UNA EXITOSA HISTORIA DE AMOR

'Entonces bésame', el nuevo 'bombazo' literario italiano

La primera novela de Roberto Emanuelli, obra que nació en un blog, lleva más de un año entre los libros más vendidos

El escritor italiano Roberto Emanuelli, en una imagen promocional.

El escritor italiano Roberto Emanuelli, en una imagen promocional.

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Roberto Emanuelli desembarca este martes, 2 de octubre en España con su primera novela, 'La vida son dos días. Entonces bésame' (Planeta), todo un 'pelotazo' en Italia (donde se tituló 'E allora baciami'). Emanuelli es un escritor italiano, desconocido pare el gran público, por más que sus hagiografías afirmen que la mitad de los italianos citan sus frases y la otra mitad llevan grabados sus tatuajes. Mentira. La fuerza narrativa de Emanuelli nace de otras cosas. De lo mal que lo pasó hace cuatro años y de la consiguiente elaboración mental de los periplos de su infancia, que fue mucho peor, más allá de cuanto ilustran  las interpretaciones de Sigmund Freud.

Cuando de adolescente y joven uno ha tenido que currar su vida y luchado no sólo por abrirse un frente hacia algún lugar, sino también para encontrar el propio camino, la vida de uno queda  llena, repleta, desbordante de vivencias como para expresar, dar, entregarse, aunque sea con la cobardía, muy típica de los varones (lo escribe el autor), de no “saber ir hasta el fondo” en una relación amorosa. Porque de eso se trata la novela, de una historia de amor, en la que la compleja vida de un padre bastante loco y por eso un tanto adolescente se proyecta en la de la hija, menor pero ya crecida, que como todos los hijos adolescentes aborrecen a sus padres. Por plastas. Hasta que un día los descubren.

La versión castellana del libro con el que se presenta en España Emanuelli se ha titulado concretamente 'La vida son dos días. Entonces bésame'. Otro significado, quizás más comercial y seguramente más epidérmico, superficial, pero tal vez igualmente eficaz.

La novela, muy bien fabulada como diría Alberto Moravia, cuenta la historia de Leo y de Laura, padre e hija, con una compañera y madre, Ángela, primero desaparecida y después buscada, rebuscada, ansiada y esperada durante 300 páginas. Una mujer que un día se fue, sin dar explicaciones, sin un por qué, que se conocerá solo al final. Una conclusión entre poética, mágica y de cuento de hadas, confiada a una botella, como aquella de los náufragos, que se lanza a la mar y navega, navega hasta llegar a la otra parte de los océanos, hasta un improbable pero acertado destino. Todo ello sincopado con infinitas actualidades de Wahtsapp, títulos de melodías y filmes siempre perennes.

La obsesión del amor, aquel amor que se encuentra solo una vez en la vida sin estar seguros que uno se percate de ello, empuja Emanuelli a bucear, literariamente se entiende, en la “enfermedad” amorosa, de la que miles de autores han escrito desde hace siglos, sean Ovidio o Pasolini,  Dostoievski o Kafka, Moccia ('Tres metros sobre el cielo') o Platón, por cuanto irreverentes puedan sonar estas comparaciones.

'Entonces bésame' debería lanzar a Emanuelli al mercado de la lengua castellana y lo hará, porque nadie se resiste a leer 300 páginas sobre una historia de amor en esa época de malas noticias y futuros supuestamente apocalípticos. A veces la historia es dulzona, otras épica; en más de una  ocasión (léase páginas), son el texto de un exjoven todavía no tanto ex –el autor—que buceando en la vida de su hija se sumerge en realidad en su propia vida, la que mantuvo con Ángela, madre y compañera, para llegar siempre a la misma conclusión: "El amor, nuestro amor, no terminará nunca, porque inventaremos siempre un final nuevo”.

Ingenuidad y sabiduría

Ingenuidad y sabiduríaIngenuidad y sabiduría al mismo tiempo. La primera porque los contemporáneos dirían que todos los amores terminan  siempre. Sabiduría, porque hace falta inteligencia para que un amor dure en el tiempo. “No nos tomamos por casualidad, sino que nos elegimos”. Ya, elegirse, la clave del mujeriego Leo que en su día eligió –la escena de cuando y como conoce a Ángela es tan banal como sublime-, y después se le traspapelaron los asuntos.

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Las peripecias sobre la publicación de la novela, primero escrita a fragmentos en un blog, después rechazada por la misma editorial que la publica ahora (sucesivamente publicada por un pequeño editor de los de antaño con olfato librero y finalmente recuperada por la primera editorial), evidencia otra cuestión: la dificultad de hallar quien crea en ti, autor, cuando a tu alrededor se publican miles de libros inútiles.

“Me han preguntado por qué, a veces, tenga aún tanta rabia, he contestado que es solo porque, a veces, pongo todavía tanto amor”.  Soñar por 300 páginas, aunque sean escritas en primera persona -siempre más fáciles de plasmar-, no ha hecho nunca mal a nadie. Al contrario.