Empresas
La Fageda, un proyecto social para integrar a los más vulnerables que vende 100 millones de yogures al año
La fundación, que acaba de perder a su fundador, Cristóbal Colón, obtuvo el año pasado unos ingresos cercanos a los 42 millones de euros, un 23% más que en 2024
La compañía atribuye el crecimiento, en buena medida, al impacto mediático del estudio sobre la microbiota de Maria Branyas, la catalana fallecida a los 117 años tras consumir productos de su marca

Aniol Resclosa

Alrededor de 108 millones de yogures y otros postres lácteos, 163.000 kilos de mermeladas y 54.388 kilos de helados. La fundación La Fageda cerró el año 2025 con unas ventas de 39 millones de euros y unos ingresos totales de 41,8 millones, un 23% más que el año anterior, en un ejercicio de expansión para la compañía, fundada en 1982 como cooperativa de integración social para personas con discapacidad. El pasado fue, según admite la entidad, un "ejercicio extraordinario", con un ebitda (beneficios antes de impuestos) de 4,3 millones, "con lo que se pudo cumplir con el retorno de la deuda y avanzar en las inversiones", explica.
La compañía atribuye sus buenos resultados a diversos factores. Por una parte, a la bajada del IVA de los yogures a principios de año, una medida acordada por el Congreso de los Diputados, que supuso una reducción del impuesto del 10% al 4%, tras la inclusión de los fermentados en la lista de alimentos básicos. En segundo lugar, por las campañas publicitarias realizadas por la empresa a mitad de año, especialmente centradas en Catalunya, pero abiertas también a los nuevos mercados de la Comunidad Valenciana y de Madrid. Pero el impacto mediático más relevante le llegó a raíz del caso de Maria Branyas, la mujer fallecida a los 117 años, que siempre atribuyó su longevidad al consumo de yogures de La Fageda. En marzo de 2025, un estudio genético liderado por Manel Esteller, investigador del Instituto Josep Carreras y catedrático de genética de la Universidad de Barcelona (UB), concluyó que la anciana murió con "una microbiota como la de una niña".
La empresa, que tiene su sede en el paraje incomparable de La Fageda d'en Jordà, en pleno parque natural de La Garrotxa, encara la recta final de 2026 con una pérdida estratégica, el fallecimiento de su fundador, Cristóbal Colón Palasí, "la persona que imaginó e hizo posible un proyecto que ha transformado la vida de decenas de personas", subraya la compañía. Aunque Colón se había retirado de la dirección general de la compañía en 2022, seguía ostentando la presidencia de honor de la fundación y seguía siendo un referente para los que trabajan allí, una comunidad que hoy cuenta con más de 850 personas vinculadas, entre profesionales, personas atendidas en el centro especial de empleo, trabajadores de la empresa de inserción o empleados y voluntarios de los servicios de ocio y talleres ocupacionales.

Trabajadores de La Fageda en uno de los centros de trabajo de la cooperativa / La Fageda
Y es que más allá del negocio de los yogures, La Fageda ha dedicado los 44 años que tiene de existencia a un proyecto social de envergadura. Solía decir su fundador que el verdadero propósito es "mejorar vidas, y quien no entienda esto es que no entiende La Fageda".
Una deuda que aún se paga
El gran salto industrial lo dio la compañía entre 2014 y 2018, cuando realizó una gran inversión para poner a punto la planta de producción. "El objetivo era para garantizar la viabilidad del proyecto social en un futuro y eso generó una deuda que estamos pagando aún a las entidades bancarias", indicaba recientemente la actual directora general, Sílvia Domènech. Lo que no se previó en el plan de negocio fue que llegaría una pandemia de covid y que, poco después, estallaría una guerra en Ucrania, con el consiguiente aumento de los costes de producción. Con todo, La Fageda es hoy líder en Catalunya en ventas de yogur natural y produce también helados, postres como las natillas y la crema catalana, que se elaboran con la leche producida por vacas de criadas en la misma propiedad o adquirida a ganaderos de la comarca.
La totalidad de los beneficios obtenidos en 2025 se ha reinvertido, de acuerdo con el espíritu de la iniciativa social, en el propio proyecto, con acciones como la creación de una nueva gama de productos lácteos, la ampliación de la capacidad productiva de las instalaciones y su adaptación a los requisitos de la norma IFS de seguridad alimentaria (del inglés, International Featured Standards), un sistema de certificación internacional que evalúa la autenticidad y calidad de los procesos y productos en la industria de los alimentos.
Este 2026, ha estrenado una inversión de 4,2 millones de euros en nueva maquinaria en la fábrica de lácteos, que servirá para ampliar los puestos de trabajo de personas con discapacidad. La actuación, que cuenta con el apoyo de la Generalitat de Catalunya, que aportó más del 60% del coste total, persigue, en definitiva, el propósito fundacional de la antigua cooperativa: "trabajar para que cada persona pueda dar lo mejor de sí misma, sentirse útil, querida y reconocida", destacan fuentes de la empresa.
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