19 sep 2020

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crisis migratoria

López Obrador accede al plan de Trump para los solicitantes de asilo en EEUU

El futuro presidente mexicano aprueba que los inmigrantes esperen en México y no en territorio estadounidense el rechazo o aprobación de su petición

Idoya Noain

Migrantes en Tijuana, México, miran desde el otro lado del muro durante una visita de la Secretaria de Seguridad, Kirjsten Nielsen.

Migrantes en Tijuana, México, miran desde el otro lado del muro durante una visita de la Secretaria de Seguridad, Kirjsten Nielsen. / Gregory Bull (AP)

No ha tomado aún posesión de la presidencia de México pero Andrés Manuel López Obrador acaba de dar una importante victoria a Donald Trump. Según una exclusiva publicada este sábado por The Washington Post, el equipo de transición de AMLO ha accedido a aplicar una nueva política diseñada por la Administración de Estados Unidos, bautizada “Quedarse en México”, por la que los centroamericanos que soliciten asilo en EEUU esperarán en México la resolución de sus solicitudes y no, como hasta ahora, dentro de suelo estadounidense.

Aún quedan “muchos detalles” por ultimar, hay “ansiedad” entre los negociadores estadounidenses ante la posibilidad de que el acuerdo acabe colapsando y tampoco hay información oficial de cuándo podría empezar a aplicarse si se finaliza pero Olga Sánchez Cordero, que será ministra de Interior en el gobierno de López Obrador a partir del 1 de diciembre, ha confirmado al Post el acuerdo. Lo ha definido como una “solución a corto plazo” y temporal.

Otras dos fuentes del equipo de transición mexicano han explicado también al rotativo que el acuerdo simplemente “formaliza” lo que ya estaba ocurriendo: con el proceso de petición de asilo ralentizado por la Administración Trump y la llegada en las últimas semanas de varias caravanas, cada vez más y más migrantes centroamericanos se concentran en las localidades mexicanas fronterizas, especialmente en Tijuana.

Trabajo diplomático

El pacto ha sido fruto de un trabajo diplomático alejado de los focos y de las amenazas y ultimátums de Trump, que esta misma semana había advertido que podía llegar a cerrar totalmente la frontera con México y cuya Administración ha dado a los más de 5.000 soldados en activo que envió a la frontera el mes pasado autorización para usar “fuerza letal”. Apunta, además, a una relación fluida entre el gobierno entrante en México y el de Trump, al que López Obrador llegó a calificar cuando preparaba su campaña de “neo-fascista” pero con el que las conversaciones han sido “sorprendentemente cordiales” en palabras de Sánchez Cordero desde la contundente victoria electoral en julio del líder izquierdista.

Trump, que repetidamente ha denunciado el sistema migratorio como “roto” y critica constantemente el “abuso” del sistema de asilo, en el que las peticiones se han cuadriplicado desde 2014, puede anotarse una importante victoria que, además, tiene el potencial de desanimar la formación de otras caravanas.

Golpe a los migrantes

Del otro lado, el acuerdo representa malas noticias para los migrantes que aspiran a llegar a EEUU. A partir de que el plan entre en vigor, solo podrán esperar en EEUU su tramitación de asilo si pueden demostrar “miedo creíble” en caso de quedarse esperando en México. Y aunque los estados mexicanos fronterizos se cuentan entre los más peligrosos del país hasta el punto de que el Departamento de Estado recomienda a ciudadanos estadounidenses no viajar a algunos, es cuestionable cuántos conseguirán probar la amenaza para su seguridad.

Ese es uno de los factores que alerta a grupos como la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés), que ha logrado importantes victorias hasta ahora en los tribunales para frenar las políticas extremas de Trump. “Cualquier política que deje a individuos embarrancados en México inevitablemente pondrá gente en peligro”, le ha dicho al Post Lee Gelernt, un abogado de la ACLU. “La Administración (de Trump) debería concentrarse en dar proceso de asilo justo y legal en EEUU en vez de inventar más y más formas de cortocircuitarlo”.

Otra de las consecuencias que podría tener el plan es que más migrantes intenten cruzar sin papeles la frontera para solicitar el asilo una vez ya dentro de EEUU, algo que Trump intentó vetar con una proclamación que retó en los tribunales la ACLU y un juez anuló la semana pasada. En octubre el número de detenidos en la frontera o cuando intentaban cruzarla sin papeles superó las 60.000 personas, un récord en la presidencia de Trump.

El plan “Quedarse en México” podría empezar aplicándose en San Diego y luego extenderse a otros puertos de entrada en Texas y Arizona. Primero se analizará en esos puntos de entrada el “miedo creíble” y los migrantes esperarán allí a su cita en un tribunal federal, adonde acudirán escoltados por agentes estadounidenses. Si el juez en su caso no toma inmediatamente una decisión sobre su caso entonces serán devueltos a México para esperar esa decisión, un proceso que puede llevar meses o años. Si el juez rechaza la petición de asilo el migrante no volverá a México sino que quedará en custodia estadounidense hasta ser deportado a su país de origen.