CORRUPCIÓN EN MOSCÚ

Una investigación desvela cómo el exyerno de Putin se convirtió en el millonario más joven de Rusia

Meses después de casarse con Ekaterina Tíjonova, Kirill Shamalov adquirió acciones en un complejo petroquímico a un precio tres veces inferior al del mercado

El exyerno del presidente Putin, kirill Shamalov.

El exyerno del presidente Putin, kirill Shamalov.

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En el 2002, cuando aún era estudiante de Derecho en la Universidad Estatal de San Petersburgo, fue nombrado consejero legal jefe para las actividades económicas en el extranjero de Gazprom, el gigante ruso del gas. En el 2016, con tan solo 34 años y en medio de una galopante recesión económica, hizo su primera aparición en la lista de millonarios de Rusia, con un patrimonio calculado de 1.300 millones de dólares. Ahora, una investigación conjunta realizada por IStories y el Proyecto para Informar sobre el Crimen Organizado y la Corrupción (OCCRP), acaba de revelar los detalles sobre cómo Kirill Shamálov, casado durante cinco años con una de las hijas del presidente Vladímir Putin, amasó una considerable fortuna valiéndose de sus contactos familiares.

Los reporteros de ambas webs de investigación han logrado acceder a miles de emails enviados y recibidos desde la cuenta de Shamálov y han demostrado que utilizó en repetidas ocasiones y con profusión su cercanía con el jefe del Estado ruso para promover sus intereses empresariales durante los años en que permaneció junto a Ekaterina Tíjonova, llegando incluso a adquirir porcentajes de acciones en empresas a un precio muy inferior al de mercado. Pese a que la difusión del reportaje ha tenido un gran impacto en Rusia, el Kremlin ha declinado hacer comentario alguno. "En muchas ocasiones (anteriores) hemos dejado sin respuesta este tipo de cuestiones", ha respondido el portavoz presidencial, Dmitri Peskov.

Transacción cuestionada

La transacción más cuestionada en la carrera empresarial del millonario más joven de Rusia se produjo precisamente a los pocos meses de su matrimonio con Ekaterina, en febrero del 2013. Se trata de la adquisición, a través de sociedades off-shore, del 3,8% del accionariado de Sibur, el principal complejo petroquímico de Rusia, por un precio de 100 millones de dólares. Posteriormente, el propio accionista admitió que el valor de la empresa alcanzaba los 10.000 millones de dólares, lo que quería decir que su porcentaje valía en realidad 380 millones, es decir, un precio entre tres y cuatro veces superior a la cantidad que desembolsó. Gracias a esa plusvalía, la riqueza de Shamálov "comenzó a acercarse a la estratosfera", describe el reportaje. El activista anticorrupción Alekséi Navalni, quien en el pasado ya había criticado la compraventa, llegando incluso a denunciar a Putin ante la justicia, ha reaccionado a la noticia en un irónico post difundido desde Alemania, donde convalece tras ser envenenado con Novichok en verano: "La hija de Putin se casó, y (éste) regaló a la joven pareja 380 millones de dólares.

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Los correos difundidos, además, dan cuenta de cómo ambos cónyugues se gastaron millones de dólares en decorar y amueblar dos lujosas propiedades, tanto en las afueras de Moscú, cerca de la dacha presidencial en Novo Ogaryovo, como en la localidad francesa de Biarritz. Los muebles para una carpa instalada en exterior costaban algo más de 53.000 euros, una alfombra que debía ser instalada en la librería, unos 54.000 dólares, mientras que la instalación de spa ascendía a más de 321.400 euros.

Además, los mensajes interceptados demuestran que Shamálov se convirtió durante todos estos años en un hombre de negocios muy popular, recibiendo sustanciosas ofertas en empresas por parte de amigos empresarios y compañeros de facultad, que valoraban su cercanía a la principal fuente de poder en Rusia y por consiguiente, su capacidad de obtener prebendas.