PAÍS EN CRISIS

Elecciones legislativas en una Siria arrasada por la guerra

Los comicios también se celebran en zonas reconquistadas a los insurgentes por el régimen de Asad

Dos hombres, en una mesa electoral, este domingo en Damasco.

Dos hombres, en una mesa electoral, este domingo en Damasco. / REUTERS (X03682)

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Efe

Los sirios están llamados a las urnas este domingo para unas elecciones legislativas en un país arrasado por la guerra y sumido en una gran crisis económica, y controlado en su mayor parte por el poder de Bashar al Asad. Se trata de las terceras elecciones parlamentarias desde que en el 2011 empezó una guerra que dejó ya más de 380.000 muertos y obligó a millones de personas a abandonar sus hogares, mientras que el régimen y sus pilares son objeto de sanciones occidentales.

Más de 7.400 colegios electorales debían abrir sus puertas a las 06.30 horas en las zonas gubernamentales, según la agencia oficial Sana. Por primera vez, las elecciones también tendrán lugar en antiguos bastiones de la rebelión.

El partido Baas, en el poder desde hace medio siglo e íntimamente ligado al clan Asad, suele ganar estas legislativas, que se organizan cada cuatro años para elegir a 250 diputados. No se prevén sorpresas en estas elecciones dado que la mayoría de los opositores viven en el exilio o fuera de las zonas controladas por el régimen. Además, los millones de sirios que se encuentran en el extranjero, la mayoría de ellos refugiados, no podrán participar en estas elecciones. 

Inicialmente previstos para abril, los comicios se retrasaron dos veces debido a la pandemia del nuevo coronavirus, que afectó a 496 personas y causó 25 muertos en las zonas gubernamentales, según datos oficiales. Durante las legislativas del 2016, la tasa de participación fue del 57,56% entre los cerca de nueve millones de electores. 

Según la comisión electoral, se habilitaron mesas de votación por primera vez en Guta Oriental, un enclave anteriormente controlado por los insurgentes, a las puertas de la capital. También se podrá votar en los territorios reconquistados en la provincia de Idlib, último gran feudo yihadista y rebelde del noroeste, que sigue estando en el punto de mira del régimen.

El gobierno de Al Asad encadenó en los últimos años varias victorias, gracias al apoyo militar de Rusia e Irán, y ya controla más del 70% del país, fragmentado por la guerra.

Preocupación por la economía

Sin embargo, en los programas de los candidatos reinan las cuestiones económicas y sociales, con promesas de soluciones para la subida de los precios y la rehabilitación de las infraestructuras.

Desde hace varios meses, la economía está en caída libre, con una depreciación histórica de la moneda. Más del 80% de la población vive bajo el umbral de la pobreza, según la ONU.

Una crisis acentuada, además, por las sanciones de la ley César adoptadas por Estados Unidos a mediados de junio, que se suman a otras medidas similares adoptadas por los países occidentales.

Paria internacional

La Siria de hoy dista mucho de la de hace 20 años, cuando Bashar al Asad, que tenía entonces 34 años, accedió al poder tras la muerte de su padre, Hafez al Asad.

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Al cabo de 30 años con su padre en el poder, Bashar encarnaba una esperanza de cambio. Pero dos décadas después, él y su régimen son considerados un paria por la comunidad internacional.

Después de nueve años de una guerra mortífera, en la que participaron potencias regionales e internacionales, no se vislumbra ninguna salida a la crisis. Las próximas presidenciales están previstas para 2021.