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Cuando el 'procés' empaña el buen ambiente de un bar

Eugenio García

Vilanova i la Geltrù

Messi controla un balón en un Barça-Madrid.

Messi controla un balón en un Barça-Madrid. / JORDI COTRINA

Soy merengue y llevo más de 20 años yendo a ver los partidos de fútbol del Barça o el Madrid al mismo bar. Allí coincido desde hace años con muchos otros clientes, algunos amigos de toda la vida y otros que se han ido convirtiendo en imprescindibles a la hora de disfrutar de los partidos como en familia. Nos reuníamos gentes de todo tipo, desde señores mayores hasta chicas jóvenes. Madridistas, pericos, culés, en fin, gente del pueblo que nos gusta ver los partidos en compañía.

Los madridistas solemos estar en minoría, pero esto es parte de su  encanto. Allí siempre reinó el respeto y el cachondeo. Se solía hablar de todo entre puyas y bromas sobre el 'villarato', las copas en blanco y negro, el 'bocachancla' de Piqué e incluso las 'estelades' en el Camp Nou. Muchas veces esas conversaciones se extendían más allá de los partidos y todos aportábamos nuestro punto de vista con una cerveza en la mano. Han sido cientos de partidos de Liga y Champions, pero todo eso se acabó. El dueño del bar, que también es amigo de todos,  ha prohibido hablar de política, pues últimamente se había perdido ese buen ambiente y empezaba a haber bastante mala baba. Algunos ya han dejado de ir y desde luego ya no es lo mismo ver un partido allí.

Esta temporada será una temporada futbolística diferente para mí, no sé cómo acabará siendo, pero de lo que estoy convencido es que sea como sea, será peor.

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