La 'playlist' de la Euro

Una tanda de penaltis y un disparo en el corazón

  • Canción: 'La leva calcistica della classe '68'

  • Intérprete: Francesco de Gregori

  • País: Italia

Agostino di Bartolomei, en el partido contra el Génova que dio el ’Scudetto’ a la Roma en 1983.

Agostino di Bartolomei, en el partido contra el Génova que dio el ’Scudetto’ a la Roma en 1983. / AS Roma Archivio Storico

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Rafael Tapounet
Rafael Tapounet

Periodista

Especialista en música, cine, libros, fútbol, críquet y subculturas

Escribe desde Barcelona

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Si nos ponemos escrupulosos, habrá que conceder de entrada que el cantautor romano Francesco de Gregori no pensaba en Agostino di Bartolomei cuando en 1980 compuso ‘La leva calcistica della classe ’68’, acaso la más bella de las muchas canciones italianas que hablan del noble arte de dar patadas a un balón, que es una manera como otra cualquiera de hablar de la vida. Incluida en el elepé ‘Titanic’, de 1982 (año de gloria del fútbol italiano), la canción gira en torno a Nino, un chaval de 12 años que acude con “el corazón lleno de miedo” a una prueba para jugar en un equipo y ahí empieza a intuir que la historia del deporte que ama está hecha de derrotas y de aspirantes que se han quedado en el camino.

Cuando se publicó el disco que contenía la canción, De Gregori, hincha declarado de la Roma, manifestó en alguna entrevista que a la hora de imaginar a Nino pensó en cómo sería Bruno Conti cuando tenía 12 años. De hecho, en los últimos versos se nos dice que, pese a ser estrecho de hombros, Nino pasará la prueba y jugará “con la camiseta número siete”; es el dorsal que lucía Conti en el equipo ‘giallorosso’ que en la temporada 1982-1983 conquistó el segundo ‘Scudetto’ en la historia de la entidad. El encargado de levantar aquel trofeo, en tanto que capitán, fue un romano de aire taciturno y pocas palabras a quien la afición capitolina idolatraba: Agostino di Bartolomei. ‘Ago’.

A un paso de la gloria

Centrocampista reconvertido en líbero, Di Bartolomei siguió llevando el brazalete en la campaña 1983-1984, en la que la Roma, en su primera participación en la Copa de Europa, se plantó en la mismísima final después de deshacerse del Göteborg, el CSKA de Sofía, el Dinamo de Berlín y el Dundee United. Un solo paso separaba a los ‘giallorossi’ de la gloria continental, y ese paso debía darlo, además, ante su afición, en el Estadio Olímpico de la capital italiana. Enfrente, el Liverpool de Souness, Dalglish y Rush. La fecha, el 30 de mayo de 1984.

Dice la canción de De Gregori que la historia no juzga a los futbolistas por los penaltis que fallan. Di Bartolomei no falló su penalti en la tanda fatídica que acabó dejando a la Roma hundida en la melancolía del subcampeón (Bruce Grobelaar y sus 'piernas de espagueti' se interpusieron). ‘Ago’ no había digerido aún el mazazo cuando el club le comunicó que, después de 15 años de intachable servicio, pasaba a formar parte de la lista de jugadores prescindibles.

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Lo que siguió fue una triste cuesta abajo. Enfundado en la camiseta del Milan protagonizó un desagradable enfrentamiento con la que había sido la hinchada de toda su vida después de celebrar con énfasis excesivo un gol contra la Roma. Pasó por el modesto Cesena y acabó su periplo futbolístico en el Salernitana, en la Serie C. El 30 de mayo de 1994, cuando se cumplían justamente 10 años de la derrota más amarga de su carrera, Di Bartolomei se pegó un tiro en el corazón con una Smith & Wesson del 38 en la terraza de su casa de San Marco Castellabate. En su cartera, junto a un retrato de la familia, guardaba una foto de la ‘curva giallorossa’.

Desde aquel día funesto, Francesco de Gregori menciona siempre al ‘capitano’ cada vez que interpreta este réquiem por “el coraje, la generosidad y la fantasía” de los futbolistas de antaño. La quinta futbolística de la promoción del 68.