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Alitalia ha costado 8.000 millones a contribuyentes y acreedores desde el 2017

Ningún inversor privado se ha interesado en asumir la compra y la crisis del covid amenaza con dar el golpe definitivo a la compañía

Un avión de Alitalia, ayer en el aeropuerto de Fiumicino, en Roma.

Un avión de Alitalia, ayer en el aeropuerto de Fiumicino, en Roma. / REUTERS / MAX ROSSI

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La aerolínea italiana Alitalia, en concurso de acreedores desde mayo del 2017 y que el Estado italiano quiere nacionalizar, ha costado 8.000 millones de euros a contribuyentes y acreedores entre el 2017 y el 2020. La pandemia y la caída drástica de la actividad amenaza con dar el golpe de gracia a la compañía. Así se desprende de un estudio del economista Andrea Giuricin para el Instituto Bruno Leoni -uno de los laboratorios de ideas más reputados de Italia-, que señala que "el transporte aéreo italiano está experimentando la crisis más dura de su historia" por la crisis del coronavirus.

El estudio recuerda que el Gobierno italiano ha reservado 3.000 millones de euros para inyectar liquidez a la nueva compañía cuando la nacionalice, que se suman a los dos préstamos de 1.300 millones para garantizar su operatividad entregados por Roma desde el 2017.

A ello añade 300 millones en intereses que la compañía tendrá que devolver, 400 millones recibidos este año en ayudas del Estado por la crisis de la pandemia y otros 3.000 millones que acumula en deudas. En total, 8.000 millones de euros que pagarán ciudadanos y acreedores.

El estudio estima que este año en Italia "el número de pasajeros bajará de 161 millones en 2019 a menos de 50 millones, el nivel más bajo desde antes de la liberalización del sector en 1997, cuando hubo unos 53 millones de viajeros", como consecuencia de la crisis del covid. Alitalia agrega además los problemas financieros que arrastra desde hace años, pues no tiene beneficios desde el 2002.

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El Ejecutivo italiano anunció en abril de este año que volverá a nacionalizar Alitalia, después de que ningún inversor privado se haya interesado por comprarla desde 2017 tal y como está configurada, ya que las ofertas recibidas habían sido por parte del negocio o habían exigido una dura reestructuración.

El documento recuerda que en el 2016, Alitalia ocupaba la segunda posición en cuanto a número de pasajeros en el mercado italiano, por detrás de Ryanair, la primera compañía de bajo coste europea, y por delante de Easyjet y Vueling. En el 2017, la dirección de Alitalia preparó un plan para recuperar su competitividad, que incluía 2.000 millones en nuevas inversiones dirigidas sobre todo al mercado de largo recorrido, pero también 2.000 despidos de una plantilla de 11.000 trabajadores. Los empleados votaron en contra y la aerolínea se puso en manos del Estado italiano.

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