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GENTE CORRIENTE

Oriol Julià: «Desmontar el acoso en el aula es iluminar el futuro»

Rocía patios y aulas con el abono de la educación emocional. Y el 'bullying' le abre paso para trabajar el bienestar del grupo

Carme Escales

Oriol Julià: «Desmontar el acoso en el aula es iluminar el futuro»

FERRAN NADEU

Cruzaba un día un patio escolar, camino de la cancha donde le esperaban los chavales a los que entrenaba a baloncesto, cuando Oriol Julià (Barcelona, 1982) sintió una llamada. Desde dentro. «Quiero educar de forma alternativa». Tenía solo 15 años, pero ya veía que los espacios de deporte, recreo o colonias son tan propicios para fomentar el crecimiento personal como el aula donde se aprenden mates y lengua. Y se aferró a ello. Con 20 años creó la fundación SEER (www.salutieducacioemocional.com). Y cuando el suicidio de un chico puso el bullying en boca de todos, él enfocó hacia ello su especialización.
 
–¿Cómo fue su infancia?

–Estuvo llena de oportunidades desde muy pronto. Al menos yo así lo veía, y lo vivía, porque era muy activo, me implicaba mucho en todo lo que tuviera que ver con el grupo.  Empecé muy pronto a entrenar a fútbol sala y a baloncesto y era muy activo en el AMPA de la escuela, el Sagrat Cor del Besòs. Organizaba de todo, también en el Institut Barri Besòs. 
 
–¿De dónde cree que surgían sus ganas de compactar grupos a través de actividades?
–Tal vez de mis ganas de sentirme siempre en familia allí donde estaba. Sentía que la gente en el colegio era mi familia. Y montando actividades en el barrio también lo vivía igual. Quizá también me marcara que me crié con mis abuelos maternos.
 
–¿Sufrió o vivió de cerca acoso escolar?
–No. Pero vengo de un barrio donde he visto chavales y adultos con muchas dificultades. Mi conciencia viene de los valores que me han traspasado mis referentes adultos, y con todo ello ahora doy respuesta a una situación como es el bullying.
 
–¿Cómo lo hace?
–Somos un equipo de pedagogos, psicólogos, educadores y profesionales del deporte y el arte que con recursos como pueden ser las habilidades comunicativas o la gestión de las emociones aportamos nuestros conocimientos en centros educativos, especialmente para fomentar el crecimiento personal desde edades tempranas. Detectamos, tratamos y hacemos prevención del acoso, claro, pero porque nuestro objetivo principal es el bienestar de la persona. 
 
–O sea, el bullying es una piedra en su objetivo del bienestar que ayudan a retirar.
–Sí. Nuestra motivación personal va más hacia el activo del bienestar que hacia el factor de riesgo. Llevamos a los jóvenes el crecimiento personal. El acoso es un factor de riesgo con el que podemos topar como víctima, agresor inconsciente o espectador. Reconocerlo nos sirve para prevenir y construir bienestar. Yo creo en el crecimiento personal, individual y social.
 
–Su trabajo con niños y jóvenes es semilla de prevención de acosos futuros, como la violencia de género, física y psíquica.
–Exacto. Hacemos prevención de la violencia en todos los sentidos. Desmontar el acoso en el aula es proteger el futuro de riesgos de violencia entre las personas.
 
–Desde la infancia la figura del chivato se criminaliza enormemente. Pero en el acoso abrir los ojos y comunicar es clave.
–Nosotros cambiamos la expresión, porque chivatear la hemos negativizado y además focaliza al agresor, no chivamos por miedo a represalias de él. ¿Y si nos fijamos en la persona que sufre? Una forma de ayudar es acompañar a quien lo pasa mal a informar. Si sabes que alguien ha robado algo a un familiar tuyo, ¿no lo denuncias?
 
–Ponerse en la piel del otro nos activa, nos hace sentir próximos, el dolor nos llega.
–La base de nuestro trabajo es tocar la fibra, llegar al fondo. A través del juego, provocamos vivencia, reflexión y transferencia (metodología V–R–T). Es decir, no te lo explico, lo recreas tú, preguntamos y concluimos. El cambio se genera aplicando lo aprendido en la vida real. Esto lo hacemos con formadores, alumnos y padres. 

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