POLÉMICO ACTO EN EL LINCOLN MEMORIAL 47 AÑOS DESPUÉS

Los ultras toman Washington en nombre del sueño de Luther King

El Tea Party exhibe su poderío en el mismo día y lugar del famoso discurso del líder negro

Palin llama a «restaurar» el país y no «replegarse» ante quien quiere «transformarlo»

Palin, durante su intervención en el acto de ayer en las escalinatas del Lincoln Memorial de Washington.

Palin, durante su intervención en el acto de ayer en las escalinatas del Lincoln Memorial de Washington. / afp / nicholas kamm

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EMILIO LÓPEZ ROMERO
NUEVA YORK

Miles, decenas de miles, cientos de miles. Intentar poner números al espectáculo protagonizado ayer por los ultras del pujante movimiento Tea Party en Washington es imposible. Pero su por momentos mesiánico maestro de ceremonias, el mordaz locutor conservador Glenn Beck, y su estrella invitada, la exgobernadora de Alaska Sarah Palin, lograron con creces su objetivo: una demostración de fuerza a falta de menos de tres meses para las legislativas de noviembre.

No faltaron voces que hablaran de provocación. Por el lugar elegido y la fecha. Las escalinatas del Lincoln Memorial, el mismo sitio donde tal día como ayer de hace 47 años Martin Luther King marcó un hito en la historia del movimiento de los derechos civiles pronunciando su mítico discursoI have a dream (Tengo un sueño). Una ofensa para los líderes de la comunidad negra, que convocaron otra manifestación encabezada por el reverendo Al Sharpton.

Micrófono en mano y paseándose a un lado y otro del escenario, Beck celebró que EEUU «vuelva a mirar a Dios» y mostró por momentos su lado más telepredicador. Llegó a tener que parar de hablar, presa del llanto, entre alabanzas al señor y aleluyas por doquier. Desde las páginas dePolitico.comse apuntaba ayer que quizá debería pensar en abandonar su exitosa carrera en los medios y fundar su propia iglesia.

PALIN CIERRA FILAS / Al grito de «USA, USA, USA», Palin fue una de los primeros oradores y de los más ovacionados. «No estoy aquí como política sino como madre de un soldado -dijo entre aplausos-, para homenajear a nuestros combatientes, la mejor manera rescatar el legado del doctor King». Eso sí, poco antes había pedido a los presentes «no replegarse» ante los que quieren «transformar» EEUU: «No estáis solos, tenemos que restaurar» el país, dijo.

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Las referencias a King y su recordadoI have a dreamse repitieron varias veces. Aunque entre los asistentes, a tenor de las imágenes mostradas por las cámaras de televisión, los negros eran pocos, muy pocos. Sí los había sobre el escenario, como el pastor baptista Charles Lewis Jackson y Alveda C. King, sobrina del destacado líder de los derechos civiles asesinado en 1968.

Fue la única delclan Kingque se sumó a esa marcha. El resto estaban junto a Sharpton. Su primo Martin, orador en la concentraciónReclaim the Dream (Recuperemos el sueño), defendió el derecho de Beck a manifestarse. «Mi padre era un férreo defensor de la libertad de expresión», aseguró. «Pero rechazaba la retórica del odio y toda forma de intolerancia o fanatismo», añadió. Pese a los esfuerzos de Palin por reivindicarle, difícilmente lo de ayer en el Lincoln Memorial le habría gustado.