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El diccionario del IEC ya tiene 'covid' y es más 'còmplice' con el uso real del catalán

Para el IEC, quien viste un top ya lleva ‘la panxa enlaire’ y los correctores dentales son ‘ferros’

Imagen microscópica de un coronavirus.

Imagen microscópica de un coronavirus.

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Ernest Alós
Ernest Alós

Jefe de sección de Participación

Especialista en historia, cultura, literatura fantástica y de ciencia ficción, ornitología, lenguas, Barcelona

Escribe desde Barcelona

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Desde la última reimpresión de la segunda edición del Diccionari de l’Institut d’Estudis Catalans, en 2009, no ha vuelto a imprenta ninguna revisión, lo que no significa que el diccionario esté congelado: en su versión online se han introducido nueve tandas de actualizaciones, las últimas en marzo y noviembre de este año. En estas últimas, la Secció Filològica del Institut d’Estudis Catalans ha introducido 100 nuevas palabras en el diccionario y ha modificado 239 definiciones. ¿Qué cambios han supuesto?

Un diccionario pandémico 

Para empezar, la pandemia ha dejado huella en el 'DIEC2'. El año pasado 'coronavirus' fue elegido neologismo del año. La Secció Filològica se comprometió a evaluar al año siguiente la incorporación de la palabra vencedora de esta consulta popular, y el veredicto ha sido positivo. También han entrado 'cribratge' y 'covid', y se ha optado por establecer que su género es femenino, 'la covid', al ser femenina la 'enfermedad' a la que se refiere la D de las siglas que se han lexicalizado (la Real Academia Española, que también ha incorporado este término en su diccionario electrónico, ha optado en cambio por aceptar las formas masculina y femenina). Que una palabra entre en el diccionario no significa que a partir de ahora exista en catalán. Entidades como el Termcat ya velan por que el catalán vaya integrando de forma genuina las palabras que irrumpen en el uso real de la lengua. La comisión lexicográfica del IEC consagra, con su inclusión en el diccionario, que no son solo una moda pasajera. Este año, por ejemplo, las diez candidatas a neologismo del año son 'antivacunes', 'distòpic', 'cisgènere', 'cronificar', 'disfòbia', 'edatisme', 'monodosi', 'negacionisme', 'podcast' y 'presencialitat'. Apostaríamos a que casi todas ellas, tarde o temprano, entrarán en el 'DIEC2'. Tampoco debe de ser ajeno a la realidad pandémica que se haya considerado que 'aforament' también significa «el nombre màxim de persones que es pot admetre en un local». Una de las expresiones (como recoger 'cagada' y no solo 'cagarada', o aceptar 'sortint', saliente, además de 'sobresortint' o que las chicas con el ombligo al aire lleven 'la panxa enlaire') cuya aceptación disgusta a quienes discuten la autoridad normativa del IEC reprochándole asumir calcos del castellano (y no calcar en cambio soluciones de otras lenguas).

Realidades que se imponen

La creatividad del lenguaje es imparable (al menos mientras el idioma está vivo, y de eso se trata). Ya ha llegado la hora de recoger formalmente que los correctores dentales son para muchos 'els ferros'. Alguien de mentalidad rígida es alguien 'quadriculat'. Alguien que que no está desmayado ni en coma está 'conscient'. Un cable alargador ya se asume que es un 'allargador' (otra cosa será conseguir que se deje de decir 'allargo').Que 'perfumat' no es solo un carajillo sino algo que huele bien. Y que cuando la gente disfruta o sufre lo 'passa bé' o lo 'passa malament'. En otros casos, hay inclusiones en los que parece que la norma se rinde y reconoce su derrota ante un uso hasta ahora considerado incorrecto. Por ejemplo, deberemos dejar de enseñar que un 'còmplice' lo es solo de un delito. Ahora ya es «una persona que té avinença amb una altra». Y 'ostentar' ya no solo es mostrar algo con afectación sino también «estar en posessió d’un càrrec». 

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Un empujón coloquial

Otras inclusiones son las de locuciones populares. No novedades, sino formas consolidadas cuya inclusión en el diccionario parece responder más bien a la inquietud por la pérdida del registro popular genuino de la lengua. Han entrado 'avall que fa baixada', 'd’una hora lluny', 'fer el ronso', 'sol com un mussol'... Y con la introducción de adjetivos procedentes del participio de pasado pero que tienen un significado que no es obvio a partir del verbo que los ha originado se ha colado también un contingente de términos que continúan limpiando el diccionario de viejas precauciones puritanas. 'Fotut, cardat, fumut'...