El turismo despega con turbulencias

  • La inflación y las cancelaciones de vuelos amenazan la vuelta a la normalidad

Semana Santa en Canarias

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Miguel Vilaplana/ Myriam B. Moneo/ M. Á. Montero/ Eduardo López

Benidorm: Una buena campaña, pero todavía por debajo de 2019

Benidorm es el gran estandarte turístico de la Comunidad Valenciana en general y la Costa Blanca en particular, y afronta el verano con unas previsiones de actividad muy elevadas, aunque sin llegar todavía a las cifras que se alcanzaron en 2019, antes de que irrumpiera la pandemia de coronavirus. Las 41.000 plazas hoteleras y las 35.000 de apartamentos y campings registrarán, de entrada, una ocupación del 87% en julio, del 94% en agosto y del 92% en septiembre, aunque de una manera irregular. Según la secretaria general de la patronal hotelera y turística de la Comunidad Valenciana Hosbec, Nuria Montes, "hay establecimientos que están igual o mejor que en 2019, mientras que otros se encuentran por debajo, debido a que todavía persisten factores de inestabilidad".

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta esta campaña Benidorm, teniendo en cuenta su alta dependencia del turismo británico (un 47% del total), son las cancelaciones de vuelos que se están registrando en el Reino Unido debido a la falta de personal que sufren compañías aéreas y aeropuertos, lo que se ha traducido este mes de junio en cinco puntos menos de ocupación. Con todo, se confía en la respuesta del mercado nacional, que genera el 42% de la actividad, y que, al igual que sucedió el año pasado, va a seguir apostando por pasar mayoritariamente sus vacaciones en España debido a la incertidumbre económica.

El otro factor que preocupa es el fuerte repunte de los costes en materia de electricidad, alimentos y personal. "El gran reto al que se enfrenta el sector -enfatiza Montes- es el ajuste de estos incrementos. Quien no lo calcule bien, se puede encontrar con que está dilapidando sus márgenes".

Así lo confirma Federico Fuster, CEO de Hotels GF, con un millar de camas en Benidorm, quien señala que "no creo que lleguemos a las cifras de ocupación de 2019, aunque, si lo consiguiéramos, lo que es seguro es que todavía nos quedaríamos lejos en materia de rentabilidad". En su caso, han incrementado precios entre un 4% y un 5%, "pero ni comparación con los aumentos del 25% que hemos registrado en nuestros costes". Este año se está dando la circunstancia de que los clientes que han reservado con antelación, principalmente los extranjeros, han encontrado mejores ofertas que los de última hora, por efectos de la inflación.

También andan preocupados en la Asociación de Apartamentos Turísticos de la Comunidad Valenciana (Aptur), cuyo presidente, Miguel Ángel Sotillos, habla de una ocupación media de entre el 80% y el 85% en Benidorm a lo largo de todo el verano, lo que supone unos porcentajes parecidos a los de antes de la pandemia. "Va a ser -destaca- un año razonablemente bueno, sobre todo si se tiene en cuenta de donde venimos", aunque preocupan cuestiones como la ruptura de relaciones comerciales con Argelia, partiendo de la base de que una parte de la clientela procede de este país. También pone especial énfasis en los costes de la electricidad, "porque nuestros precios son prácticamente idénticos y las facturas empiezan a ser insostenibles".

Los bares y restaurantes, por su parte, están encantados con el nivel de actividad que vienen registrando ya en las últimas semanas y el que esperan para toda la campaña de verano, que incluso podría haber sido mayor de no haberse encontrado tantas dificultades para contratar mano de obra. Y es que la pandemia propició que, en pleno azote de las restricciones, numerosos trabajadores buscaran acomodo en otros sectores y no hayan vuelto a ejercer de camareros. Según el presidente de la Asociación de Hostelería de Benidorm, Álex Fratini, "algunos establecimientos van a tener que cerrar un día a la semana o hacer algún turno menos".

En lo que respecta al resto de la Costa Blanca, y pese a la incertidumbre, las previsiones que maneja Hosbec apuntan a que incluso se podrían superar los datos de ocupación de 2019, gracias en gran parte al turismo nacional.

Mallorca: Volver a desbordarse de visitantes, con el lujo al alza

La conectividad aérea es la clave para que Mallorca alcance en verano la reactivación total. Basta fijarse en que el pasado fin de semana el aeropuerto de Palma sobrepasó los mil vuelos diarios: Son Sant Joan ocupó el sábado el sexto puesto a nivel europeo, de acuerdo con Eurocontrol, por detrás de Londres -Heathrow. La isla y el archipiélago se desbordan de buenas previsiones y se espera alcanzar las cifras récord de la precrisis. 

La aerolíneas han programado un 10,6 % más de plazas aéreas a Baleares que en la temporada 2019, según la Asociación de Líneas Aéreas (ALA). A los países emisores tradicionales, Alemania y el Reino Unido, se suma el impulso que recibirá el turismo estadounidense: este mes American Airlines ha estrenado una ruta directa entre Nueva York y Palma. Aunque el regreso en masa de los británicos, como ciudadanos extracomunitarios, también se ha traducido en colas en los controles de fronteras, en momentos puntuales, según Aena, por la falta de efectivos, denuncian los sindicatos policiales.

El segmento de lujo, conocedor del mercado americano, se frota las manos por la oportunidad que supone conectar la Gran Manzana con Mallorca, y que trae a un turista de alto poder adquisitivo. La Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) va dando cuenta de cómo sube la ocupación. Para mayo estimó que oscilaría en torno al 75 %, por encima de 2019. El problema que están capeando, como en otros destinos españoles, es la dificultad para contratar personal, por la fuga a otros sectores, por los dos años de crisis y también por un "problema endémico" del sector, según la propia FEHM. Por su parte, el alquiler vacacional también prevé un lleno casi total, con las viviendas unifamiliares como las preferidas por los visitantes.

Pleno empleo

Mientras, Baleares roza el pleno empleo. El Govern de Francina Armengol registra un crecimiento "sin precedentes". La cifra de desempleados en la comunidad, poco más de 36.000, es la más baja que se ha registrado desde 2007. Los empresarios hoteleros confirman que los precios siguen favoreciéndoles, si bien, como al resto de sectores, les preocupa el incremento del coste de los suministros, y su efecto en la alimentación; la cesta de la compra de un hotel de cuatro estrellas ha subido un 15% y en el de cinco estrellas casi un 20%, señala Javier Muñoz, director de Operaciones EMEA (Europa, Oriente Próximo y África, por su sigla en inglés) de Iberostar, lo que redundará en una ligera pérdida de rentabilidad.

Distribuidores y restauradores también acusan una creciente escasez para conseguir algunos alimentos, como quesos, mantequilla, salmón, bacalao, marcas de bebidas alcohólicas, por problemas de suministro de Asia, la guerra de Ucrania y dificultades con el transporte.

Sin embargo, Baleares sigue siendo tierra de contrastes. El tráfico de jets privados no deja de subir, sobre todo en Mallorca e Ibiza, con el que crece el segmento de visitantes más exclusivos. El año pasado el aeropuerto de Palma registró más de 16.300 operaciones, un 55% más que en 2019. De enero a abril ha crecido un 83%, según datos de Aena. En mayo se ha vivido "una sensación de verano", reconoce Jesús Cuartero, presidente de Essentially Mallorca, que reúne la oferta de lujo de la isla. Pero el turismo de borrachera ya se ha hecho presente: un británico caía al vacío el 12 de mayo desde el balcón de su hotel en Magaluf. Fue el que inauguró la temporada del ‘balconing’.

Canarias: Un verano como los de antes de la pesadilla

Canarias confía en que el verano, y esta vez de verdad, marque el fin de la crisis turística. Y en una región donde hasta el 35% del PIB depende de forma directa del turismo eso significa tanto como el fin de la crisis económica. Aunque en el sector se niegan a echar las campanas al vuelo y no quieren pasarse de frenada en los pronósticos, el archipiélago está en condiciones de mejorar las cifras de la última temporada estival prepandemia, la de 2019. La evolución del negocio en lo que va de año alimenta el optimismo. De hecho, las islas son el único destino turístico español que ya recibe más visitantes extranjeros que antes del covid. Así ocurrió en abril, cuando 1,11 millones de turistas foráneos disfrutaron en Canarias de unos días de vacaciones.

Esos 1,11 millones de ingleses, alemanes, franceses o neerlandeses son 5.000 más de los que volaron al archipiélago en abril de 2019. Y unos 7.000 más de los que lo hicieron en el mismo mes de 2018. Más aún: son la segunda mayor cifra de la historia, solo por detrás de los 1,25 millones de extranjeros que disfrutaron de las islas en abril de 2017. Todas las demás comunidades autónomas que compiten con el archipiélago canario por ganarse la fidelidad de los foráneos aún no han conseguido recuperar el volumen de turistas que se contabilizaban antes de la crisis.

Con todo, hay un parámetro incluso más revelador que el de las llegadas: la facturación. Máxime en unas islas que se han impuesto primar la calidad sobre la cantidad; en otras palabras: anteponer la riqueza que generan los turistas al número de estos. Siempre será mejor para un destino recibir un visitante que gaste 10.000 euros que diez que desembolsen 500 cada uno. 

1.481 millones de gasto

Pues bien, esos 1,11 millones de extranjeros contabilizados en abril, el último mes del que hay datos oficiales, gastaron la friolera de 1.481 millones de euros. Y el término friolera no es una exageración. Ni mucho menos. Nunca antes generaron los turistas foráneos una facturación tan alta en un cuarto mes de año. En 2019, sin ir más lejos, el desembolso no llegó a 1.387 millones.

Además, y justamente en sintonía con esa premisa de primar la calidad sobre la cantidad, ese nuevo máximo de facturación en un mes de abril no obedece en exclusiva al considerable número de turistas, sino, sobre todo, al incremento del gasto. Cada uno de esos 1,11 millones de extranjeros desembolsó en su viaje y en su estancia una media de 1.334 euros. En abril de 2019 fueron 1.254 euros. Y la suma fue aún más baja en el cuarto mes de 2018 (1.174 euros), de 2017 (1.074 euros) y de 2016 (1.054).

En el primer cuatrimestre del año, los visitantes extranjeros desembolsaron para sus vacaciones en Canarias 5.700 millones de euros. La media en el mismo período de los cuatro ejercicios inmediatamente anteriores a la irrupción del coronavirus (2016-2019) es de 5.628 millones. De modo que aunque esos 5.700 millones todavía están por debajo de los 6.041 del primer cuatrimestre de 2019 -que en esto fue extraordinario-, no es menos cierto que, en sentido estricto, la primera industria regional ya ha regresado a los niveles de facturación precovid.

En este escenario, las aerolíneas tienen programadas 361.574 plazas más que en 2019 para viajar a las islas en los meses de julio, agosto y septiembre, con la previsible alta demanda de británicos y peninsulares como acicate. Los hoteleros, por su parte, cuentan con estar en niveles de ocupación muy similares a los del último verano prepandemia. 

Todo está preparado, por tanto, para despertar al fin de la pesadilla, si bien para la recuperación plena habrá que esperar algo más, ya que las pérdidas acumuladas en los dos últimos años no se compensan, ni de lejos, con un solo verano. De hecho, la temporada alta turística en las islas Canarias es la invernal, entre los meses de octubre y marzo, cuando el archipiélago se convierte en líder indiscutible en Europa.

Cataluña: Alcanzar cifras prepandemia

El sector turístico catalán espera alcanzar cifras prepandémicas de negocio y de visitantes este verano. La Semana Santa y los fines de semana han servido de indicador de lo que puede ser un verano en el que la compra de viajes al extranjero se recupera pero sobre todo aumenta la llegada de visitantes de otros países y del resto de España. El cartel de completo y precios altos será la tónica general, con previsión de lleno en las playas y la montaña, y el colofón de aeropuertos congestionados.

El departament de Empresa i Treball del Govern de Catalunya, responsable del área de turismo, asegura que las perspectivas "son positivas y, si no pasa nada, esperamos un verano activo y bueno, la primera campaña en acercarse a cifras prepandémicas". Reconocen que tras hablar con operadores turísticos la tendencia es que han aumentado las reservas de última hora y que la planificación existente en años anteriores no ha vuelto. Sí se percibe ya mayor llegada de turistas norteamericanos y del resto de Europa.

Berta Cabré, presidenta de la Federació Empresarial d’Hostaleria i Turisme de la província de Tarragona, asegura que durante este puente de Sant Joan en la Costa Daurada y Terres de l’Ebre hay días puntuales que se superará el 90% de ocupación. "Esperamos poder alargar la temporada. Lo necesitamos. Veremos si a finales de año conseguimos llegar ya a los datos de pernoctaciones prepandemia. Nos costó bastante arrancar el año, ya que todavía había muchas restricciones de movilidad. Además, echaremos de menos el mercado ruso, muy importante para la Costa Daurada".

Igualar o superar 2019

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Un 60% de las agencias de viaje de la patronal Acave esperan este verano igualar o superar el volumen de reservas de la temporada estival de 2019. Según datos de la agencia de viajes ‘on line’ eDreams-Odigeo, el destino preferido de los catalanes para este verano son las islas Baleares. Encabeza la lista Palma de Mallorca, seguida de Menorca, Ibiza, Roma y París. Las estancias de entre tres y cuatro días suponen una tercera parte de las reservas. En destinos por país, el ‘ránking’ de reservas de los catalanes lo encabeza España, Italia, Portugal y Francia. Para eDreams, la tendencia turística más destacable este año es que se vuelven a elegir destinos internacionales, tras dos años dominados por el turismo doméstico. Las ciudades europeas tienen un puesto destacado en las preferencias. De los 10 destinos más reservados en eDreams, cuatro están fuera de España.

Los datos de la consultora Tecnitasa indican que la costa catalana es la que registra incrementos más altos de los alquileres. Los precios de los alquileres en primera línea de playa han subido este año en Tarragona el 15,2%, destacando la playa de Salou (1.370 euros por semana de media). En Girona la subida ha sido este año del 12,6% (1.500 euros la semana un apartamento de 50 metros cuadrados en Cadaqués). Lo más económico, según el informe de Tecnitasa, se encuentra en Blanes (700 euros la semana). El incremento en la costa de Barcelona ha sido del 9,5% (Sitges, 80 metros cuadrados por 1.600 euros la semana).