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La conexión entre un mendigo y una monja en plena calle de Barcelona que emociona a las redes

Un periodista encontró charlando a un hombre que pedía dinero y a una mujer que le daba comida y quiso saber qué tenían en común

Las historias de ambos son apasionantes y lanzan un mensaje sobre la desconfianza

María Aragón

La conexión entre un mendigo y una monja en plena calle de Barcelona que emociona a las redes

Oriol Querol

Las mejores historias de Navidad son las que tienen protagonistas inesperados. En las calles de Barcelona, con una conversación por medio y un testigo directo, encontramos una de las que pueden ser candidatas a emocionarnos este año.

El periodista Oriol Querol quiso compartir lo que vivió esta Nochebuena, con un hombre que pedía en la calle y una mujer que se le acercó con comida y una buena charla. Oriol no podía quedarse sin saber lo que había sucedido ahí, así que ha preguntado a ambos y lo ha compartido en un hilo que ha dado la vuelta a Twitter.

Oriol intentó no interrumpir esa mágica escena, así que esperó a que se despidieran. Primero habló con ella, Mercedes. 

Después pasó medio siglo entre Camerún y Congo trabajando en escuelas y centros de salud. "Sabe perfectamente lo dura que ha sido la vida para cualquier africano que esté en Europa viviendo en la calle", lamenta. 

Hace tres años regresó a España para operarse la rodilla. Quería volver a África, pero los médicos se lo desaconsejaron por la edad y la propia recuperación. Así que sale todos los días a buscar personas que viven en las calles próximas a su iglesia. "Lleva un bastón. No lo necesita pero se lo regaló un artesano congolés y es su conexión con África". 

El poco dinero que tiene, lo gasta en comprar comida para ellos. 

Atrás quedaba el que ella había llamado Emilio. Aunque evidentemente no se llamaba así. 

En Nigeria no tenía oportunidades y viajó a Estambul. De allí en bote a Grecia. Y después caminó hasta España. Dos años y medio de viaje. Ha trabajado recogiendo fruta, despiezando cerdos, pintando paredes y fregando platos. Aunque lleva bastante tiempo sin trabajar, pidiendo en la calle, siempre lleva su currículum encima. 

"Osakpamwan tiene muchas ganas de trabajar", dice Oriol. "No le gusta pedir dinero pero dice que lo hace sin engañar a nadie. No bebe ni fuma. Lo que le dan sirve para comer y, si hay suficiente, para dormir bajo techo. Si consigue el dinero suficiente, volverá a Nigeria, con su familia".

Por último, Oriol mandó un mensaje sobre los prejuicios. "Creo que muchos de un lado -lo reconozco- desconfiamos de lo que Mercedes representa. Y también muchos, desde el otro lado, desprecian a las personas como Osakpamwan".