Empresas emergentes

Baño de realidad para los 'unicornios' catalanes: Tres de cinco acumulan despidos este 2023

Las 'startups' catalanas que están esquivando la tormenta (y su estrategia para hacerlo)

Despedidas por el 'unicornio' Domestika a una semana de dar a luz: "Me adelantaron el parto por estrés"

Dos trabajadoras de la start-up Byhours en el Pier 01.

Dos trabajadoras de la start-up Byhours en el Pier 01. / Elisenda Pons

Paula Clemente
Gabriel Ubieto
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Los aires de crisis tecnológica y frugalidad del capital riesgo azotan ya al ecosistema emprendedor catalán. Tres de los cinco 'unicornios' (empresas de base tecnológica valoradas en más de mil millones de dólares) con los que cuenta Catalunya, según el portal de datos Dealroom, han recurrido a despidos para cuadrar sus cuentas y demostrar que su negocio es viable. Y el mismo camino han tomado otras cinco de las 12 compañías que a principio de año figuraban en el radar de la Generalitat como empresas candidatas a empezar a jugar en esta liga.

Wallbox acordó con los trabajadores un recorte que ha afectado a 92 personas (un 6,5% de la plantilla); Glovo, hizo lo propio con un expediente de regulación de empleo de 140 despidos en sus oficinas de Barcelona y Madrid (un 8% del total); y Factorial, la incorporación más reciente a esta lista, acaba de despedir a una veintena de trabajadores (un 2,5% del global).

Ya antes, en la segunda mitad de 2022, la firma logística candidata a unicornio Paack había pactado salidas puntuales, y detrás vinieron la ‘startup’ de formularios Typeform, que acordó a principios de 2023 un ere para despedir a 50 trabajadores en España (junto con los 55 que habían salido a nivel internacional, una reducción de plantilla del 25%); la floristería ‘online’ Colvin, que ha tenido que cerrar el área de negocio de venta al por mayor por su insolvencia y despedir a 75 trabajadores, un tercio del equipo total; y la empresa de alimentación a base de proteína vegetal Heura, que recortó su plantilla un 9% el año pasado y lo hará otro 10% este 2023 despidiendo a una veintena de personas.

Por el camino, Badi, otra de las ‘startups’ que aparece en este radar, ha reducido en un 75% su plantilla, aunque en su caso por problemas que vienen a raíz de la pandemia y que la han llevado a reformular todo su negocio. Aunque no esté en esta lista, la semana pasada también anunció su cierre la aplicación de pagos Verse.

“Es normal, venimos de una burbuja loca de muchísima liquidez, de valoraciones que no eran racionales y, por tanto, lo normal es lo de ahora. Lo extraño es que la incertidumbre económica y geopolítica que arrastramos no se notara”, apunta la investigadora de la escuela de negocios IESE Julia Prats. Más cómoda con el término “racionalización” que “ralentización”, la docente descarta que los recientes despidos en el ecosistema catalán sean la antesala de un escenario similar a cuando estalló la burbuja de las ‘puntocom’. 

En la inmensa mayoría de los casos se repiten las mismas razones: que, fruto de la situación macroeconómica y la crisis tecnológica de Estados Unidos, el capital riesgo ha endurecido las condiciones con las que prestaba su dinero, y que este escenario ha extremado la necesidad de empezar a ganar dinero y demostrar que el negocio es viable después de años de crecimiento desbocado. 

Ajustes necesarios y sobrevaloración

"Los recortes vienen porque hay una necesidad de las compañías de ponerse cerca del 'break-even' [umbral de rentabilidad]: ahora mismo priorizan resultados en lugar de crecimiento", analiza el emprendedor e inversor Carlos Blanco. "Una 'startup' pierde dinero cuando intenta llegar a nuevos mercados y lanzar nuevos productos, así que cuando hay crisis se tienen que concentrar en los mercados y productos en los que ya son buenos", explica, apuntando que eso implica echar a gente que se dedica a estas áreas.

A su juicio, sin embargo, se mezclan dos cosas: estos ajustes, que son "limpios, correctos y necesarios en momentos de crisis", y aquellos que responden a compañías que estaban sobrevaloradas y que habían recibido más dinero del que merecían. "Si vales menos, tienes que tener a menos personas", resuelve Blanco.

De todos modos, la apuesta de Acció (la agencia pública que trabaja en la competitividad de la empresa catalana) es que esta situación no restará envergadura al ecosistema emprendedor catalán y que el panorama de 'startups' líderes no cambiará en absoluto. "Esto no es una crisis, es un péndulo", introduce el director de transformación tecnológica y disrupción de este organismo, Jordi Aguasca. Su opinión es que estas compañías se están preparando para tener cuanta más caja mejor ante un escenario más complejo para captar financiación, pero siguen siendo empresas de alto crecimiento relevantes para Catalunya.

La crisis de unos, por tenue que sea, puede representar una oportunidad para otros, según señala Prats, de IESE. Y es que ese sobrante de personal, altamente cualificado, que están soltando ahora los papos del emprendimiento catalán pueden recibirlo como agua de mayo empresas más tradicionales. “Siempre que se espabilen. Son profesionales con una movilidad geográfica elevadísima y si las compañías catalanas no se dan prisa y les ofrecen proyectos innovadores y atractivos se irán fuera a buscarlo. Las pymes se quejan de que no encuentran este tipo de perfiles y para ellas captarlos puede suponer una gran palanca”, añade.

Negociaciones exprés y sin huelgas

Rápidas, sin huelgas ni apenas protestas y con indemnizaciones por encima de la media. Así es como el abogado del Col·lectiu Ronda Sergio Maldonado describe las negociaciones de los expedientes en las empresas emergentes. Desde este bufete han llevado los expedientes de Wallbox, Glovo y Domestika -otrora ‘unicornio’ madrileño-.

Una lid jurídicamente compleja, pues al ser empresas que nacen ya con la perspectiva de estar varios años en pérdidas, en aras de escalar rápidamente su volumen de negocio, pueden justificar rápidamente cualquier recorte. “Habitualmente nos dicen que no llegan al objetivo de cubrir el 40% de sus costes. El origen habitualmente del expediente es una mala decisión de la dirección, no una evolución imprevista del mercado”, apunta.

Empresas diferentes con plantillas diferentes. Trabajadores muy jóvenes, sin apenas conocimiento de sus derechos laborales, ni sindicados y con escasa percepción de unidad respecto a sus compañeros, resaltado este punto por la amplia diversidad de origen y unas dinámicas muy elevadas de teletrabajo que debilitan la cohesión. Lo que hace complicado que los damnificados y sus semejantes acaben montando una huelga contra los recortes. 

Pese a ello, “son negociaciones que suelen acabar mejor de lo habitual que en las empresas tradicionales. Las ‘startups’ suelen aceptar mejores indemnizaciones que la mínima y eso para empleados con cortas antigüedades es especialmente importante. El elemento reputacional es muy importante, ninguna quiere que hablan mal de ella”, añade Maldonado.