Recogida selectiva

¿Contenedor o puerta a puerta? Las ciudades metropolitanas que peor reciclan exploran fórmulas

Generalitat y entidades ecologistas instan a apostar por el puerta a puerta, aunque algunos municipios ya lo descartan

L'Hospitalet, Badalona y Santa Coloma pondrán a punto sus nuevos contratos de limpieza en 2024

El Govern urge a implantar el puerta a puerta para mejorar los pésimos datos de reciclaje de Barcelona

Aplicar el puerta a puerta no será barato para los ayuntamientos: "Debemos asumirlo y explicarlo bien"

Una vecina de Sant Andreu deposita el cubo del orgánico y el plástico en el portal de su casa

Una vecina de Sant Andreu deposita el cubo del orgánico y el plástico en el portal de su casa / Laura Guerrero

Àlex Rebollo
Gerardo Santos
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Uno de los grandes interrogantes que plantea la crisis climática global es cómo materializar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en realidades locales tan heterogéneas. Ciudades muy distintas entre sí -en urbanismo y en renta- se enfrentan al reto de aplicar fórmulas ambiciosas con el medio ambiente pero muy exigentes para el día a día de la ciudadanía.

En el contexto de la Barcelona metropolitana, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) lleva un par de décadas impulsando políticas de prevención y concienciación sobre la recogida selectiva de residuos. No obstante, las ciudades metropolitanas, entre las cuales se hallan las urbes más pobladas de Catalunya, siguen registrando niveles todavía muy alejados del estándar que pretende la Unión Europea: un 55% de recogida selectiva el año 2025.

Sin ir más lejos, las conclusiones del último balance de l'Agència Catalana de Residus sitúan en un escenario muy negativo a municipios como L'Hospitalet de Llobregat, Badalona, Santa Coloma de Gramenet o Sant Adrià de Besòs. Una coyuntura ecológica que se ve agravada por la presión que supondrá para las ciudades la nueva ley catalana de recogida de residuos, aunque tras varios retrasos todavía no hay una fecha concreta para su implantación.

A bote pronto, el principal dilema que la nueva regulación planteará a los ayuntamientos es qué fórmula específica implementar en las calles para mejorar los datos de reciclaje, teniendo en cuenta que el marco normativo catalán apostará con contundencia por el sistema 'puerta a puerta', en primer lugar, y por los contenedores inteligentes, en segundo término.

Y es que tanto el Govern de la Generalitat como entidades ecologistas llevan tiempo diciendo que las campañas de concienciación han tocado techo y que el único modo de mejorar los datos es apostar por nuevos sistemas.

Expansión del puerta a puerta

"Hay una diferencia abismal en los resultados de recogida selectiva entre los contenedores abiertos y el puerta a puerta. Este sistema hace corresponsable al ciudadano de la correcta gestión de los residuos", explican en la Asociación de Municipios Catalanes por la Recogida Puerta a Puerta, integrada por un total de 168 municipios de Catalunya.

De hecho, atendiendo a los últimos datos de la ARC, todos los municipios metropolitanos con mejores datos de recogida selectiva, y que ya se acercan o superan los estándares europeos, cuentan con un sistema puerta a puerta o con contenedores inteligentes, ya sea en la totalidad del municipio o en alguno de sus barrios.

De entre las urbes con peores datos, algunas como Viladecans, Santa Coloma de Gramenet o Sant Andreu de la Barca explican que estudian -aunque por ahora solo Viladecans ya tienen una planificación por barrrios- la implantación de ambos modelos en algunas zonas, unos sistemas que deberán llegar con la finalización de los contratos de limpieza que tienen vigentes y que expirarán en los próximos meses o años.

Por ejemplo, en el caso de Viladecans está previsto que el puerta a puerta aterrice principalmente en los barrios con viviendas unifamiliares y en el nuevo barrio en construcción de Llevant, aunque en el resto de la ciudad se recogerán por este sistema solo los envases y los residuos no reciclables. Además, contempla instalar contenedores inteligentes -con identificación del usuario- en el resto del municipio, aunque solo para la materia orgánica. Ambos modelos se iniciarán a mediados de 2025 y se extenderán en "varias fases por barrios hasta el 2029".

Con todo, pese a la predisposición a aplicar estos sistemas, los distintos consistorios advierten que su implantación conlleva dificultades urbanísticas y problemas presupuestarios. Desde Viladecans explican que el incremento de costes es "significativo" y que también deriva en una mayor presión fiscal para los ciudadanos.

Densidad y aumento de los costes

Tiana es el municipio metropolitano con mejores datos de recogida selectiva, casi un 80%. Fue una de las tres primeras urbes catalanas en instaurar el puerta a puerta -hace ya más de 20 años- y preguntado por los resultados, el Ayuntamiento reconoce que la clave de su éxito fue la "configuración geográfica" del municipio. "Tiana, afortunadamente, tiene mucha vivienda plurifamiliar o multifamiliar y pocos bloques de pisos", apunta el consistorio.

Y es que los municipios metropolitanos con mejores datos de recogida selectiva comparten que, además de usar el puerta a puerta o contenedores inteligentes, son urbes con una densidad de población muy baja y con rentas superiores a las de las ciudades con peores registros. La excepción es Cervelló, el municipio con peores datos (23%), pero con una densidad baja y una renta por encima de los 35.000 euros.

A diferencia de Viladecans o Santa Coloma, otras ciudades con también niveles bajos de recogida selectiva como L'Hospitalet, Badalona, Cornellà o Sant Boi de Llobregat descartan apostar en los próximos años por el puerta a puerta doméstico. Desde el Ayuntamiento de L'Hospitalet, una de las ciudades más densamente pobladas de Europa, dicen que, debido a su realidad urbanística, "no es viable técnicamente" y que aumentaría los costes "notablemente". Los mismos argumentos que esgrimen desde Cornellà.

Desde L'Hospitalet comentan que en 2025, cuando arranque el nuevo contrato de limpieza, se prevé que el puerta a puerta se pueda realizar solo en nuevos edificios que tengan una cámara de contenedores propia, pero destacan que cuentan con 15 contenedores inteligentes en fase pruebas y que su idea es cerrar los contenedores de orgánico para los grandes productores.

Por su parte, desde Badalona y Sant Boi sí que señalan que apostarán por instalar contenedores inteligentes a lo largo de su territorio antes de 2025, mientras que Cornellà empezó con este sistema el año pasado, aunque "todavía no los tenemos funcionando al 100%". En Sant Adrià, se planifica probar un sistema de buzones con tarjeta para tratar de ampliar la cantidad de desechos que se reciclan. Se podría implantar a partir de 2024, cuando entrará en vigor la nueva contrata de limpieza que ahora se somete a concurso, y se empezará introduciendo solo en el barrio de La Catalana, con bloques de construcción reciente y dotados de recogida pneumática. La opción del puerta a puerta no se contempla.

Seguir avanzando

Tanto los municipios que prevén implantar el puerta a puerta, como los que no, inciden también en las dificultades que supone exigir a los vecinos que cambien sus hábitos en un acto tan rutinario como es sacar la basura. Pese a ello, la Generalitat y las entidades ecologistas insisten en la necesidad de cambiar el modelo de recogida para seguir avanzando.

"Hace años que estamos estancados. Si no hacemos este salto, no llegaremos al 50% que marca Europa y al que ya tendríamos que haber llegado", advierte Joan Pons, coordinador del área de residuos de Ecologistas en Acción. Desde la Asociación de Municipios Catalanes por la Recogida Puerta a Puerta reconocen que es más fácil implantar el sistema en lugares con menor densidad de población, pero aseveran que en las grandes urbes también se puede.

"El sistema no se puede copiar de un lugar a otro, hace falta un estudio del municipio y adaptarlo a la realidad del lugar", dicen desde la entidad, que también incide en que el aspecto "verdaderamente clave" es que haya consenso político, así como hacer un seguimiento "real y comunicativo de las incidencias" que puedan surgir.

En esta línea, desde la asociación y desde Ecologistas en Acción reivindican los resultados "excelentes" de la implantación del puerta a puerta en los núcleos antiguos de los barrios de Sant Andreu y Sarrià de Barcelona, los únicos de la capital catalana que llegan a los niveles que recomienda Europa. A pesar de las duras quejas de algunos vecinos de Sant Andreu, desde la plataforma ecologista critican que si el sistema no se ha extendido a otras zonas de Barcelona es porque "no hay voluntad política".

¿Por qué las urbes con rentas más bajas reciclan menos?

Los últimos datos de la Agència de Residus de Catalunya reflejan que los municipios metropolitanos con menor porcentaje de recogida selectiva son, en términos generales, los que tienen una renta media más baja. Como cualquier dilema social, las causas que pueden ayudar a explicar esto son múltiples y diversas. Por ejemplo, la mayoría de ciudades con peores registros están pendientes de poner en marcha un nuevo contrato de limpieza que implante sistemas de recogida como el puerta a puerta o contenedores inteligentes.

Elena Domene y Marina Borràs, jefa e investigadora del área de sostenibilidad del <strong>Institut Metròpoli</strong> respectivamente, recuerdan que, a nivel individual, "los estudios científicos muestran que las variables psicológicas son las que más influencian en comportamiento individual de separar la basura, y las demás serían complementarias". Esto hace referencia a las creencias personales que una persona puede tener de cara al reciclaje.

Con todo, también comentan que en los municipios con rentas más bajas pueden encontrarse perfiles poblacionales "con niveles educativos acabados más bajos, así como más personas inmigrantes; factores que presentan una relación negativa en cuanto a la recogida selectiva". Además, añaden, las personas de rentas más bajas también se concentran en municipios con elevadas densidades urbanas, donde hay más dificultades para implementar métodos como el puerta a puerta.

Otro factor condicionante que destacan puede ser el tamaño de la vivienda. La población con rentas más bajas suele vivir en casas o pisos de menor tamaño, "lo que todavía podría desmotivar más que se separen los residuos". En esta línea habla también Joan Pons, coordinador del área de residuos de Ecologistas en Acción, quien comenta que las poblaciones con mejores cifras suelen tener un perfil de vecinos más estable y más enraizado en la ciudad que en las urbes con peores datos. Así, comenta que en ocasiones las clases más bajas "tienen tantos problemas" que la recogida selectiva no pasa por ser su prioridad.