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GUERRA EN SIRIA

Rusia blinda a Asad en la ONU por el ataque químico de Idleb

Trump denuncia la "atroz" matanza, pero no concreta la respuesta de EEUU

Idoya Noain

Nikki Haley sostiene unas fotografías de las víctimas del gas serín  en Siria.

Nikki Haley sostiene unas fotografías de las víctimas del gas serín  en Siria. / SHANNON STAPLETON

Las alianzas sobre el terreno que marcan la guerra de Siria se reproducen también en el frente diplomático, donde el conflicto está trágicamente igual de enquistado. Este miércoles, un día después de que más de 70 civiles fueran masacrados en la provincia de Idleb en el más atroz bombardeo con armas químicas registrado en el país desde el 2013, Rusia ha vuelto a blindar al régimen de Bashar el Asad en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Esta vez Moscú ni siquiera ha tenido que llegar a usar su poder de veto para aplicar su férrea defensa de Damasco en el organismo, algo que ha hecho en siete ocasiones anteriores (la última en febrero, cuando con el apoyo de China frenó otra condena por ataques químicos de menor intensidad). Simplemente mostrando su firme rechazo a un borrador de resolución preparado por el Reino Unido y Francia que condena lo sucedido, sin señalar culpables, y llama a una investigación ha provocado que el texto ni siquiera fuera sometido a votación en la reunión de emergencia.

No se ha anunciado aún cuándo se producirá ese voto pero cuando llegue, si llega, tiene escasas opciones de sacar adelante la resolución. Porque Vladimir Safronkov, el número dos de la misión rusa en la ONU, ha dejado claro que exigen una reescritura del texto a la que no hay visos de que accedan otras naciones.

LA VERSIÓN RUSA

Moscú insiste en la cada vez más desaceditada versión de que los aviones del régimen sirio bombardearon un almacén en una zona controlada por Al Nusra donde los terroristas almacenaban munición para armas químicas. Exige que la resolución incluya una condena de todas los ataques con ese armamento, no solo los que se atribuyen al régimen sirio. Y reclama también una investigación sobre el terreno, cuestionando la credibilidad de las realizadas hasta ahora que señalan la responsabilidad de Damasco.

Safrankov ha llegado a apoyarse en la petición de una “investigación clara” que ha realizado en Bruselas el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien aunque ha sido extremadamente diplomático para no asignar responsabilidades también ha asegurado que “en Siria están ocurriendo crímenes de guerra”.

POSIBLES ACCIONES UNILATERALES DE EEUU

La tensa reunión en la sede de la ONU en Nueva York ha sido otro ejercicio de tanta intensidad retórica como lamentable inacción. Como de costumbre no han faltado las palabras para mostrar el espanto por lo visto en Idleb (“atrocidad”, “barbarie”, “carnicería”, “el horror”) y la embajadora estadounidense, Nikki Haley, ha llegado a mostrar fotos de algunas de las víctimas infantiles de la masacre. Tanto ella como los embajadores de Londres y París han pisado el acelerador en sus críticas y demandas a Rusia (aunque luego el presidente estadounidense, Donald Trump, ha evitado cualquier mención a Moscú en sus declaraciones sobre el ataque). Haley ha llegado a abrir la puerta a que Washington emprenda acciones unilaterales al declarar: “Cuando la ONU falla en su deber de actuar colectivamente, hay veces en la vida de los estados en que estamos forzados a emprender nuestras propias acciones”. Pero de momento nada ha cambiado.

Trump no ha dado detalles o información sobre esas posibles acciones. En su comparecencia de prensa junto al rey Abdulá de Jordania sí se ha reconocido horrorizado por un ataque que ha definido como "atroz" y  “afrenta a la humanidad” y que ha atribuido directamente a Damasco, asegurando que “los odiosos actos del régimen de Asad no pueden tolerarse”. Ha dicho también que ese ataque “inaceptable” ha cambiado su visión sobre la guerra siria y sobre Asad.

Trump también ha reiterado su atribución de responsabilidades a Barack Obama por no actuar contra Damasco por su uso de armas químicas después de haber marcado en el 2012 eso como una “línea roja”. “La Administración de Obama tuvo una gran oportunidad de resolver esta crisis. Cuando no cruzó esa línea tras hacer la amenaza nos hizo retroceder mucho. Era una amenaza de fogueo”, ha dicho.