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Floridablanca-Urgell: el cruce donde se apelotonan la vieja y la nueva movilidad de Barcelona

  • Autobuses, bicicletas y coches saturan una intersección que intimida a algunos vecinos: "¡Es caótico!", explican algunos transeúntes

  • La calle Floridablanca fue una de las incluidas en un estudio del Gobierno para reducir el tráfico en el entramado del Eixample

Saturación de todo tipo de vehículos en el cruce Floridablanca con Urgell

Saturación de todo tipo de vehículos en el cruce Floridablanca con Urgell / ALVARO MONGE

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Ferran Dalmau

Siete de la tarde de un viernes. Siete coches aparcados en el cruce de Floridablanca con Urgell –en el lado montaña-Besós, como se dice en Barcelona– dibujan una cenefa alrededor de la acera. En el lado opuesto del cruce, dos coches y dos furgones más delimitan la calzada.

En el semáforo, de repente rojo, un padre protege a sus hijos mientras acaban de cruzar la calle: no les ha dado tiempo. Por suerte, un motorista llama a la calma al rebaño detrás suyo, sueltan el acelerador y los críos cruzan la calle. Sube un autobús. Bajan cuatro patinetes. Todo esto a la vez.

Un lunes a las nueve de la mañana la imagen es similar. Una veintena de motos y otras tantas bicicletas aparcadas en la intersección, repartidores de comida, otro autobús y más coches. “Es constante, ya estoy acostumbrado”, recalca el dependiente de un puntiagudo quiosco. Coinciden en la Papereria i Llibreria Urgell, situada casi enfrente del establecimiento, pero tras sortear motos, bicis, coches y doblar un poco la esquina: “Es constante, lo habitual de cada día”.

Por el cruce entre Urgell y Floridablanca circulan a diario 475 autobuses, 406 de los cuáles entre las siete de la mañana y las nueve de la noche. Eso supone, durante el día, el paso de un autobús cada dos minutos. Los datos se extraen de los transportes programados en la página oficial de TMB.

A ello se suma el tráfico de coches, que el Ayuntamiento estima que puede llegar a los 20.000 vehículos diarios en 2023, entre los que viajan por Urgell y aquellos que lo hacen por Floridablanca. En los alrededores de la intersección se añaden, además, cuatro entradas de aparcamiento con sus consiguientes entradas y salidas de vehículos.

Pero para Maria Carme, vecina del cruce, “lo peor” no es el ruido y la contaminación del tráfico, sino el carril bici de doble sentido en Urgell. “No sabes por dónde saldrán”, protesta. Oriol, también vecino, hace memoria: “Hemos visto ya varios incidentes, por suerte poco graves”. Quienes más se quejan, cuentan en la Papereria i Llibreria Urgell, llevan ya más de 50 años en la misma calle: los transportistas, que "no tienen espacio donde detenerse y es peligroso”.

La pacificación del Eixample va por calles

El gobierno de Ada Colau planeó de cara a 2023 una serie de posibles actuaciones para reducir el tráfico en distintas calles del entramado del Eixample, entre ellas Floridablanca. Era tan solo un estudio, pero en él planteaban reducir un carril de paso de vehículos e implementar un carril bici. En Urgell, la propuesta de pacificación afectaría solo al espacio para aparcar.

Sin embargo, se trata solo de una propuesta piloto, dentro de un Estudio de Movilidad. Por ahora la única pacificación segura es la que tendrán las cuatro calles de la Superilla (Consell de Cent, Girona, Rocafort y Borrell).

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A las tres de la tarde de un miércoles se repite el mismo caos. Decenas de motos, ocho coches aparcados, dos autobuses en circulación y los patinetes parados, haciendo cola para poder rebasar a un vehículo en doble fila que sobresale.

Más niños que intentan cruzar la calle y una madre que no se fía del semáforo, todavía verde. Un dependiente le quita hierro al asunto: “Es lo normal en Barcelona”. Un patinete sube a la acera para dejar atrás al coche mal aparcado. Pero Maria Carme no se resigna: “¡Hay demasiados vehículos!”. “¡Es caótico!”, se le suma otro transeúnte. La pacificación del Eixample avanza a ritmo desigual.