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LOS EMBROLLOS DE LA NUEVA MOVILIDAD

Las bicicletas compartidas de Mobike invaden las aceras de L'Hospitalet

Los ciudadanos denuncian el "caos" que ha generado la llegada de los vehículos de Mobike a la ciudad, mientras que el Ayuntamiento lo reduce a "casos puntuales"

El sistema de cierre del servicio permite al usuario estacionar en cualquier lugar, lo que ha generado un debate en torno a la ocupación del espacio público

Aitana Glasser

Bicicletas de alquiler Mobike junto a la plaza Europa de LHospitalet.

Bicicletas de alquiler Mobike junto a la plaza Europa de LHospitalet. / DANNY CAMINAL

L’Hospitalet se ha sumado desde el pasado mes de septiembre a la moda de la movilidad compartida. Pero el desembarco de 500 bicicletas inteligentes de la compañía china Mobike, que se prevé que alcancen el millar, han suscitado quejas entre los vecinos de la localidad, que han visto cómo estos vehículos han invadido aceras, plazas y demás espacio peatonal.

Mobike no dispone de estacionamientos fijos y el usario puede aparcar en cualquier lugar

A diferencia de otros servicios de bicisharingMobike no dispone de puntos de estacionamiento fijo ni de un mecanismo de cadena que permita atar las bicicletas a los puntos de aparcamiento autorizados sino que el sistema de cierre de las bicicletas -con un candado automático que bloquea la rueda trasera de la bibicleta mediante la aplicación móvil cuando finaliza el viaje- permite al usuario estacionar el vehículo en cualquier lugar.

Esto, en uno de los municipios con mayor densidad de población de España, puede acarrear riesgos, especialmente si se suma al incivismo de los usuarios. Y esto es justo lo que ha levantado ampollas entre los ciudadanos, que se quejan de los peligros que supone, sobre todo, para personas con movilidad reducida, mayores e invidentes. “La situación era de prever, porque en otras ciudades ya ha ocurrido; basta con hacer un poco de búsqueda en Internet para ver que el sistema no era viable aquí”, comenta Óscar Martínez, uno de los vecinos más activos en la denuncia del sistema de Mobike en L’Hospitalet.

La opinión del Ayuntamiento: "casos puntuales"

El previsible caos que podía generar este sistema de aparcamiento llevó a Barcelona a declinar la llegada de este modelo a la ciudad, por ahora instalado en Madrid y Zaragoza. Oscar Martínez, que vive en el barrio del Centre, donde más se usa este servicio junto a Santa Eulàlia y Bellvitge, denuncia que se ha puesto “un modelo de negocio por encima de la accesibilidad y el orden de la ciudad” y que las reiteradas quejas tanto a la Administración como a la compañía han caído en saco roto. “La respuesta de la empresa es que pasarán a recogerla y no pasan, la de la Guardia Urbana que es una empresa privada y solo pueden avisar, y para el Ayuntamiento son casos puntuales”.

Los vecinos han inundado las redes con fotografías de bicicletas mal estacionadas

Así lo defiende José M. García Mompel, teniente alcaldía de Seguridad, Convivencia y Civismo del Ayuntamiento de L’Hospitalet, que califica de exitoso el servicio y explica que el consistorio “prácticamente no ha recibido quejas”, algo que choca con lo que comentan los vecinos, que han inundado las redes con fotografías de estos vehículos mal estacionados y aseguran haber presentado ante la Síndica de Greuges un cententar de imágenes que lo demuestra. "Desde el Ayuntamiento dicen que tienen consciencia de cinco quejas por bicicletas mal aparcadas y es sorprendente, porque solo con las que he hecho yo a la Guardia Urbana ya hay muchas más", ratifica Martínez.

No obstante, García Mompel señala que “la mayoría de vehículos están bien aparcados” y que “no se trata de un problema generalizado” pero que, como cualquier servicio que se instala por primera vez, ha generado “variedad de opiniones”, algunas de las cuales reflejan problemas “que no son insalvables”. En la misma línea se mueve el director general de Mobike España, Hunab Moreno, que remarca que la compañía trabaja en constante colaboración con el ayuntamiento, el cual informa de las bicicletas mal aparcadas que, posteriormente, el servicio de recogida que patrulla la ciudad diariamente retira.

Algo que contradice de nuevo la versión de los vecinos, que niegan haberlo presenciado. “No hemos visto nunca a nadie de la empresa haciendo una actuación; además, entendemos que la precisión del GPS impide saber si la bici está bien aparcada en una acera, si esta es estrecha o ancha o si impide el paso a peatones”, defiende Marc Folch, portavoz de la asociación de usuarios de bicicleta y de defensa del medio ambiente La Saboga de L’Hospitalet.

Falta de sanciones

Desde la compañía argumentan que ya se han emprendido algunas acciones para dar solución a la polémica, como la creación de 14 puntos de estacionamiento recomendado o el lanzamiento de una campaña de educación y civismo a través de las redes y de la propia aplicación. La empresa achaca la problemática a “una falta de educación por parte del usuario”. Que se hable solo de sugerencias es precisamente lo que crispa a los vecinos, que piden más mano dura ante un servicio que incita y “facilita el incivismo”, como defiende Arturo Portela, vecino de la localidad y presidente de la Associació SUMEM, dedicada a luchar por la accesibilidad universal.

Mobike España no descarta sancionar en un futuro, aunque ahora optan por concienciar

“No estamos en contra del sistema de bicis compartidas, pero el Ayuntamiento no puede ceder el espacio público a cualquier precio: hay que regularlo antes de que suceda una desgracia porque suponen un gran peligro y pisotean los derechos ciudadanos a nivel de accesibilidad”. Por eso, propone que se obligue -y no recomiende- a los usuarios a aparcar en puntos específicos y que se impongan sanciones económicas a quienes incumplan la normativa.

El director de Mobike España explica que desde la compañía “se hace un seguimiento del comportamiento de los usuarios” y se investiga a los reincidentes. No obstante, reconocen que de momento “se han dado avisos” pero no se ha impuesto ninguna penalización económica, pues “entendemos que es más una falta de comprensión del modelo que una acción intencionada”, y recuerda que el sistema está de momento en una prueba piloto, una “fase de educar al usuario más que de sancionarlo”, algo que no descartan hacer en un futuro.

La preocupación de la expansión

El éxito cosechado en L’Hospitalet que, según la empresa, es la ciudad europea que mayor uso ha dado a este servicio en su lanzamiento, con 30.000 viajes registrados el primer mes, ha hecho plantearse a la compañía su expansión al resto de municipios del área metropolitana de Barcelona. “Estamos en conversaciones con ayuntamientos colindantes como Cornellà, Esplugues y Barcelona para poder plantear un modelo metropolitano de movilidad compartida”, revela Moreno.

Un hecho que preocupa todavía más a los vecinos, para quienes la extensión del servicio conllevaría una extensión del problema que, “si ahora son 500 bicis y ya es grave, cuando sean más no sabemos qué pasará”, dice Folch. La posibilidad de establecer una normativa legal generalizada para todos los municipios del área metropolitana -que de momento depende de cada consistorio-, algo que desde Mobike están planteando a los ayuntamientos, podría facilitar esta expansión.

Mientras, varios vecinos y colectivos de L’Hospitalet estudian de qué manera pueden elevar sus quejas al consistorio e impedir que se propague este modelo tal y como está planteado, y preparan, entre otras medidas, la creación de un manifiesto colectivo y la posibilidad de llevar al pleno municipal una moción de la mano de alguno de los partidos que cuestionan esta iniciativa, como ERC, que en noviembre exigió en sesión plenaria conocer el contrato firmado entre la compañía y el consistorio y las medidas que se emprendería para solucionar este problema de movilidad.

Más noticias en Hospitalet en la edición local de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA

En Barcelona, solo bicicletas con cadenas

El Ayuntamiento de Barcelona ha dejado claro que no permitirá la llegada de Mobike hasta que incorpore un sistema que permita atar a las bicicletas a los puntos de estacionamiento autorizados, las 'U' instaladas en las aceras. Sí cumplen este requisito los dos servicios de bicicleta compartida que actúan en la capital, los de Donkey Republic y Scoot. 

Ambos servicios explican a sus usuarios que se debe aparcar en los aparcarmientos en forma de  'U' en sus aplicaciones, y en el mensaje de sus 'apps' cuando finalizan el itinerarios. Aun así, no es extraño (aunque tampoco  tan frecuente como parece visualizando cuentas de Twitter como @rentalabuses) encontrar bicicletas atadas a farolas, árboles o barandillas. Pero a diferencia de Mobike, Donkey Republic y Scoot sí imponen sanciones en caso de mal uso (de 10 euros la primera, de 50 la segunda, que solo en octubre 'multó' a 124 usuarios que dejaron la bicicleta mal aparcada) y sus mecánicos, además de reparar vehículos averiados, también cambian de lugar los estacionados incorrectamente. 

En el caso de Donkey Rerpublic, la aplicación señala solo como puntos de aparcamiento los autorizados. Y no permite finalizar el itinerario en otro lugar, aunque, reconoce su responsable en Barcelona, Allard Kalverkamp, la falta de precisión del sistema de localización no permite distinguir si la bibicleta se aparca incorrectamente a unos metros del punto adecuado. El sistema de Donkey (alquileres largos) hace que este control solo se produzca al principio y final del alquiler, "pero puede suceder que el usuario aparque para tomar un café o en trabajo, para volver a coger la bicicleta, y no lo haga bien", admite Kalverkamp. En el caso de Scoot, los alquileres son cortos, por itinerario. La 'app' no permite acabarlo si detecta que el usuario deja la bicicleta lejos de un aparcamiento legal, pero no puede distinguir si lo hace a poca distancia.

Otro posible problema es que las bicis compartidas copen los aparcamientos. "Solo ocupamos el 1% de los 66.000 existentes en la ciudad; hay más bicis abandonadas que de servicios compartidos", argumenta Roger Puigví, de Scoot. Los robos, además, han estimulado el uso de la bici compartida, el patinete, las bicicletas plegables y el aparcamiento en casa, lo que hace que en la mayoría de aparcamientos haya siempre plazas libres. Donkey Republic, a diferencia de Scoot, toma para evitarlo una medida adicional: fija un límite de vehículos propios que se pueden estacionar en un mismo punto.