Primera condena a un militar chileno por el asesinato del cantautor Víctor Jara

La demanda civil contra el teniente Barrientos ha desembocado en una compensación por daños y perjuicios de 28 millones de dólares a la familia de Jara

El asesinato de Jara es considerado uno de los casos más emblemáticos de las violaciones a los derechos humanos cometidas por Pinochet

El exmilitar chileno Pedro Barrientos sale del Tribunal Federal en Orlando, Florida.

El exmilitar chileno Pedro Barrientos sale del Tribunal Federal en Orlando, Florida. / GERARDO MORA

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El teniente Pedro Barrientos escuchó cabizbajo un dictamen del que se había creído a salvo después de huir de Chile. Un tribunal federal de Orlando, Estados Unidos, a cargo del del juez Roy Dalton, comenzó a poner las cosas en su lugar al declararlo culpable de la tortura y asesinato del cantautor Víctor Jara.

El autor de “Te recuerdo, Amanda”,  fue encontrado con 44 impactos de bala cerca del Cementerio de Santiago, el 16 de setiembre de 1973, tres días después del golpe militar que derrocó a Salvador Allende.

En 1989, cuando la dictadura tenía los días contados y se preparaba la transición democrática, Barrientos intuyó que  ya no estaba a resguardo. Se fue a EEUU y adquirió la ciudadanía norteamericana. A pesar de los malabares de sus abogados, no pudo evitar la demanda civil interpuesta por la viuda de Jara, Joan, de 89 años, y sus dos hijas, Manuela y Amanda, con el patrocinio del Centro de Justicia y Responsabilidad (CJA), con sede en San Francisco.

Tras dos días de deliberaciones, el jurado exigió al exoficial chileno que pague a la familia del cantante asesinado 28 millones de dólares. El jurado fijo esa suma de dinero al encontrar una  fuerte “conexión” entre Barrientos y lo que ocurrió en el Estadio Chile, el centro de reclusión donde Jara fue visto por última vez con vida y en el que Barrientos jugó un papel preponderante.

A lo largo del proceso, Barrientos llegó al colmo de desconocer la existencia de ese estadio. Los testimonios de varios exsoldados lo desmintieron de manera rotunda: no solo estuvo en aquel centro del horror sino que daba órdenes con saña manifiesta.

De acuerdo con Catherine Roberts, del CJA, el dictamen supone un “mensaje no solo a otros perpertadores, sino también al gobierno de Estados Unidos para que agilice la extradición a Chile” de Barrientos. En Santiago lo espera un juicio criminal. Miguel Vázquez Plaza, ministro en visita extraordinario para causa por violaciones a los Derechos Humanos de la Corte de Apelaciones, ha acusado a diez oficiales retirados del Ejército por el mismo caso.

Almudena Bernabeú, abogada representante de la familia Jara destacó la trascendencia de lo ocurrido en Orlando. “Ellas no empezaron esto por dinero, querían que lo declararan culpable a Barrientos. Era la única acción que permite la legislación norteamericana por lo que no dudamos en llevarla adelante. Efectivamente, al ser una condena económica, tiene un valor simbólico porque es por daños y perjuicios, pero se pudieron probar las responsabilidades”.

REVIVIR LOS HECHOS MÁS DOLOROSOS

Para la viuda y las hijas de Jara no ha sido sencillo este juicio.  “Es difícil enfrentar estos casos que traen recuerdos y de hechos que se vivieron en Chile”, dijo Bernabeú. “Nunca habían estado frente a un tribunal ni un juez antes. Jamás habían contado de manera formal u oficial qué sintieron aquellas horas cuando se enteraron que su papá lo habían asesinado, cuando Joan lo entierra y marcha al exilio. Pero demostraron una fuerza excepcional. Son mujeres orgullosas, duras, fuertes y  esa fortaleza se transmitió durante el juicio”.

La estrategia de Barrientos se desmoronó por la abrumadora cantidad de pruebas presentadas en su contra. Fue también relevante en ese sentido el testimonio de Mónica González, la periodista que contribuyó de manera decisiva para encarcelar al temible coronel Manuel Contreras, el jefe de la policía secreta de Pinochet, al dilucidar el asesinato en Buenos Aires del ex ministro de Allende, el general Carlos Prats.

González aportó datos sobre el modo y la intencionalidad con que actuaba la cadena de mandos tras el golpe. Autora del libro 'La conjura', considerado el documento más valioso sobre aquellos sucesos de setiembre de 1973, todavía no sale del asombro por el dictamen. En un momento del juicio sonó la canción 'Manifiesto', de Jara.

“Sentí vergüenza de que no hayamos sido capaces en estos 40 años de haberle dado justicia a su familia. Sentí vergüenza que en una corte de Estados Unidos se contará por primera vez lo que ocurrió en el Estadio Chile. Donde no sabemos aún cuántos chilenos y extranjeros murieron. Y cuando sonó esa letra que dice 'que el canto tiene sentido cuando palpita en las venas del que morirá cantando las verdades verdaderas' sentí además ira al mirar la cara de Barrientos”.

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La lucha de las Jara no ha concluido. Como señaló su representante legal, “ahora hay que pelear por la extradición. Nuestra esperanza es que este caso lo permita”.

Una lección para la justicia chilena

Por su parte, Daniel Alcaíno, de la Fundación Víctor Jara, se mostró feliz por “encontrar algo de justicia, aunque sea en un tribunal extranjero”. Para el también actor, le dictamen deja una enseñanza muy profunda: “con perseverancia se puede lograr todo”.