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GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO

Turquía toma el control de la ciudad siria de Afrín

Erdogan confirma la conquista del principal enclave kurdo en el noroeste de Siria, aunque las milicias kurdosirias prometen seguir luchando

Adrià Rocha Cutiller

Soldados del Ejército Libre Sirio, apoyado por las tropas de Turquía, avanzan hacia Afrín.

Soldados del Ejército Libre Sirio, apoyado por las tropas de Turquía, avanzan hacia Afrín. / REUTERS / KHALIL ASHAWI

Turquía y su aliado, el Ejército Libre Sirio (ELS), han conquistado este domingo la ciudad de Afrín, capital del cantón con el mismo nombre, situado en el norte de Siria y objetivo militar turco desde hace dos meses. A mediados de enero Turquía empezó una operación militar aérea y terrestre para capturar la zona, hasta ahora bajo el control de las milicias kurdosirias de las YPG.

Estas milicias -las mayores aliadas de Estados Unidos en Siria- son consideradas terroristas por Ankara por sus vínculos con la guerrilla kurdoturca del PKK. «Hemos tomado este domingo temprano, a las 08.30 horas, el control total sobre el centro de Afrín. La ciudad está totalmente bajo nuestro control», ha dicho el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. El presidente turco también ha dicho que, en los próximos días, su Ejército se centrará en desactivar las «bombas y minas que han puesto» las YPG.

La toma a la ciudad ha sido un paseo. Casi 200.000 de los 350.000 habitantes de Afrín han huido desde el pasado viernes y, este sábado, los milicianos de las YPG han abandonado sus posiciones en la ciudad: han quemado sus centros de operaciones y se han marchado hacia el sur, hacia territorio controlado por el régimen de Bashar el Asad. De allí, se espera, se irán a las demás zonas controladas por los kurdos, situadas al este del río Éufrates. Allí, a diferencia de Afrín, están protegidos por los estadounidenses.

Estos dos meses de operación se han hecho largos. Turquía y el ELS, en un principio, tuvieron serios problemas para avanzar posiciones. Pero en las últimas semanas, gracias a los bombardeos de la aviación turca, la captura de nuevos territorios se ha precipitado.

El coste de todo ello ha sido alto: al menos 289 civiles, entre ellos 43 menores de edad y 28 mujeres, han muerto, según el último recuento del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). Los responsables de estas muertes, dice la organización, son los aviones turcos.

Solo lo han podido hacer en la última semana, pero hace meses que los civiles de Afrín intentaban abandonar el cantón. En un principio, tanto las YPG como Damasco les bloquearon el paso, explicaron, citando fuentes distintas, las Naciones Unidas y ciudadanos kurdos a este diario. También, dice esta organización, han muerto 1.500 miembros de la milicia kurdosiria, 496 del Ejército Libre Sirio y 46 soldados regulares turcos.

La operación, según Erdogan, «ha tenido mucho cuidado en proteger a los civiles». Las YPG, en varias ocasiones, han acusado a Turquía de bombardear edificios de viviendas y hospitales. Ankara siempre lo ha negado.

«Continuará»

Las YPG han aceptado su derrota en esta batalla por la ciudad pero prometen seguir luchando: aseguran que pasarán de una guerra de frentes -hasta ahora- a una guerra de guerrilla.

«Nuestras fuerzas siguen presentes en Afrín. Atacaremos las bases del enemigo turco y de sus mercenarios -en referencia al ELS- a cada oportunidad que veamos», ha dicho este domingo uno de los líderes de las YPG: «Seremos una pesadilla constante».

Turquía, con esta operación, pretende alejar a las milicias kurdosirias de sus fronteras y, además, devolver a Siria a los más de tres millones de refugiados sirios que ahora viven en Anatolia. «Tomaremos todos los pasos necesarios para devolver a la gente a la región y a los sirios que viven en nuestro país a sus casas. Lo haremos lo antes posible», ha dicho Erdogan este domingo.

Al entrar en la ciudad, los milicianos del ELS, blandiendo sus kalashnikovs, han quemado banderas de las YPG, han roto estatuas nacionalistas kurdas, y han alzado sus propios estandartes: la media luna turca y la bandera opositora siria. «Esto es un tributo a los mártires que ha dado su vida por la nación turca», ha publicado en las redes sociales un soldado turco en la ciudad de Afrín. 

La operación ha sido muy popular en Turquía. Todos los partidos -tanto seguidores como detractores de Erdogan- se han mostrado favorables. El único que la ha criticado ha sido el prokurdo Partido Democrático de los Pueblos (HDP), al que el Gobierno turco, por esto, ha acusado de ser «amigo de los terroristas». La guerra en el cantón de Afrín, en Turquía, es vista como un esfuerzo nacional: cualquier palabra de desacuerdo es «traición a la patria».

Tregua de un día para la última ofensiva sobre Guta

Más al sur, en la región de Guta, reina la calma antes de la tempestad. El régimen de Bashar el Asad anunció para este domingo un alto el fuego de 24 horas para, después, lanzar la última ofensiva; la que debe servir para tomar definitivamente la zona, la única bajo control rebelde dentro de la provincia de Damasco.

En las últimas semanas, los avances territoriales del régimen se han precipitado: Asad ya controla más del 80% de lo que hace un mes era Guta, ha dicho el OSDH. Por los bombardeos de Damasco y su aliado, Rusia, desde el 1 de enero del 2018 han muerto más de 2.000 civiles.

También han dejado 5.000 heridos que, como la región está cercada y cerrada desde el 2013, no tienen cómo tratarse. Muchos, dice Médicos Sin Fronteras (MSF), también acaban muriendo.

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