02 abr 2020

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La precipitación de Albert Rivera en la constitución de las cortes españolas

JORDI QUEROL

JORDI QUEROL

El líder de Cs, Albert Rivera, se queja de la fórmula utilizada por los diputados independentistas para jurar o prometer el acatamiento a la Constitución.

El líder de Cs, Albert Rivera, se queja de la fórmula utilizada por los diputados independentistas para jurar o prometer el acatamiento a la Constitución. / DAVID CASTRO

Albert Rivera se precipitó. Su intervención en el Congreso haciendo declaraciones sobre España, presos y otras cosas, y pidiendo a su presidenta que tomara nota de la improcedencia de las intervenciones de algunos diputados secesionistas al acatar la Constitución, para mí, fue eso: una precipitación.

Los secesionistas tendrán tantos defectos como se quiera, pero no se les puede tachar de improvisadores. Los textos que pronunciaron los aludidos diputados catalanes y que incomodaron al señor Rivera fueron estudiados previamente y con rigor por sus abogados, los que actualmente los están defendiendo ante el Tribunal Supremo.

Los independentistas no improvisaron ni una sola palabra. Lo que manifestaron al acatar la Constitución estaba muy estudiado; en cambio, la intervención de Albert Rivera fue intuitiva, apasionada y espontánea: tres ingredientes que normalmente nos empujan a la precipitación.

No obstante, tuve la sensación de que a Meritxell Batet, la flamante presidenta del Congreso, las intervenciones aludidas no la sorprendieron y por eso contestó a Rivera con mucha precisión.

Tanto Pablo Casado como Santiago Abascal -líderes del PP y de Vox-, supieron contenerse.

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