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RELACIONES BILATERALES

Tsipras y Erdogan escenifican sus diferencias en un encuentro en Turquía

Los líderes turco y griego prometen mantener vías de comunicación para relajar las tensiones latentes entre ambos países

Adrià Rocha Cutiller

Tsipras y Erdogan, en Ankara.

Tsipras y Erdogan, en Ankara. / AFP

Las primeras palabras y gestos han sido bonitos y cordiales al extremo. Ambos, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, han estado horas y horas reunidos este martes por la tarde y, al acabar, han comentado que su charla ha sido sincera, respetuosa, fructífera, cordial, y varios adjetivos pomposos más.

Pero, después, a medida que sus declaraciones a la prensa avanzaban, las palabras se han recrudecido. Bajo fórmulas edulcoradas, los dos líderes se han lanzado varios ataques: las relaciones entre Grecia y Turquía no pasan por buenos momentos.

«Muchas veces hemos encontrado obstáculos que han afectado a nuestra relación. Por eso estamos aquí: para solucionarlos. Entre nuestros países tenemos lazos económicos, sociales, culturales con siglos de historia», ha dicho Erdogan, sin recalcar si le gusta o no que Grecia y Turquía estén condenadas a entenderse; o, como mínimo, a coexistir.

El Egeo como escollo de fondo

Uno de los grandes problemas que viven ambos está relacionado con el mar que comparten: el Egeo. Allí, Ankara y Atenas se disputan, en aguas que cada uno reclama como suyas, varias prospecciones petroleras.

Casi cada semana, un barco griego —según el Gobierno turco— viola las aguas territoriales turcas. Casi cada semana, un barco turco —según el Ejecutivo griego— viola las aguas territoriales griegas. Y así.

«Es muy importante mantener nuestros canales de diálogo abiertos sobre la cuestión del Egeo. Las tensiones allí no deben continuar y la ley internacional debe ser respetada. Cuando los problemas aparecen es cuando es más importante comunicarnos y estar en contacto. Por esto estoy aquí», ha dicho Tsipras, de visita en Turquía durante dos días.

Reproches a Tsipras

Los problemas entre Grecia y Turquía, sin embargo, no acaban aquí. Una de las cuestiones que más escuece a Erdogan es que muchos seguidores del clérigo Fethullah Gülen —acusado por el Gobierno turco de estar detrás del intento de golpe de Estado del 2016— se refugian en Grecia.

Turquía ha pedido en muchas ocasiones su extradición. Grecia la ha denegado. «Grecia no puede convertirse en un paraíso de las organizaciones terroristas que nos amenazan. Esperamos más de nuestros vecinos: que entreguen a las personas que han cometido actos terroristas en nuestro país», ha dicho Erdogan ante Tsipras.

En concreto, y sobre todo, el presidente turco se refiere a ocho militares de su país que huyeron a Grecia en la noche del golpe. La justicia griega se negó a mandarlos de vuelta a Turquía porque «no tendrían un juicio justo». El nacionalismo turco estalló: «Los griegos no deberían olvidar esos días en los que sus abuelos murieron en el fondo del mar», dijo, este pasado verano, el socio de gobierno de Erdogan sobre la guerra de 1922.

Tsipras, sin embargo, ante Erdogan, se ha despachado a gusto: «Reitero que Grecia está en contra de los golpistas y a favor de la democracia en Turquía. Pero Grecia tiene un sistema de contrapesos democráticos. Respetamos las decisiones y la independencia de nuestro sistema judicial».