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Conflicto medioambiental enquistado

Veinte años huyendo del ruido de la Gran Via de L'Hospitalet: "Aquí no se puede vivir"

Veinte años huyendo del ruido de la Gran Via de L’Hospitalet: Aquí no se puede vivir / Foto: Álvaro Monge | Vídeo: Carla González y Enric Nogueras (Clack)

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Manuel Arenas
Manuel Arenas

Redactor

Especialista en historias locales, audiencias e información del área metropolitana de Barcelona y reporterismo social

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Luis Parra (60 años) vive escapando a diario de su propia casa: "Aquí no se puede vivir; me paso el día fuera porque estar en este piso es horrible". La causa de su huida permanente son los decibelios que soporta el piso que comparte desde hace cuatro años con su pareja, Inés Sánchez (62 años), un cuarto en el número 49 de la Avenida Gran Via de L'Hospitalet.

Luis e Inés son una de las más de cien familias, según indican desde la Asociación de Vecinos Ildefons Cerdà de Gran Via Sud, afectadas por la contaminación acústica del entorno del tramo central de doscientos metros de la Gran Via entre los puntos km. 1+160 y 1+135, impactado por el ruido del tráfico de la C-31, como dejan constancia las pancartas críticas de los balcones de la zona.

Luis Parra e Inés Sánchez, pareja de vecinos afectada por el ruido de la Gran Via de L'Hospitalet.

/ Álvaro Monge

Los vecinos llevan luchando contra el ruido en la zona desde 1998, cuando se aprobó el proyecto de remodelación de la Gran Via. "Ya entonces sabíamos que sería un problema", comenta Paco del Río, portavoz de la entidad vecinal. Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir los niveles por debajo de 53 decibelios durante el día y 45 por la noche para el tráfico rodado, los vecinos registran habitualmente niveles superiores a 70 decibelios, habiendo alcanzado más de 80 en alguna ocasión, remarcan.

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En un exhaustivo y reciente informe de febrero de este 2022, al cual ha podido acceder EL PERIÓDICO, la Síndica de Greuges de L'Hospitalet, Merche García, apoya la reivindicación ciudadana. Los vecinos, certifica la Síndica, sufren niveles de inmisión acústica "superiores a los que prevé la normativa", hecho por el cual recomienda al Ayuntamiento de L'Hospitalet negociar con la Generalitat de Catalunya, titular de la infraestructura viaria C-31, para acordar medidas que minimicen el ruido así como para estudiar la viabilidad del cubrimiento de ese tramo de la Gran Via.

"A raíz del informe de la Síndica, nosotros le hemos dado un nuevo impulso al tema", reconoce David Quirós, concejal del distrito III (Santa Eulàlia y Gran Via Sud) del Ayuntamiento L'Hospitalet. Quirós, que posiciona a la administración local con los vecinos, asegura que actualmente están pendientes de una nueva reunión con el Departament de Territori de la Generalitat a mediados de julio. Se prevé que en ese encuentro el ejecutivo catalán, cuya Direcció General de Qualitat Ambiental realizó un informe que avalaba la contaminación acústica por encima de la normativa, presente alternativas para mitigar los efectos del ruido, cuya viabilidad estudiará el consistorio.

El compromiso municipal de 1998

Los vecinos llevan esperando el cubrimiento del citado tramo de la Gran Via desde hace más de veinte años, concretamente desde 1998. El 3 de abril de ese año se aprobó inicialmente el proyecto de remodelación de la Gran Via entre la calle Alhambra y la plaza Ildefons Cerdà. Tal y como remarca la Síndica, a pesar de que el cubrimiento del tramo central estaba previsto, no se incluyó en el texto final "debido únicamente a razones presupuestarias", hecho que molestó a los vecinos y motivó alegaciones de la Asociación de Vecinos Ildefons Cerdà de Gran Via Sud.

Los bloques afectados por la contaminación acústica de la Gran Via de L'Hospitalet.

/ Álvaro Monge

A raíz del malestar vecinal, el 30 junio de 1998, ayuntamiento y asociación vecinal suscribieron un convenio que posteriormente fue ratificado por el Pleno municipal de L'Hospitalet. En dicho acuerdo, el consistorio se comprometía por escrito y explícitamente a ejecutar el cubrimiento del tramo. A fecha de junio de 2022, más de veinte años después de la asunción del compromiso municipal, la obra sigue sin llevarse a término.

"Si esta actuación, por cualquier motivo, no estuviera iniciada antes del año 2002, el Ayuntamiento asumirá la ejecución del cubrimiento de forma que la obra esté acabada antes del 30 de abril de 2003", garantizaba el convenio, que contemplaba el desistimiento vecinal de recursos y un contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya que habían iniciado contra el Proyecto de Remodelación de la Plaza Cerdà del Ayuntamiento de Barcelona.

Más allá de los motivos presupuestarios, Raúl Alvarín, director del Consorci per a la Reforma de la Gran Via, destaca también las dificultades técnicas que supondría el cubrimiento debido a la ubicación en esa zona del colector de la Alhambra, "un colector de aguas residuales gigante cuya bajada presenta grandes dificultades". Este colector, reafirma Quirós, hace que el escenario del cubrimiento a día de hoy sea "poco factible", debido a que "ninguna administración podría llegar a asumirlo".

60 decibelios 30.000 euros después

Francisco Bermúdez (50 años) vive con su mujer y su hija en un quinto piso del número 29 de la Gran Via, otro de los bloques afectados. Su caso es especial porque, además de las molestias que ya le ocasiona el ruido de por sí, tiene Tinnitus, enfermedad consistente en escuchar un pitido constante.

"¿Se debe a haber vivido en este barrio los últimos 50 años? No lo sé; los médicos no van tan allá, pero yo sé que a mí el ruido me molesta muchísimo", describe Bermúdez. Estas molestias, las cuales dificultan su vida cotidiana, sobre durante las horas de sueño, le han llevado a invertir los últimos años unos 30.000 euros en hermetizar todo el piso para su insonorización.

"Lo que me ha deprimido es que, después de aislarnos completamente, con todo cerrado seguimos estando a lo largo de todo el piso en unos 60 decibelios [por encima del límite recomendado]", concluye Bermúdez mostrándolo a este diario con un medidor de decibelios.

Francisco Bermúdez y su familia, afectados por el ruido de la Gran Via de L'Hospitalet.

/ Álvaro Monge

"El tráfico ha cambiado la vida en la Gran Via"

Los vecinos afectados por el ruido de la Gran Via coinciden en que el tráfico y la contaminación acústica que genera han cambiado la vida en la avenida. Así lo cuentan Àlex Robles (56 años) y Manuel Peguero (37 años), pareja que vive en un quinto piso del número 29 de la Gran Via, otro de los edificios afectados.

"Desde hace unos años, el volumen del tráfico se ha incrementado en las horas puntas, sobre todo desde las 5:00 h de la mañana", claman Robles y Peguero, que además de hallar dificultades para conciliar el sueño también lo hacen para teletrabajar, como también le ocurre a Inés Sánchez, quien recuerda que hace 30 años, cuando sus padres se trasladaron al barrio, ya había pancartas en los balcones contra el ruido.

Àlex Robles y Manuel Peguero, pareja afectada por el ruido de la Gran Via de L'Hospitalet.

/ Álvaro Monge

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"Yo soy radioaficionado y en nuestro balcón es imposible escuchar nada", asume Luis Parra, que admite haberse planteado dejar su piso si no se resuelve el problema del ruido, solución sobre la que, después de tantos años huyendo del ruido desde su propia casa, Francisco Bermúdez confiesa haber "perdido la esperanza por momentos".

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