Esfuerzo para pagar el alquiler

Más del 25% de renta familiar invertido en vivienda: Badalona y Sant Cugat ya superan a Barcelona

CLAVES I Por qué cuesta más esfuerzo económico alquilar en Badalona que en Barcelona

CONTEXTO | El esfuerzo para alquilar está en "máximos históricos" en Catalunya, según la Cambra de Barcelona

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Un hombre contempla ofertas de vivienda en el escaparate de una inmobiliaria.

Un hombre contempla ofertas de vivienda en el escaparate de una inmobiliaria.

Àlex Rebollo
Gerardo Santos
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Las grandes ciudades del área metropolitana de Barcelona lidian con los precios de la vivienda tanto o más que la capital catalana. De hecho, el poder adquisitivo de los vecinos de la primera corona no logra seguirle el ritmo a los disparados costes de alquiler y compraventa. Así, el esfuerzo para acceder a un hogar –la ratio entre las rentas y los precios en cada municipio– va ahogando poco a poco las economías locales de poblaciones como Badalona, Sant Cugat del Vallès o L’Hospitalet de Llobregat.

Un estudio de la Cambra de Comerç de Barcelona, presentado recientemente y financiado por la Generalitat, es la enésima evidencia de que la llamada ‘mancha de aceite’ de la inflación inmobiliaria se ha asentado sobradamente en la metrópolis barcelonesa. Según el ente empresarial, el sobreesfuerzo realizado en 2023 sitúa a Catalunya en “máximos históricos” y hoy a un badalonés tipo ya le puede costar más procurarse techo que a un vecino de Barcelona.

Como ya explicó EL PERIÓDICO hace un año, las subidas del alquiler en las urbes metropolitanas más pobladas dejan corto el promedio de ingresos familiares. Las causas son múltiples. Entre ellas, claro está, de primeras destaca que, mientras que los alquileres en la metrópolis de Barcelona registran cifras récord trimestre a trimestre, los sueldos están estancados o, como mínimo, no crecen al ritmo suficiente como para compensar los incrementos en la vivienda.

Así lo explica Ferran Esquius, economista del Gabinet d'Estudis Econòmics de la Cambra de Comerç de Barcelona, quien además remarca que en urbes cercanas a la capital catalana existe un 'efecto área metropolitana' en cuanto a concentración de población y actividad económica, lo que ahora se traduce en un aumento de demanda de alquiler "frente a una oferta limitada".

Por su parte, Fernando Antón Alonso, investigador del área de cohesión social y urbana del Institut Metròpoli, incide también en que en la primera corona metropolitana hay urbes con niveles de pobreza superiores a los de Barcelona ciudad. "Si suben los precios, es posible que te termine perjudicando más si tus ingresos de partida son inferiores", añade.

'Metropolización'

Al proceso de borrado de las fronteras municipales en lo que se refiere al mercado de la vivienda en particular, y al precio de la vida en general, el doctor en Geografia y profesor en la Universitat de Barcelona (UB) Miguel Rubiales le llama 'metropolización': "En Barcelona y las ciudades aledañas las dinámicas urbanas que conjuntan precios y movilidad cotidiana son las mismas. La 'ciudad funcional' ha superado la barrera del término municipal y, a la práctica, funciona en dinámicas metropolitanas", asegura Rubiales, que ha realizado diversas investigaciones en temas de desigualdades urbanas y politica de vivienda.

Converge con esa idea Antón Alonso, quien explica que en los estudios llevados a cabo por el Institut Metròpoli también han observado este fenómeno: "Preguntamos a la gente si consideraba que podía acceder a una vivienda que le satisficiera en en su barrio o municipio. En 2017 solo se destacaban problemas en Barcelona y ahora en casi todo el área metropolitana".

"Es evidente que Badalona está muy influenciada por la proximidad con Barcelona, que hace que sea muy atractivo venir a vivir aquí. Sin embargo, se ha reducido el número de contratos de alquiler, creemos que consecuencia de la inseguridad jurídica en cuanto a las ocupaciones ilegales y las últimas leyes de vivienda que se han aprobado", dice el teniente de Alcalde de Territori i Sostenibilitat del Ayuntamiento de Badalona, Daniel Gracia (PP).

En el extremo opuesto se encuentra Rafa Gómez (PSC), concejal de Vivienda de L'Hospitalet, quien opina que la nueva Ley de vivienda española "puede ayudar a reducir los precios del alquiler y hacer que las viviendas sean más accesibles para todos", por ejemplo, gracias a los topes en mercados tensionados, una característica compartida por toda la metrópolis barcelonesa.

A pesar de las diferencias socioeconómicas entre municipios, mayor complicidad muestra Gómez en su análisis con el que hace Francesc Duch (ERC), concejal de vivienda de Sant Cugat del Vallès, municipio con el alquiler medio más caro de todo el área de Barcelona según el Incasòl y ciudad en la que más esfuerzo tiene que realizar un vecino para acceder a una vivienda.

"El mercado inmobiliario fija los precios a partir del máximo rendimiento posible de las viviendas, no entendido como un derecho sino como un producto especulativo, y allí donde hay dinero, aún aprieta más fuerte", sostiene Duch.

La rentabilidad de la vivienda

"Un montón de población ha dejado de tener como horizonte el acceso a la vivienda mediante una hipoteca abusiva. La vivienda es un producto de inversión muy jugoso que puede producir muchas rentas porque además es un bien de primera necesidad, un patrimonio muy rígido y un activo que no se deprecia", explica el investigador en temas de vivienda de la UB Miguel Rubiales, quien destaca que, en España, "hay un déficit histórico de políticas de vivienda".

Fernando Antón Alonso remarca también el papel de los hogares como objeto de inversión por su "alta rentabilidad" y recuerda como, tras la crisis económica de 2008 derivada del 'boom' inmobiliario, se ha dificultado el acceso a la propiedad, por lo que la demanda ha virado hacia el mercado del alquiler, mientras que en la compraventa ha crecido el capital internacional. Ambos investigadores coinciden en apuntar a la proliferación de alquileres turísticos y de temporada como un motivo más de presión al ya de por sí escaso mercado de viviendas en alquiler.

Por su parte, Esquius remarca que transitar hacia un modelo con más alquiler que compra "no tiene que ser malo", siempre, eso sí, que "sea asequible y digno". Ayuntamientos como el de L'Hospitalet y Sant Cugat y expertos coinciden en señalar la necesidad de ampliar un parque de vivienda pública en régimen de alquiler y con precios asequibles, dado que la metrópolis de Barcelona, como ocurre también en el conjunto del territorio español, la vivienda pública apenas ronda el 2% del total, lejos de la media europea (más del 9%). Con todo, Antón Alonso reconoce que, debido a las dificultades económicas y de espacio que supone la producción de vivienda social, el incremento de esta "tardará años".

Poder y no poder heredar

En este escenario, cabe fijarse en quién tendrá o no la capacidad de heredar una vivienda en el futuro: "Alrededor de un 42% de la población en España tiene propiedad sin carga hipotecaria y cuando muera pasará la herencia a sus hijos, un grupo, sobre todo, de nacionalidad española. La cosa es ver si la población extranjera, con estos alquileres, será capaz de acceder algún día a la propiedad. Si no, será aún más creciente la desigualdad", plantea el economista de la Cambra, Ferran Esquius.

El investigador Miguel Rubiales, quien reclama que "se intervenga de forma ambiciosa en el mercado de la vivienda", añade que uno de los elementos "más importantes" para diferenciar grupos por condición socioeconómica es, precisamente, "la posibilidad de algunas personas o familias de dotar a sus hijos de una vivienda" y que en un mercado laboral "hostil con las personas jóvenes" y las dificultades de acceso a la vivienda se genera una "desigualdad muy grande entre propietarios e inquilinos". Ante este panorama, políticos y expertos reclaman un gran consenso y pacto político a largo plazo para hacerle frente.