DÉCIMO ANIVERSARIO DE UN ARRESTO HISTÓRICO

La detención de Pinochet en Londres en 1998 marcó un hito de la justicia universal frente a los violadores de los derechos humanos

EL FRAUDE En marzo del 2000, Londres puso en libertad a Pinochet por motivos de salud. Pero al aterrizar en Chile, el día 3 de ese mes, el dictador se levantó de la silla de ruedas y se puso a andar.

EL FRAUDE En marzo del 2000, Londres puso en libertad a Pinochet por motivos de salud. Pero al aterrizar en Chile, el día 3 de ese mes, el dictador se levantó de la silla de ruedas y se puso a andar. / ARCHIVO / AP

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ABEL GILBERT
BUENOS AIRES

"Está usted detenido. Todo lo que diga puede ser usado en su contra". Augusto Pinochet escuchó la frase en inglés y creyó que su desconcierto inicial era por efecto del sedante. Pero la presencia del agente de Scotland Yard en The Clinic, donde había sido operado, disiparía de inmediato las dudas. Su detención en Londres aquel 16 de octubre de 1998, a petición del juez Baltasar Garzón, significó un reconocimiento en los hechos de la jurisdicción universal para los crímenes de lesa humanidad. Y si bien el dictador fue liberado después de 503 días de intensas presiones, las cosas ya no serían completamente igual en el mundo, y menos en Chile.

La llegada de Scotland Yard a The Clinic partió en dos la historia de Pinochet. Los medios planetarios dieron cuenta del acontecimiento. La detención ya no se discutía en el timorato perímetro de los tribunales de Chile. Lucía Pinochet, la hija mayor del dictador, tiene 10 años después un recuerdo que arroja algunas claves sobre la trascendencia global que adquirió el caso. Lucía todavía se indigna porque frente a la clínica había, además de chilenos, "chinos y negros" exigiendo a gritos que extraditasen a su padre a España.

En el momento de la detención de Pinochet, el juez Juan Guzmán se encontraba en el norte de Chile exhumando restos de las víctimas de la caravana de la muerte. Cuando escuchó la noticia comprendió lo que estaba en juego. "Me alegré mucho de que estuviera actuando la justicia universal", recordó. Y aunque creyó que con la extradición se estaba "sacando un peso" de encima, nunca pensó "que la detención no fuera procedente".

En la misma línea, Amnistía Internacional cree que aquel arresto constituyó el "momento culminante" en la percepción de que ningún jefe de Estado está por encima de la ley. El mensaje a los violadores de los derechos humanos "fue poderoso". Y tal vez uno de sus primeros efectos se sintió en Argentina. La petición de extradición de decenas de represores que había formulado también Garzón puso en aprietos a los gobiernos de Carlos Menem y Fernando de la Rúa, y obligó al presidente Néstor Kirchner a crear condiciones para juzgar en el propio país a los militares de la dictadura, acelerando la anulación de las leyes de impunidad.

El 2 de marzo del 2000, el ministro del Interior británico, Jack Straw, liberó finalmente a Pinochet. Durante ese tiempo, Chile había reclamado, al menos retóricamente, el derecho a llevarlo a los tribunales nacionales.

Oportunidad perdida

Para Guzmán, que desde el 2001 lo procesó dos veces (por la caravana de la muerte y la operación Cóndor), el Tribunal Supremo, que lo liberó por "demente", desperdició su oportunidad de "probar al mundo" que el dictador podía ser juzgado en Chile. Así y todo, los 503 días de Pinochet en Londres permitieron lo inimaginable: avanzar en la investigación y condena de los responsables de decenas de otros crímenes cometidos bajo el Gobierno militar.

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Diez años después de que Londres aceptara la petición de Garzón, el optimismo decae. Amnistía Internacional advierte de que "la aplicación de la jurisdicción universal está en peligro" y "miles de perpetradores de violaciones de los derechos humanos todavía están libres, evitando la acción de la justicia en sitios seguros en todo el mundo".

Michael Caplan, el abogado inglés de Pinochet (y hoy de los padres de la niña desaparecida Madeleine McCann), ve lo ocurrido con una cuota de cinismo. "Recuerdo una tarde en la Cámara de los Lores en la que se discutía la situación del dictador viendo en la televisión las noticias de los bombardeos de los países de la OTAN sobre los Balcanes. ¿Hubo algún juicio, bajo el manto de la jurisdicción universal, en contra de los líderes de Occidente?".