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Cumbre de las Américas

EEUU alinea a gran parte de América Latina en su política contra Maduro

El vicepresidente Mike Pence califica a Venezuela de "estado fallido" y dice que Washington "no descansará" hasta que sea derrotado el chavismo

Abel Gilbert

El vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, en la sesión plenaria del sábado de la VIII Cumbre de las Américas, en el Centro de Convenciones de Lima (Perú).

El vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, en la sesión plenaria del sábado de la VIII Cumbre de las Américas, en el Centro de Convenciones de Lima (Perú). / Efe / Miguel Gutierrez

La VIII Cumbre de las Américas ha concluido en Lima con un documento de 57 puntos en el que los países participantes se comprometen a tener una “tolerancia cero” con la corrupción. Más allá de la compartida retórica de la transparencia y la honestidad ha sido el caso venezolano el que ha concitado las palabras más punzantes y, en cierta medida, previsibles. Un total de 16 países han suscrito una declaración conjunta bajo el liderazgo del enviado de Donald Trump.

Los jefes de Estado y gobernantes de Argentina, Bahamas, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía, así como el vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence han formulado una “llamada urgente” a Nicolás Maduro para que se celebren en Venezuela elecciones libres.

Los firmantes del documento han exhortado a su vez a los organismos especializados, agencias, fondos y programas del Sistema de las Naciones Unidas y de la OEA a “implementar de manera inmediata un programa de asistencia humanitaria para aliviar la situación de sufrimiento y escasez que padece Venezuela”.

 La solución a la grave crisis, han considerado, solo será posible con un cambio de orientación política. “Una vez restaurado el orden democrático y constitucional, subrayamos la importancia de que la comunidad internacional apoye la recuperación económica de Venezuela”.

Durante la reunión que se inició formalmente el viernes y a la que Maduro no fue invitado, Pence, quien tuvo que reemplazar Trump, abocado a la crisis siria, llegó a calificar a Venezuela como un “estado fallido” y dejó entrever un endurecimiento de las presiones a Caracas. “EE UU no se va a quedar con los brazos cruzados. Les prometo que no descansaremos hasta que Venezuela logre su libertad”. Pence se ha ido de Lima convencido de que buena parte de los países de la región acompañarán a la Casa Blanca en su cruzada antichavista.

Desconocer las elecciones

El argentino Mauricio Macri se ha plegado sin matices a la hoja de ruta norteamericana y ha dicho, en alusión a los comicios que se celebrarán en Venezuela el 20 de mayo, que su país “va a desconocer cualquier elección que surja de un proceso de este tipo, eso no es una elección democrática”. Macri ha exhortado a sus colegas a “seguir trabajando juntos por una verdadera salida pacífica”.

El colombiano Juan Manuel Santos también ha anunciado que desconocerá los resultados de esa contienda. El chileno Sebastián Piñera ha sido enfático al señalar que las próximas elecciones venezolanas “no son democráticas”. El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, ha calificado de “inaceptable” la situación en Venezuela.

El presidente interino de Brasil, Michel Temer, se ha mostrado proclive a una solución de la encrucijada venezolana con el respaldo de la Organización de los Estados Americanos (OEA). El mexicano Enrique Peña Nieto ha manifestado su esperanza de que los propios venezolanos los que puedan “resolver de manera pacífica” sus profundas controversias.

Disidencias

La unanimidad antichavista ha sido apenas puesta en entredicho por Cuba y Bolivia. El ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, se ha referido a la “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional” venezolana llevada a cabo por una “superpotencia”. Según Rodríguez, la exclusión de Maduro de la cita limeña “es una afrenta a todos los pueblos de Nuestra América y un retroceso histórico impuesto por el actual gobierno de los Estados Unidos”.

Por su parte, Evo Morales ha repudiado “las sanciones unilaterales y las amenazas de invasión realizadas por el Gobierno estadounidense en contra de Venezuela”. Y ha añadido, ante la indiferencia de sus pares: “Nuestra región no es un patio trasero de nadie”. Desde Caracas, Maduro no se ha demorado en referirse a la declaración surgida de la VIII Cumbre hemisférica.

“Da vergüenza, da pena ver a esos presidentes, odiados por los pueblos, hablar sobre el noble pueblo de Venezuela”. Maduro ha asegurado tener pruebas sobre “un plan internacional” contra las elecciones presidenciales que deben realizarse en 35 días. “Voy a mostrar pruebas muy contundentes”, ha dicho durante un acto en apoyo a su Gobierno.

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