Visionario extravagante

'TIME' nombra a Elon Musk persona del año

  • La popular revista reconoce al padre de Tesla, PayPal y SpaceX, el hombre más rico del mundo con una fortuna de 282.000 millones de dólares

Elon Musk, multimillonario americano propietario de Tesla y SpaceX

Elon Musk, multimillonario americano propietario de Tesla y SpaceX / AFP / BRENDAN SMIALOWSKI

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Carles Planas Bou
Carles Planas Bou

Periodista

Especialista en Redes, algoritmos y la intersección entre política y tecnología

Escribe desde Barcelona

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Elon Musk está en todos sitios, también en la portada de 'TIME'. Y es que la popular revista estadounidense ha reconocido al popular y controvertido magnate y visionario como persona del año en un 2021 en el que el crecimiento de dos de sus empresas, Tesla y SpaceX, le han ayudado a disparar su fortuna hasta superar a Jeff Bezos, fundador de Amazon, y situarse como hombre más rico del mundo con un patrimonio valorado en 282.000 millones de dólares.

Nacido hace 50 años en la Sudáfrica del 'apartheid' el seno de una familia que se enriqueció con las minas de extracción de esmeraldas, Musk es conocido por haber cofundado empresas que buscan transformar el futuro. Ya lo hizo el año 2000 cuando puso en marcha el revolucionario método de pago PayPal. Poco después, en 2003, fue uno de los primeros inversores en Tesla, compañía de coches eléctricos que ahora dirige y cuya promesa es convertirse en dispositivos completamente autónomos. La preocupación por el cambio climático y su dominio en un sector en auge la han convertido en una de las más influyentes del mundo, con una capitalización bursátil que llega hasta los 1.068 millones de dólares.

Mientras Tesla sigue propulsada en los mercados, la obsesión de Musk va mucho más allá de la órbita: Marte. Ya en 2002, este físico e innovador creó la compañía SpaceX con el objetivo de crear cohetes que permitan a la humanidad viajar y establecerse en el planeta rojo, una meta en la carrera espacial entre multimillonarios en la que también pugnan Bezos y Richard Branson. Más abajo, en la atmósfera, esa misma compañía tiene la misión de desplegar StarLink, un proyecto con el que quiere hacer llegar Internet a todos los rincones del mundo, como explicó durante la última edición del Mobile World Congress. Musk es también fundador de Neuralink, empresa de neurotecnología con la intención de conectar el cerebro humano a máquinas y que ya ha logrado que un mono pueda jugar a un videojuego solo con un chip neuronal implantado en su cerebro.

En su artículo de reconocimiento, 'TIME' define a Musk como "payaso, genio, señor de la información, visionario, industrial, 'showman,' canalla; un híbrido loco de Thomas Edison, P.T. Barnum, Andrew Carnegie y el Doctor Manhattan de 'Watchmen', el hombre-dios melancólico de piel azul que inventa coches eléctricos y se traslada a Marte".

Un troll polemista

Sus visiones futurísticas no son lo único que han convertido a Elon Musk en una personalidad clave de la cultura popular. Su actitud chulesca, desafiante e incluso infantil en Twitter le han hecho ganar muchos adversarios. Emblema del capitalismo extravagante, se ha posicionado en contra del papel del Estado, de la redistribución de la riqueza y del impuesto a los superricos. Una investigación de 'ProPublica' destapó el pasado junio que 'la persona del año' eludió pagar impuestos sobre la renta en 2018.

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Musk también es polémico por su enconada defensa de Bitcoin y otras criptomonedas cuyo valor hace fluctuar a golpe de tuit. "Con un movimiento de su dedo, el mercado de valores se dispara o se desmaya", reza el texto de 'TIME'. Es lo que hizo en febrero, cuando apoyó un movimiento surgido en el foro Reddit que logró movilizar la compra de cientos de miles de acciones de la compañía de videojuegos GameStop con el objetivo de hacer perder millones de dólares a grandes fondos buitres de Wall Street.

Pero las críticas a Musk van más allá de su carácter y también impugnan sus proyectos. Aunque muchos apuntan que su retórica futurista es una estrategia de marketing para revalorizar sus propias inversiones, también han señalado que esos proyectos buscan reemplazar al Estado y a objetivos que hasta ahora eran públicos. En abril, por ejemplo, SpaceX ganó el contrato exclusivo de la NASA para poner astronautas estadounidenses en la luna por primera vez desde 1972. Llenar el cielo de microsatélites es, además, algo que los astrónomos han denunciado, pues perjudican la investigación sobre los confines del universo.