28 oct 2020

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Nostalgia de la Barcelona anterior al 'procés'

JORDI QUEROL

JORDI QUEROL

Una parada de una de las rutas de Barcelona Rooftops: la azotea de un edificio de la calle Sant Pere Més Alt. Casi se puede tocar el Palau de la Música.

Una parada de una de las rutas de Barcelona Rooftops: la azotea de un edificio de la calle Sant Pere Més Alt. Casi se puede tocar el Palau de la Música. / MÒNICA TUDELA

A mi edad, dejar los ruidos y los olores de Hostafrancs, los amaneceres en el CNB (Club Natación Barcelona), los conciertos en el Palau y el Auditori, los troncos de merluza del Taktika-Berri y tantas otras cosas de Barcelona que tanto amo es algo impensable. No obstante, el sentimiento de incomodidad que me rodea actualmente es aterrador.

 ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué hemos llegado hasta aquí? ¿Por qué son tantos los insensatos? ¿Cuándo se acabará el 'procés'? Las preguntas son esas y muchas más, y cuando termino de formularlas, ya soy algo mayor, por lo tanto, los olores y ruidos de mi barrio, ver salir el sol en la Barceloneta, degustar la merluza del Taktika-Berri y saber que el próximo día 20 de abril escucharé a mi amigo Aznavour en el Liceu me ligan de manera absoluta a mi querida Barcelona.

Por todo eso, y muchas cosas más, se seguro que nunca me podré ir de mi ciudad. Sin embargo, lo que leo, veo y escucho en ella es entristecedor: realmente agotador.

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