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RELEVO EN UN PAÍS AFRICANO

Cyril Ramaphosa, designado nuevo presidente de Sudáfrica

El hasta ahora vicepresidente y líder del CNA sustituye al controvertido Jacob Zuma, que renunció tras un ultimátum de su partido

El Periódico / Johannesburgo

Ramaphosa jura su cargo como nuevo presidente de Sudáfrica, en Ciudad del Cabo, el 15 de febrero.

Ramaphosa jura su cargo como nuevo presidente de Sudáfrica, en Ciudad del Cabo, el 15 de febrero. / AP / RODGER BOSCH

Cyril Ramaphosa ha asumido este jueves el cargo de presidente de Sudáfrica en sustitución del controvertido Jacob Zuma, que dimitió anoche tras un ultimátum de su partido, y en su primera intervención pública se ha comprometido a trabajar duro para resolver los problemas más graves del país, como la corrupción o la caída de la economía.

El hasta ayer vicepresidente ha sido designado en el Parlamento en una sesión en la que ningún otro candidato le disputaba el puesto, por lo que no ha habido necesidad de votación. Ramaphosa había sido nominado por su partido, el Congreso Nacional Africano (CNA) -hegemónico en Sudáfrica desde el fin del ‘apartheid’- para relevar a Zuma, cuyo mandato de nueve años ha estado marcado por los escándalos políticos y económicos.

Ramaphosa, de 65 años, antiguo sindicalista y activista ‘antiapartheid’ reconvertido en exitoso hombre de negocios, ha afirmado ante los diputados recibir el encargo con honor y humildad, y ha prometido que, bajo su mandato, el interés de Sudáfrica y del pueblo siempre irán "primero". "Cuando uno es elegido en esta clase de posición, básicamente se convierte en un servidor del pueblo de Sudáfrica", ha expresado Ramaphosa.

Economía y unidad

El flamante presidente ha proclamado que trabajará para poner fin a la corrupción, mejorar la economía y buscar la unidad del país, aunque ha explicado que los detalles de sus líneas de Gobierno los expondrá mañana, cuando se encargue de dar el discurso sobre el estado de la nación. "Trabajaré muy duro para no decepcionar al pueblo de Sudáfrica", ha concluido.

Horas después, el presidente del Tribunal Constitucional, Mogoeng Mogoeng, le ha tomado juramento en una pequeña ceremonia que le ha convertido oficialmente en el quinto presidente de la historia democrática de Sudáfrica, desde que Nelson Mandela ganara las primeras elecciones libres en 1994 tras el fin del ‘apartheid’.

Las principales figuras del CNA han arropado al nuevo líder y le han acompañado con vítores y cánticos que han puesto fin a semanas de tensión por el tira y afloja con Zuma para que abandonase la presidencia. Los escándalos de corrupción que rodean al exmandatario se habían convertido en una mancha para el partido y ponían en serio peligro su popularidad de cara a las elecciones del 2019.

Contratos de armas

Zuma está implicado en numerosas acusaciones, incluidos casi 800 cargos por corrupción relativos a contratos de armas de finales de los 90 o las investigaciones por haber usado el Estado para favorecer a una familia de empresarios afines con concesiones públicas millonarias. Tras su dimisión poco antes de expirar el ultimátum, el CNA puso en marcha los trámites para asegurar que Ramaphosa pudiera convertirse en presidente de forma inmediata.

"Creo verdaderamente que nuestra democracia ha madurado y se mantiene fuerte", ha señalado la presidenta del Parlamento, Baleka Mbete. Su opinión sobre el proceso de designación no era compartida sin embargo por los partidos de la oposición, que reclamaban la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones anticipadas.

Los desafíos del nuevo líder

ERRADICAR LA CORRUPCIÓN

Ramaphosa ha prometido atajar la corrupción. “Los problemas de corrupción (…) están entre nuestras prioridades”, ha dicho. La cultura de las comisiones y los sobornos han caracterizado la década de Zuma, en la que grandes compañías públicas como el gigante de la electricidad Eskom han sido exprimidas como “vacas lecheras”,en palabras de un antiguo consejero delegado, y empujadas al borde de la bancarrota.

RELANZAR LA ECONOMÍA

Aun teniendo a favor los mercados y los inversores, la tarea económica es inmensa. El crecimiento es lento, aumenta el déficit público y el paro supera el 27% de la población activa. La principal potencia industrial africana lucha por superar los efectos de la crisis financiera del 2008. Aunque una pequeña élite negra se enriqueció rápidamente tras la caída del ‘apartheid’, la mayoría de los sudafricanos continúan viviendo en la pobreza.

GANAR LAS ELECCIONES

Los progresos en los dos ámbitos anteriores marcarán el tercer desafío de Ramaphosa: ganar los comicios generales previstos a mediados del 2019. El nuevo líder del CNA ha heredado un partido en crisis, agravada por meses de querellas internas. El año pasado recibió un primer aviso en las elecciones locales, donde obtuvo su peor resultado nacional, con menos del 54% de los votos. Y perdió el control de ciudades simbólicas como Johannesburgo y Pretoria, en favor de una heterodoxa coalición formada por la Alianza Democrática (DA, liberal) y los Combatientes por la Libertad Económica (EFF, izquierda radical).

Temas: Sudáfrica

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