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GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO

Turquía y EEUU acuerdan expulsar las milicias kurdas de un territorio en Siria

Los ejércitos de ambos países controlarán militarmente la zona de Manbij, en el norte del país árabe

Adrià Rocha Cutiller

Erdogan, presidente de Turquía.

Erdogan, presidente de Turquía. / EFE

Cuando Turquía, en marzo, se hizo con el control del cantón sirio de Afrín, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, avisó de que la siguiente en caer en sus manos sería Manbij. Entonces, los soldados estadounidenses destacados allí junto con las milicias kurdas levantaron varias banderas estadounidenses, visibles desde el lado turco de la frontera. Turquía amenazó con invadir la región aunque tuviese que combatir contra los norteamericanos. Un general estadounidense dijo que lo intentasen si se atrevían. Erdogan contestó que le daría una «bofetada otomana».

Desde entonces, en un par de meses, las tensiones se han rebajado: este martes Ankara y Washington han llegado a un acuerdo. Las milicias kurdosirias, las YPGserán expulsadas de Manbij, que, a partir de ahora, será controlada tanto por soldados turcos como estadounidenses. Los dos países son aliados de la OTAN.

«Las YPG —las milicias kurdas— se moverán al este del río Éufrates. Hemos acordado con Turquía una hoja de ruta para que esto pase en los próximos seis meses», ha dicho este miércoles la portavoz de la secretaría de Estado de Estados Unidos, Heather Nauert.

Aunque las YPG son las aliadas de EEUU en Siria, el Gobierno de Erdogan considera a las milicias kurdosirias como terroristas por sus vínculos con la guerrilla del PKK. Hace dos años, ante el avance de esta milicia en la lucha contra el Estado Islámico, Ankara les arrebató la región de Jarabulus.

El pasado enero llegó el turno del cantón de Afrín. La siguiente debía ser Manbij. Las YPG han confirmado que, durante las últimas horas, sus asesores militares ya han abandonado esta región, aunque rechazan la presencia militar turca en la zona. El pacto entre EEUU y Turquía, sin embargo, es condicional. «Queremos que quede claro que puede que todo cambie si las condiciones en el terreno cambian», ha aseverado Nauert.

Golpe electoral

Este pacto y la retórica belicista le sirven para ganar en popularidad y votos a Erdogan de cara a las elecciones presidenciales y parlamentarias que se celebran dentro de tres semanas en Turquía. Manbij, como lo fue Afrín, es solo una parte de las aspiraciones turcas.

Erdogan quiere más: «Nuestro ejército está en camino», ha dicho esta semana el presidente turco. «Atacaremos la montaña de Qandil en cualquier noche. Es solo cuestión de tiempo», ha añadido su ministro del Interior. Qandil, en Irak, es la montaña donde se esconde la dirección del PKK. En las últimas semanas, el ejército turco ha doblado sus efectivos en el norte de Irak.

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