Actividad económica

Así afectan a la agricultura las restricciones de agua por sequía en Catalunya

Los payeses del Ter-Llobregat no descartan despidos de trabajadores y, si no llueve, dan por perdida la cosecha de manzana de Girona y la de tomate y calabacín en el parque agrario

MULTIMEDIA | ¿Qué deberes faltan por hacer? ¿Por qué se declara la emergencia por sequía?

Pebrots descartats per al circuit alimentari que recullen voluntaris de la Fundació Espigoladors, al Prat de Llobregat. | FERRAN NADEU

Pebrots descartats per al circuit alimentari que recullen voluntaris de la Fundació Espigoladors, al Prat de Llobregat. | FERRAN NADEU / Ferran Nadeu

María Jesús Ibáñez

María Jesús Ibáñez

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La entrada en fase de emergencia por sequía en las cuencas de los ríos Ter y Llobregat va a llevarse por delante, entre otras cosas, las cosechas de este año en la huerta del parque agrario del Baix Llobregat y la de la manzana de Girona, un producto con denominación de origen, al que se dedican unas mil hectáreas de terrenos entre el Gironès y el Baix Empodà. Ambos territorios verán cómo se endurecen las restricciones impuestas en el regadío agrícola, con una reducción de las dotaciones de hasta el 80%, después de más de un año con el suministro progresivamente recortado. Si la situación se perpetúa, advierten los agricultores, "las pequeñas empresas del sector tendrán que plantearse seriamente despidos de trabajadores, ya sea a través de eres o de ertes", avisa Germán Domínguez, responsable de Comunicación y miembro de la Permanente Comarcal del Baix Llobregat en el sindicato Unió de Pagesos (UP).

Los payeses de El Prat, Sant Boi, Viladecans y Gavà confían en salvar al menos los cultivos de invierno, fundamentalmente de alcachofas y habas, "porque las necesidades de agua para estas variedades son menores", detalla Domínguez. El problema llegará, prosigue este joven payés de 28 años, "cuando se tengan que plantar los productos de verano, ya que algunos de ellos, como tomates o calabacines, no van a sobrevivir con un riego cada semana o cada 10 días, que es la dotación que nos quedará en cuanto se apliquen las restricciones". Son, además, los cultivos más rentables para los agricultores.

Los productores hortícolas del Baix Llobregat, el gran suministrador de verdura fresca de proximidad del área de Barcelona, llevan ya meses aplicando medidas de ahorro de agua, como la rotación de cultivos, la plantación de hortalizas sobre cojines de plástico biodegradable (que retienen más tiempo la humedad) o el riego con agua regenerada, "que ahora ya supone el 100% del suministro". "Estamos regando desde hace tiempo por turnos, lo que implica un desgaste importante, sobre todo si, por ejemplo, te toca a las tres de la madrugada", comenta Domínguez, que no esconde "el momento de gran cansancio" en que se encuentra el sector. "Y no solo por la sequía, sino por todo un cúmulo de razones...", señala.

Manzanas con goteo

"Aunque la práctica totalidad de las tierras donde se producen estas manzanas cuentan con sistemas de goteo, lo cierto es que con la poca dotación de agua que nos quedará, bastante tendremos con aguantar a los árboles vivos y evitar que se nos mueran", reflexiona días Narcís Poch, responsable territorial de UP en Girona. "Las manzanas ya las recogeremos otro año", comenta resignado.

Campo de manzanos en el área de la denominación de origen Poma de Girona

Campo de manzanos en el área de la denominación de origen Poma de Girona / DOP Poma de Girona

"Sin agua en el embalse de Sau, aquí no vamos a poder regar, porque a diferencia de otros territorios, en esta zona del Baix Ter no hay posibilidad de acceder al agua regenerada", prosigue Poch, que es también productor de manzanas. Conocedores desde hace tiempo de lo que les venía por delante, los payeses de la zona "se han lanzado este año a sembrar cereales de invierno, con la esperanza de tener al menos una cosecha garantizada, aunque sea de trigo, cebada y avena", explica el representante de UP. Difícilmente se podrá sembrar el maíz, la alfalfa o el girasol, cultivos conocidos como de verano y mucho más rentable para el agricultor.

Para regar una hectárea de manzanos de la variedad Royal Gala -los que tiene plantados Poch- "se necesitan 2.800 metros cúbicos por campaña". Así que los productores ya lo dan por perdido este año. "Algunos han abierto pozos, porque en los acuíferos de por aquí sí hay agua todavía, pero son los menos", añade el agricultor. Además, recuerda, los trámites administrativos para obtener el permiso para perforarlos "duran al menos 45 días, con lo que muchos ya no van a llegar a tiempo".

Lo que se temen los agricultores del Baix Ter es que ese agua de los acuíferos "acabe yendo para la costa, para atender la demanda del sector turístico". Y eso, subrayan, que "aquí se han hecho esfuerzos importantes, desde hace décadas, para ahorrar tanta agua como fuera posible", señala Poch. "Es cierto que si aquí hay tantas instalaciones de goteo es porque en un momento dado vimos que eso facilitaba el manejo de las fincas y nos abarataba la mano de obra, pero no hasy que olvidar que eso supuso una fuerte inversión y ahora nos permite sobrevivir con menos gasto de agua", añade.