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NUEVA ETAPA

Alemania inaugura el cuarto mandato de Merkel

La líder conservadora se convierte de nuevo en cancillera con 364 votos a favor, nueve más de los necesarios

Carles Planas Bou

Merkel saluda a su llegada a la sesión del Bundestag para ser investida una vez más cancillera alemana.

Merkel saluda a su llegada a la sesión del Bundestag para ser investida una vez más cancillera alemana. / AFP / TOBIAS SCHWARZ

Alemania ya tiene nuevo Gobierno. Casi seis meses después de las elecciones, el Parlamento federal ha dado este miércoles luz verde al nuevo Ejecutivo acordado entre los conservadores (CDU/CSU) y los socialdemócratas (SPD). Con 364 votos a favor, Angela Merkel ha vuelto a ser investida como cancillera, lo que le permitirá inaugurar su cuarto mandato al frente del país y ampliar su mito político al de otras figuras históricas como Konrad Adenauer, quien gobernó durante 14 años, y Helmut Kohl, durante 16.

Tras ser elegida de nuevo como cancillera de Alemania por el Bundestag, Merkel se ha dirigido al Palacio de Bellevue, donde el presidente Frank-Walter Steinmeier le ha entregado el certificado de su nombramiento. De vuelta al edificio del Reichstag, a la firma le ha seguido la jura del cargo frente al presidente del Parlamento y compañero de partido Wolfgang Schäuble.

A pesar de ser un día feliz para Merkel, su investidura ha dejado un mensaje de advertencia. Entre los diputados de la CDU/CSU y el SPD sumaban un total de 399 votos. Aunque ayer se reunió con el grupo parlamentario de los socialdemócratas, la cancillera ha recibido tan solo nueve votos más de los 355 necesarios para ser confirmada en el cargo, lo que se entiende como un señal de alerta de un SPD dividido que quiere marcar distancia con sus nuevos aliados. El nuevo ministro de Finanzas, Olaf Scholz, ya aseguró el lunes que la Gran Coalición “no es un matrimonio amoroso”.

Falta de una mayoría

Aunque la proporción de votos contra Merkel dentro de las filas del acuerdo es similar a la de 2013, del 8%, la falta de una mayoría tan abrumadora como entonces podrá dificultar parte de su agenda política. Entre sus principales objetivos el nuevo Gobierno mira a Bruselas y París. A pesar de algunas reticencias, Merkel sabe que impulsar las reformas comunitarias que ha propuesto el presidente francés Emmanuel Macron puede marcar su legado. Sin embargo, con la entrada de dos partidos euroescépticos en el Bundestag como los liberales (FDP) o la ultraderecha (AfD) la Gran Coalición no podrá permitirse fracturas internas.

171 días después de que las elecciones golpeasen el bipartidismo alemán, los actos protocolarios de hoy también han servido para nombrar a los nuevos ministros. El cuarto Gabinete de Merkel será más joven y femenino, pues cuenta con seis mujeres al cargo. De los 15 miembros hasta diez serán debutantes en la dirección ministerial, una elección consciente que pretende lanzar un mensaje de renovación al frente del país.

En el pacto de gobierno el SPD consiguió hacerse con las carteras Finanzas, Exteriores, Trabajo, Justicia, Medio Ambiente y Familia. La CDU controlará las de Cancillería, Economía, Defensa, Educación, Sanidad y Agricultura, estas dos últimas lideradas por Jens Spahn y Julia Klöckner, dos políticos que junto a la flamante nueva secretaria general del partido Annegret Kramp-Karrenbauer apuntan a un posible relevo de Merkel.

Por su lado, los conservadores bávaros de la CSU comandarán los ministerios de Transporte, Desarrollo e Interior, que como guiño al giro nacionalista de parte de su electorado también pasará a conocerse como el Ministerio de Patria. Éste caerá en manos de su líder, Horst Seehofer.

La legislatura más difícil

Como ha augurado Schäuble, esta legislatura se prevé como un “difícil viaje” para Merkel. Además de una fuerte pérdida de votos y la fragmentación política del país, la cancillera también deberá hacer frente a cuestiones no menos complicadas como los refugiados, las negociaciones sobre el ‘brexit’, las reformas de la Unión Europea y la mejora de la precarización social alemana.

Todo ello con la principal oposición de la formación islamófoba Alternativa para Alemania (AfD), que ya consiguió marcar la agenda electoral durante el año pasado y de quien la CDU tratará de “recuperar” los votos perdidos. En la primera sesión parlamentaria la ultraderecha ya ha causado revuelo. El diputado Petr Bystron ha sido multado con 1.000 euros tras vulnerar el principio de voto secreto al publicar su voto contrario a Merkel en Twitter.

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