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POLEMICA EN ITALIA

Save The Children cesa sus operaciones en el Mediterráneo

La oenegé anuncia su decisión después que de la policía registrase su barco de rescate por su presunta relación traficantes de inmigrantes, lo que la organización niega rotundamente

Irene Savio

El barco Vos Hestia durante una operación de rescate.

El barco Vos Hestia durante una operación de rescate. / REUTERS / STEFANO RELLANDINI

La policía italiana ha entrado y registrado este lunes el barco que tiene en el Mediterráneo la oenegé Save The Children, una de las organizaciones humanitarias involucradas en las operaciones de salvamento de inmigrantes y refugiados en el Canal de Sicilia. La nave, la Vos Hestia, ha sido inspeccionada tras su llegada al puerto de Catania, en Sicilia. El registro ha coincido con el anuncio de la oenegé de que cesa sus operaciones de rescate en esta región, una decisión que Save the Children ha desvinculado de la operación policial.

La intervención de los agentes ha sido llevado a cabo por orden de los fiscales de Trapani (Sicilia), en el marco de una investigación que empezó hace meses en busca de personas que estarían “favorecido la inmigración clandestina”. Es la misma investigación que afectó el pasado mes de agosto a la oenegé alemana Jugend Rettet. Esta presión por parte de las autoridades italianas ha sido el princiapl motivo por el que varias organizaciones humanitarias han decidido a lo largo de estos últimos meses cesar sus actividades de rescate en esta zona.

La operación policial, en la que también han participado militares de la guardia costera italiana ha acabado con la confiscación de “papeles y material informático”, según la policía. “El objetivo ha sido documentar las actividades de Búsqueda y Rescate y comunicaciones ligadas al tráfico de migrantes”, ha añadido el comunicado policial

Agentes secretos

Las circustancias de la operación, sin embargo, no son claras. Algunas fuentes han apuntado, repetidamente, que la investigación de los fiscales sicilianos se inició como consecuencia de una alerta lanzada por voluntarios de la propia Save The Children que fue enviada a un agente de los servicios secretos italianos. El diario 'La Repubblica' asegura que en la nave viajaba un agente de paisano.

“Como sugiere la propia orden de allanamiento, la documentación buscada se refiere a ilícitos cometidos por terceras personas”, ha dicho Save The Children.  La organización “ha actuado siempre en el respeto de las leyes (…) y reiteramos, una vez más, que la oenegé no está siendo investigada”. Save The Children “espera que los magistrados, en los cuales la oenegé tiene plena confianza, hagan inmediatamente luz sobre lo que ha ocurrido”. 

La indagación de los fiscales de Trapani, que no han sido los únicos en Italia que han investigado sobre esta cuestión en Italia (pero sí los más activos), ha supuesto un revés para las operaciones de rescate en el Mediterráneo central. Tanto que la polvareda suscitada en la opinión pública italiana coincidió con la promoción por parte del Gobierno italiano y de Bruselas de un código de conducta para regular los rescates de las organizaciones humanitarias. 

Ayudas económicas

Además de ello, Roma emprendió de forma paralela una negociación con las autoridades libias —el Gobierno de Trípoli de Faiez Serraj, reconocido por la ONU, y el del general Jalifa Haftar —, para delimitar formalmente a Libia su área de Búsqueda y Rescate, con el propósito de frenar la inmigración desde ese país. De igual modo, Italia anunció ayudas económicas e inversiones, con ese mismo propósito.

De acuerdo con los últimos datos de Frontex, el número de llegadas a través del Mediterráneo central fue de 104.800 personas hasta septiembre, un 20% menos que el mismo periodo el año anterior. Esto, ha dicho la agencia, se debe a que en el tercer trimestre de 2017 se alcanzó la cifra más baja desde 2014. 

No obstante, siempre según esa fuente, la desesperación de las personas que buscan una mejor vida en Europa ha tenido como consecuencia otro fenómeno: la reactivación de las peligrosas rutas hacia el Mediterráneo central desde Turquía, Túnez y Algeria. Todo ello mientras Médicos Sin Fronteras continúa denunciando, con poco éxito, las precarias condiciones de vida que afectan a miles de refugiados e inmigrantes en Italia, Grecia y los Balcanes. 

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