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GUERRA EN EL PAÍS ÁRABE

El Pentágono reconoce no tener pruebas sobre el ataque químico en Siria

El presidente Trump asegura que nunca insinuó que la respuesta militar iba a ser inminente

Ricardo Mir de Francia

El secretario de Defensa de EEUU, James Mattis.

El secretario de Defensa de EEUU, James Mattis. / AFP / CHIP SOMODEVILLA

La anunciada respuesta militar de Estados Unidos en Siria se está tomando su tiempo. A la búsqueda de aliados para participar en la operación, hay que sumarle las dificultades que está teniendo la inteligencia estadounidense para esclarecer lo que realmente sucedió en Duma, donde al menos 40 personas murieron asfixiadas por gases tóxicos y unas 500 tuvieron que ser atendidas en los hospitales, según la Organización Mundial de la Salud y otros observadores independientes. El secretario de Defensa, James Mattis, ha reconocido que su país carece todavía de pruebas fehacientes para determinar la responsabilidad del ataque, una afirmación que contrasta con lo expresado por la Casa Blanca y por el presidente francés, Emmanuel Macron, dispuesto a acompañar a EE UU en la operación.  

“Ha habido varios ataques como este, pero como usted sabe, en algunos casos no tenemos tropas, no estamos sobre el terreno, así que no puedo decir que tengamos pruebas. Lo que sí tenemos son muchos indicadores de la prensa y las redes sociales de que se utilizó sarín o cloro”, ha dicho Mattis durante una comparecencia en el Congreso. Sus palabras ponen en evidencia la descoordinación que impera en la Administración, convertida en una jaula de grillos donde los ministros se dedican a contradecir al presidente. Trump no consulta casi nada. Habla y tuitea como las balas de un fusil automático. Hasta que los adultos en la Administración acaban por enmendarle la plana. 

Falsas expectativas

De su ataque con misiles de la víspera se ha pasado a una decisión que todavía no se ha adoptado. Es lo que ha dicho Mattis, quien ha advertido que el Pentágono teme que el ataque pueda desencadenar una "escalada fuera de control", consciente de la nutrida presencia rusa e iraní sobre el territorio sirio. Trump había hecho lo contrario la víspera al desafiar frontalmente la amenaza rusa de derribar los misiles estadounidenses. Este jueves ha cambiado de música para defenderse de las voces que le acusan de crear falsas expectativas y telegrafiar sus intenciones en Siria, algo que prometió que nunca haría. “Nunca dije cuando iba a llevarse a cabo el ataque. ¡Puede ser muy pronto o para nada tan pronto!”, ha escrito en Twitter.

La ausencia de pruebas reconocida por el Pentágono ha puesto también en entredicho las afirmaciones del Eliseo. “Tenemos la prueba de que hace casi diez días se usaron armas químicas, al menos cloro, por parte del régimen de Bashar al Asad”, dijo Macron en una entrevista con TF1, informa Eva Cantón. El mandatario francés aseguró que tomará una decisión sobre la respuesta militar “en el momento oportuno”, pero dijo que debería limitarse a los depósitos de armas químicas y los medios para transportarlos para evitar a toda costa el choque con el Ejército ruso.

Inspectores a Duma

No es esta la primera vez que se constata el uso de gases tóxicos en Siria, prohibidos por las convenciones internacionales. Según un informe de Human Rights Watch, se habrían utilizado en 85 ocasiones desde el 2013, la mayoría de ellas por las fuerzas gubernamentales de Asad. Esta vez Damasco ha permitido a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas que inspeccione el lugar del crimen y sus inspectores viajarán “pronto” al país.

Trump está en permanente contacto con varios de sus aliados para tratar de coordinar la respuesta, que ha puesto al mundo ante el temor de un enfrentamiento entre las dos grandes potencias nucleares. Hace un año, cuando EEUU bombardeó una base aérea del régimen para castigar un ataque con gas sarín, informó previamente de sus planes a Moscú a través de la llamada línea de distensión. No se descarta que esta vez vuelva a hacerlo para evitar consecuencias indeseadas.