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LA PRESIÓN MIGRATORIA

Italia vuelve a desafiar a la UE por la inmigración

El viceprimer ministro Di Maio amenaza con no pagar la contribución de Roma a la Unión Europea

La Comisión y algunos líderes europeos quitan hierro a las quejas de los populistas

Rossend Domènech

El viceprimer ministro italiano, Luigi Di Maio. 

El viceprimer ministro italiano, Luigi Di Maio.  / FABIO FRUSTACI (EFE)

«Con la Iglesia hemos topado, Sancho». La frase atribuida tradicionalmente a don Quijote se puede aplicar a al enrevesado pulso que el Gobiero populista de Roma está librando con la Unión Europea sobre el caso de los 150 emigrantes que siguen en el barco guardacostas italiano Diciotti, después de la reñida autorización para el desembarque de 27 menores el pasado miércoles.

El vicepresidente del gobierno por los indignados del Movimiento 5 Estrellas (M5S), Luigi Di Maio, amenazó ayer a Bruselas con retirar los 20.000 millones de euros que Roma aporta anualmente al balance de lso Veintiocho y la Comisión Europea (CE) le respondió que «las amenazas no ayudan y no llevarán a un acercamiento para encontrar una solución». «Existe una obligación clara y legal [de pagar] que los Estados miembros han respetado respetado», dijo Alexander Winterstein, portavoz de la CE.

«No queremos tomaduras de pelo de los demás países de la Unión», ddeclaró Di Maio, subrayando que Italia «entrega 20.000 millones a la UE, de los que vuelven a Italia no más de 10.000 millones». La cifra sobre la «devolución» no tiene en cuenta cuanto recibe Italia de manera indirecta para distintos capítulos, como inmigraciones y fondos diversos de la UE, que Italia utiliza solo en un aproximado 40%, contra el 90% de promedio de España y Portugal.

«Las amenazas no ayudan y no llevarán a un acercamiento para una solución de los migrantes a bordo del Diciotti», afirmó Winterstein, que advirtió de que «en Europa las amenazas no sirven de nada y no llevan a ninguna parte». El portavoz añadió que «la única manera de resolver los asuntos en Europa es trabajar juntos de una manera constructiva y con buena voluntad». Par más inri, Tove Ernst, portavoz de la Comisión para migraciones, informó de que la reunión que ayer celebraron en Bruselas 10 países implicados en la crisis migratoria no había organizada para resolver el caso del Diciotti, por lo que no esperamos decisiones». 

«No se trata de un Italexit –salida de Roma de la UE— sino que los ciudadanos nos piden que respetemos el país», rebatió Di Maio, frente a la muralla levantada por Bruselas. Especificó que «Europa nace alrededor de unos principios como la solidaridad y, si no está en condiciones de reubicar a 170 personas, entonces tiene un serio problema con sus principios fundamentales».

Austria y Hungría se distancian

Incluso el canciller austríaco, que ostenta la presidencia de turno de la UE y que es políticamente cercano al Gobierno populista de Italia, se distanció de Di Maio: «No doy importancia a las amenazas, especialmente a amenazas de este tipo», dijo antes de añadir que en su opinión «no se llegará a ello», es decir a la concreción de las amenazas italianas al presupuesto dela UE. Lo mismo hizo el gobierno xenófobo de Hungría, cercano a los populistas italianos.

La cuestión del Diciotti, nave militar italiana que navegó cinco días en alta mar por la orden de Interior de cerrar los puertos a los inmigrantes y lleva tres días en el puerto de Catania (Sicilia) con sus 177 pasajeros involuntarios a bordo, está calentando las divisiones dentro del M5S, aliados de la Liga en el Gobierno. 

El presidente del Congreso, Roberto Fico, había dicho que los inmigrantes podían desembarcar sin esperar las respuestas de la UE sobre su reubicación que se podría «realizar posteriormente». «Fico ha expresado sus opiniones, pero el gobierno es compacto», contestó el vicepresidente Di Maio. «Nadie tiene que impartir lecciones al tercer cargo del Estado», declaró la ministra Barbara Lezzi (M5S), en defensa de Finco. «¿Fico aislado? Muchos de nosotros piensa como él», anunció a Avvenire, diario católico, Giuseppe Brescia, presidente de la comisión parlamentaria sobre Asuntos Constitucionales.

«El Gobierno está llevando el país al abismo», rebatió Maurizio Martina, secretario de progresista Partido Demócrata (PD), explicando que «el Gobierno se hace fuerte con los débiles en el Mediterráneo y débil con los fuertes en Bruselas». 

"Solo un gilipollas"

 Decenas de asociaciones, como Caritas, Emergency, Save the Children y otras han pedido al Gobierno italiano «con urgencia» que autorice el desembarco de las 150 personas que siguen en el Diciotti. Gianfranco Micciché, presidente del Parlamento autonómico de Sicilia, tuiteó a Salvini que está «haciendo sufrir a 150 personas para tomar 100 votos más». «Resígnate, no eres un racista, sino solo un gilipollas», escribió.
A las llamadas para que Interior autorice el desembarco, se sumaron la agencia de la ONU para los refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para la Migraciones (OIM). 

Cuando una periodista preguntó a Di Maio si compartiera la linea dura de Salvini, el viceprimer ministro afirmó de apoyar lo que dijo el jefe de Gobierno, Giuseppe Conte, lo cual hizo hace días una solicitud a la UE para que se hiciera cargo de las personas aún a bordo del barco de la Marina italiana, 'Diciotti'. Di Maio luego subrayó otra vez la unidad del Gobierno y marcó que Italia ya "ha comprobado cómo funcionaba la línea suave y como funciona la línea dura con la UE".

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