Ir a contenido

CARRERA ELECTORAL ALEMANA

Merkel exhibe músculo político y recupera popularidad en Alemania

La cancillera recupera el 64% de aprobación en los sondeos a tres meses de las elecciones generales

Carles Planas Bou

La cancillera alemana bebe una jarra de cerveza tras participar en un mitin en Múnich.

La cancillera alemana bebe una jarra de cerveza tras participar en un mitin en Múnich. / AFP / MATTHIAS BALK

“Si pudiera volver atrás lo haría”. Era septiembre y una cabizbaja Angela Merkel comparecía para hacer autocrítica de su gestión de la crisis de los refugiados. Su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), se ahogaba en críticas internas tras dos duras derrotas regionales mientras el partido antiinmigración Alternativa para Alemania (AfD) la avanzaba por la derecha y capitalizaba el descontento con la cancillera. A mediados de enero, Martin Schulz daba un golpe sobre otro flanco de la mesa como candidato de los socialdemócratas (SPD) e ilusionando con ser la primera alternativa real a la cancillera en años. Tocada, parecía que asistíamos al principio del fin de Merkel.

Medio año más tarde todas esas especulaciones parecen haberse desvanecido. Merkel exhibe músculo político consciente de que, hasta ahora, nadie puede hacerle sombra. Así, las últimas encuestas apuntan a que la cancillera recupera un 64% de aprobación, volviendo a niveles previos a la crisis de los refugiados. A falta de poco más de tres meses para que Alemania celebre elecciones, la distancia entre CDU y SPD se amplía a hasta 14 puntos mientras que el margen entre Merkel y Schulz como favoritos también crece hasta los 24 puntos. “Subestimar a Merkel es el peor error que se puede cometer en política alemana”, avisa el experto en comunicación Franco Delle Donne.

EL EFECTO TRUMP

Parte del renacer de Merkel tiene su explicación al otro lado del Atlántico. Tras la victoria de Donald Trump, el 'The New York Times' señaló a la cancillera como “última defensora del orden liberal mundial”. A pesar de su excedido dramatismo, el título ilustra como muchos ven en Merkel un valuarte moral frente al ultranacionalismo de Washington. Los alemanes le piden una mayor implicación internacional. Consciente de ello y de que Trump no gusta en Alemania - solo un 21% de los alemanes confía en EEUU como socio y un 5% en el presidente -, Merkel ha liderado junto a Macron la reacción europea frente a la hostil y “decepcionante” gira continental de Trump y ha sacado rédito en casa.

Los nuevos atentados terroristas también han cimentado la posición de Merkel. A pesar de que AfD es quien mejor capitaliza el miedo al yihadismo, la líder conservadora se ha erigido como una figura de estabilidad y orden, aunque para ello deba girar a la derecha hacia posiciones más nacionalistas.

Tras 12 años ininterrumpidos al frente del gobierno, la cancillera parece evitar el desgaste y dirigirse a otra cómoda victoria. Lejos queda ese septiembre y, puesta a prueba por el ‘efecto Schulz’, ha arrasado en todas las elecciones regionales de este 2017. Con más de un millón de refugiados llegados al país, el auge y hostilidad de la ultraderecha y la constante presión mediática del terrorismo, la gestión del poder no será sencilla, pero seguirá en sus manos. En Alemania ya nadie da por muerta a Merkel.