Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Franco (77 años), viviendo aislado a 1.800 metros: "La naturaleza es increíblemente cruel. Si aprendes a vivir con ella, te va bien; si no, te castiga. Nadie escapa de eso"

El hombre manda un mensaje sobre los jóvenes con optimismo: "Todavía hay jóvenes motivados y con buenas cabezas. Por supuesto que tengo esperanza"

Ulrich (68 años) vive en condiciones extremas sin luz, gas ni agua corriente: "Las necesidades son artificiales; esta sociedad está orientada hacia el mal, las guerras, las manipulaciones y la corrupción basada en el dinero"

Viviana vive en una casa abandonada del siglo XIX sobre la que circulan extraños rumores: "Sentí que si no paraba, como mujer, me habría perdido a mí misma"

Franco (77 años), el hombre que vive aislado a 1.800 metros en Italia.

Franco (77 años), el hombre que vive aislado a 1.800 metros en Italia. / Youtube / THE PILLOW

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Oriol García Dot

Oriol García Dot

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Más allá de la vida acelerada de las ciudades, todavía existen personas que han decidido mantenerse al margen del mundo moderno. Es el caso de Franco, un hombre de 77 años que vive aislado en una cabaña a 1.800 metros de altitud, en los Alpes italianos, donde ha pasado prácticamente toda su vida rodeado de montañas y naturaleza.

Su historia ha sido documentada por The Pillow, el canal de YouTube formado por jóvenes italianos que recorren diferentes lugares para conocer formas de vida alejadas de lo convencional. En esta ocasión, viajan hasta Elva, en el valle Maira, ubicado en la región italiana de Piamonte, para conocer a Franco, cuya familia lleva más de 200 años vinculada a la cabaña.

Una cabaña de sus antepasados

La cabaña pertenecía a sus antepasados y fue su tatarabuelo Costanzo, nacido en 1826, quien la compró. Franco se encargó de restaurarla utilizando los materiales que encontraba por los alrededores y técnicas tradicionales: "Todo el trabajo lo hice yo mismo, casi siempre solo. Las piedras son de la antigua cabaña. No cogí nada ni traje nada de fuera; todo lo que utilicé estaba aquí", explica.

Para él, recuperar aquel espacio tenía además un significado familiar: "Cuando terminé de restaurar la cabaña, estaba feliz porque siempre tenía miedo de no llegar al final. Pensaba que si mi abuelo pudiera verme, estaría contento de ver la cabaña habitada de nuevo".

Forma de vivir extraña

Franco reconoce que su manera de vivir puede resultar extraña para quienes están acostumbrados a las comodidades de la ciudad. Sin embargo, él siente que pertenece a este lugar: "Me veo como un animal salvaje que se siente como en casa en la naturaleza. Pero con las leyes humanas, a veces no es tan fácil encajar".

La cabaña pertenecía a sus antepasados y fue su tatarabuelo Costanzo, nacido en 1826, quien la compró.

La cabaña pertenecía a sus antepasados y fue su tatarabuelo Costanzo, nacido en 1826, quien la compró. / Youtube / THE PILLOW

A pesar de soportar temperaturas de hasta 13 grados bajo cero, Franco no quiere marcharse de la cabaña familiar: "Me siento tan bien aquí que estoy mejor que en cualquier otro sitio. Demasiadas comodidades me molestan. Las encuentro frívolas. Hay cosas que solo sirven para mantener el dinero y el capital en movimiento, pero son inútiles para la vida real".

El confort es obligatorio

Franco también considera que la sociedad actual ha convertido el confort en una obligación: "Hoy la comodidad parece algo garantizado, algo natural que nos corresponde, pero no es así. La naturaleza es increíblemente cruel. Si aprendes a vivir con ella, te va bien; si no, te castiga. Nadie escapa de eso".

Durante décadas también ha trabajado para mantener los caminos de la zona y limpiar el entorno de manera voluntaria. "La gente me dice: '¿Qué demonios haces ahí fuera? No hagas esas cosas porque no hay dinero en ello'. Casi siempre pierdo dinero haciéndolo. Pero estoy contento de hacerlo porque mañana alguien utilizará este camino".

La muerte no es tabú

Franco confiesa que, lejos de lo que suele ser común, no considera la muerte un tema tabú: "He visto morir a mucha gente. Algunos de forma natural, pero la mayoría enfadados. También he visto morir a gente rica que se aferraba a sus cosas como si nunca fuera a morir. Pero cuando llega la muerte, no le importa quién eres".

Durante décadas también ha trabajado para mantener los caminos de la zona y limpiar el entorno de manera voluntaria.

Durante décadas también ha trabajado para mantener los caminos de la zona y limpiar el entorno de manera voluntaria. / Youtube / THE PILLOW

Finalmente, Franco manda un mensaje sobre los jóvenes con optimismo: "Aunque hay pocos, todavía hay jóvenes motivados y con buenas cabezas. Es reconfortante verlo. Por supuesto que tengo esperanza. No a corto plazo, será a largo plazo, pero la esperanza está ahí y no puede morir".

TEMAS