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Oreste (73 años) dejó IBM para pasar siete años en el Himalaya y ahora vive solo en una cabaña a 2.000 metros de altura: "Nunca te aburres aquí, no necesitas ver la televisión"

El hombre pasa horas escondido observando todo tipo de animales que encuentra en las montañas: " Tengo la sensación de que me reconocen y, por eso, me aceptan"

Franco (77 años), viviendo aislado a 1.800 metros: "La naturaleza es increíblemente cruel. Si aprendes a vivir con ella, te va bien; si no, te castiga. Nadie escapa de eso"

Fero (78 años), el hombre que vive en el bosque recolectando plantas y apenas tiene dinero: "Soy feliz con muy poco. Para mí, la libertad es decidir irte cuándo y dónde quieras: eso no tiene precio"

Oreste dejó IBM para pasar siete años en el Himalaya y ahora vive solo en una cabaña a 2.000 metros de altura.

Oreste dejó IBM para pasar siete años en el Himalaya y ahora vive solo en una cabaña a 2.000 metros de altura. / Youtube / THE PILLOW

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Oriol García Dot

Oriol García Dot

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Oreste, de 73 años, vive solo a 2.000 metros de altura, en una pequeña cabaña de los Alpes Réticos, cerca de Sondrio (Italia). Para llegar hasta allí hay que conducir unos 1.600 metros desde Roma y continuar después durante aproximadamente una hora a pie. Un lugar aislado que descubrió cuando apenas tenía 13 o 14 años y que, más de medio siglo después, sigue considerando su rincón favorito del mundo.

Su historia ha sido documentada por The Pillow, el canal de YouTube formado por jóvenes italianos que recorren diferentes lugares para conocer a personas con formas de vida alejadas de lo que se considera habitual. En esta ocasión, han entrevistado a Oreste.

El hombre, de adolescente, quedó enamorado de la zona, que durante los meses de verano llegó a reunir más de una veintena de casas. Con el tiempo, el lugar quedó abandonado y muchas construcciones terminaron en ruinas. Él, sin embargo, decidió volver. Hace 33 años reconstruyó una de las cabañas y convirtió aquel espacio en su hogar.

Vida sencilla en la montaña

Su día a día está marcado por una vida sencilla y ligada a la montaña. Se calienta y cocina con la chimenea, recoge agua de un manantial, cultiva un pequeño huerto y busca setas y hierbas. Durante años ni siquiera tuvo electricidad y ahora cuenta con una pequeña placa solar. "La leña me da calor, me llena. Nunca te aburres aquí, no necesitas ver la televisión. A veces pienso que, si el paraíso existiera y fuera así, todos harían cualquier cosa para ganárselo", asegura.

Pero antes de instalarse definitivamente en la montaña, Oreste tuvo una vida completamente distinta. Estudió para convertirse en técnico electrónico y acabó trabajando durante 17 años en IBM, una multinacional estadounidense que le permitió viajar en numerosas ocasiones a América. Pero su etapa en la empresa finalizó: "Después de 17 años, después de largos periodos en Estados Unidos, sentí de nuevo esa necesidad de libertad. Para mí, el Himalaya era el sueño".

Hace 33 años reconstruyó una de las cabañas y convirtió aquel espacio en su hogar.

Hace 33 años reconstruyó una de las cabañas y convirtió aquel espacio en su hogar. / Youtube / THE PILLOW

Quedarse en el Himalaya

La decisión definitiva llegó mientras estaba en el propio Himalaya. Había pedido una excedencia de seis meses para viajar hasta allí y ya participaba en expediciones a grandes cumbres. El día que debía regresar, a las seis de la mañana y desde su tienda, contempló las montañas de 7.000 metros que tenía delante y cambió de rumbo: "Este es mi mundo. Volveré y dimitiré. Y así lo hice: dimití y pasé siete años más en el Himalaya".

Tras esos años, Oreste decidió cerrar su etapa en el Himalaya, especialmente después de perder a varios amigos. Regresó a Italia, formó una familia y comenzó a trabajar como guardián de una presa. Cuando sus hijos crecieron y se marcharon a la ciudad, volvió a dedicar buena parte de su tiempo a observar la naturaleza.

Interés en el mundo animal

Ahora, más que las grandes cumbres, le interesa el mundo animal. Pasa horas escondido observando rebecos, ciervos, cabras montesas o águilas: "Cuando estoy con los animales, me imagino como uno de ellos. Me escondo, no los molesto. Tengo la sensación de que me reconocen y, por eso, me aceptan. Realmente me siento en armonía, en sintonía con estos animales".

Oreste, en una de sus expediciones, por el Himalaya.

Oreste, en una de sus expediciones, por el Himalaya. / Youtube / THE PILLOW

Si durante su juventud buscaba las grandes cumbres y el reconocimiento por sus expediciones, ahora asegura que ya no necesita demostrar nada. Su recompensa está en observar la naturaleza sin alterar su equilibrio. Después de una vida entre oficinas, expediciones, accidentes y viajes, Oreste ha terminado encontrando su lugar en una pequeña cabaña a 2.000 metros de altura.