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ESTRENO ESPERADO

'Watchmen', un triple salto mortal con final feliz

La visita de Damon Lindelof al universo de Alan Moore se salda, en su recta inicial, con un triunfo del riesgo y la creatividad

Juan Manuel Freire

Un fotograma de la serie de HBO ’Watchmen’

Un fotograma de la serie de HBO ’Watchmen’

Al guionista y 'showrunner' Damon Lindelof le gustan los problemas. Solo así se entiende que, después de aguantar la agitada respuesta al final de 'Perdidos', se metiera en otro proyecto de contenido teológico como 'The leftovers'. Y que más tarde, rizando el rizo de la complicación, aceptara –tras muchas insistencias por parte de Warner y HBO– un proyecto al que es más fácil negarse en rotundo: crear una serie a partir de una obra sagrada del cómic contemporáneo, 'Watchmen', sin la aprobación de su guionista Alan Moore.

Moore salió del redil de DC en 1989 por varias disputas, entre ellas la poca transparencia de la editorial a la hora de retener los derechos de 'Watchmen'. Ha renegado de todas las explotaciones posteriores de su cocreación, como la (fidedigna pero olvidable) película de Zack Snyder del 2009 y las secuelas y precuela en formato tebeo. De la serie, por supuesto, tampoco ha querido saber nada; tan solo el dibujante Dave Gibbons aparece en los créditos, como cocreador del original y productor consultor.

¿Cómo ha superado Lindelof, fan declarado de Moore, además, el desafío de HBO? Pues haciendo una serie que, aunque ambientada en el mundo 'Watchmen', cuenta una historia totalmente nueva. Las alusiones al original son escasas y se dosifican con cuentagotas. Son pocos, muy pocos, los viejos personajes de vuelta. La acción se sitúa 34 años después de lo acontecido en el cómic, pero no se sobreexplica lo que pasó, ni se deletrean las bases conceptuales de unos Estados Unidos imaginarios donde han existido un par de generaciones de polémicos justicieros enmascarados.

Remezcla reflexiva y compleja

Uno de ellos, el despiadado Rorschach, es aquí inspiración de un grupo de supremacistas blancos que se hace llamar la Séptima Caballería, o Kaballería, en segura referencia al Ku Klux-Klan. En cierto modo, Lindelof no solo se ha atrevido a extender 'Watchmen', sino a preguntarse si Moore y Gibbons no harían demasiado carismáticos a sus antihéroes. De paso, nos pregunta a nosotros, los fans, por qué nos interesan tanto los personajes dudosos y por qué casi preferimos a los villanos que a los héroes.

Otro riesgo corrido por Lindelof, otro probable motivo de discusión: dejar a la policía fuera de la ecuación racista. E incluso dar la vuelta, de entrada, a un mecanismo tristemente común. En el acto violento que desencadena la trama, es un policía negro el que cae acribillado a manos de un blanco. El asesino lleva en la guantera del coche una máscara de Rorschach, pero en esta versión de 'Watchmen' también los policías llevan máscara: es su forma de obtener un cierto anonimato y proteger a su familia tras la Noche Blanca, el asalto organizado a policías que perpetró la Séptima Kaballería unos años atrás.

Estos polis pueden llevar máscara y hasta disfraz de pies a cabeza. La heroína Angela Abar (Regina King, la actriz premiada con el Oscar por su papel en 'El blues de Beale Street') lleva pañuelo negro de nariz para abajo, capa negra y capucha: es la Hermana Noche. Su compañero Espejo (Tim Blake Nelson) se pone una ajustada máscara que refleja la mirada de quien la ve, un poco como el rostro de Medusa. En las máscaras está la clave de la acción y, probablemente, la evolución de personajes a priori positivos. En entrevista con la página web Vulture, Lindelof declaraba: "¿Qué te lleva a ponerte una máscara? ¿Esa máscara te protege, o libera tus tendencias más peligrosas y violentas?".

A pesar de sus dudas, de la culpa, Lindelof debió aprender a pasarlo bien con este proyecto. Aunque toca temas delicados, la serie no se regodea en exceso en su propia importancia, apostando de manera importante por la acción pura y dura y una afilada sátira de las ficciones superheroicas o las hipocresías de la corrección política. En los dos primeros episodios, la directora Nicole Kassell imprime una electricidad contagiosa a las imágenes, mejor que bien respaldada por la banda sonora entre synth horror y death disco de Trent Reznor y Atticus Ross. Difícilmente van a ver una serie más ambiciosa y a la vez gozosa en lo que queda de año.

*  'Watchmen' se estrena en HBO España el próximo lunes, día 21 de octubre.

Damon Lindelof, creador sin red

El creador de 'Watchmen', la serie, ha declarado que 'Watchmen', el cómic, le convirtió en quien es. Es decir, un guionista convencido del posible potencial reflexivo y filosófico de las artes populares. Pese a lo que quieran decir los 'haters' de 'Perdidos', sus historias siempre van más allá de lo que su superficie podría sugerir, dejando a su paso un rastro de misterio y de emociones intangibles.

Tras curtirse en series sin complicaciones como 'Nash Bridges' y 'Crossing Jordan', Lindelof contribuyó a crear (y pasó a liderar poco después con Carlton Cuse) 'Perdidos', laberinto revientamentes que no necesita presentación. Una vez liberado del peso de darle un fin inevitablemente polémico, dejó su huella en proyectos de cine bastante discutidos, como 'Prometheus' y 'Tomorrowland: El mundo del mañana', a los que no se puede negar ambición.

'The leftovers' es la creación de Lindelof (a medias con el escritor Tom Perrotta) que ha conseguido, al menos por ahora, una mayor unanimidad crítica y popular: casi todos seguimos tocados por sus imposibles piruetas narrativas o la duda sobre cuánto había de verdad y cuánto de fantasía en la narración final de Nora Durst.