25 oct 2020

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REACCIÓN AL CORONAVIRUS

Empresas que renuncian al erte

En medio de la ola de despidos y recortes por el covid-19, algunas compañías optan por vías alternativas de resistencia a la crisis que no perjudiquen a sus empleados

Carles Planas Bou

Unos jóvenes consumen Estrella Galicia.

Unos jóvenes consumen Estrella Galicia.

“Con el covid-19 hemos perdido proyectos, clientes y pagos. Aún así, mi jefe, no sólo no va a mandar a nadie de ERTE  sino que ha donado de manera anónima 9.000€ en respiradores al Hospital Gregorio Marañón. No tengo claro cómo vamos a salir de esta, pero enorgullece su actitud”. En estos días de emergencia en que las malas noticias se amontonan, se hace difícil encontrar mensajes como este, anónimo, que se viralizó en la red. Pero los hay.

La crisis económica derivada por el coronavirus amenaza con cebarse con los más vulnerables, como ya ocurrió hace una década. Tres semanas después de que el Gobierno decretase el confinamiento en casa para mitigar el impacto de la pandemia, más de 1,6 millones de personas se han visto afectadas por un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) en toda España, siendo Catalunya la comunidad que lidera esa vía con casi 600.000 casos. Según el Departament de Treball de la Generalitat, más de 69.260 empresas han recurrido a este mecanismo legal que los sindicatos han defendido para evitar despidos.

Pero aún así hay empresas que han optado por vías alternativas e intentan resistir sin perjudicar a sus empleados. Es el caso de Estrella Galicia. Este fin de semana se filtró a los medios una carta a los empleados en la que la empresa descartaba temporalmente el uso de ertes. "Hemos atravesado guerras, epidemias y un sinfín de dificultades a lo largo de nuestros 114 años de historia y como mínimo hasta el 31 de mayo resistiremos este envite”, aseguraba su consejero delegado, Ignacio Rivera. Consultada por EL PERIÓDICO, la empresa insiste en que se trata de un comunicado interno.

Con 1.000 empleados y 500 millones de facturación en 2019, la cervecera coruñesa es referencia en uno de los sectores más golpeados por la crisis del coronavirus, el de la hostelería. Aún así, esa política se mantendrá en el “futuro inmediato” en todas las marcas del grupo Hijos de Rivera. “Seguiremos tomando decisiones que protejan y animen a todos nuestros empleados”, explican en esa carta.

“Dar la cara”

Otra empresa familiar que ha decidido plantarse es la catalana Grupo Carinsa, dedicada a la investigación en el sector alimentario y cosmético. Además de rechazar la aplicación de Ertes a sus empleados, también ha renunciado a acogerse a las ventajas fiscales ya aprobadas por el Gobierno. “Es el momento de que los empresarios demos la cara”, explica Vanesa Martínez, su directora ejecutiva. “Las ayudas públicas tienen que ir a sanidad y educación, nosotros tenemos que dar seguridad a nuestra gente”.

Tras aumentar su plantilla un 20% desde enero hasta 180 empleados, ahora la mitad teletrabaja mientras la otra sigue acudiendo al centro. Además de establecer medidas de protección, la compañía ha comprado tests de coronavirus para todos y ha compensado a esos trabajadores con pagas extras de entre 700 y 2.000 euros. El año pasado el Grupo Carinsa obtuvo 10 millones de euros en beneficios. “Somos muy afortunados, eso nos permite poder aguantar hasta dos años”, remarca Martínez. “Si este año no ganamos tanto o tenemos pérdidas no pasa nada”.

Pequeñas que resisten

Otras empresas más pequeñas y menos conocidas no tienen tanto margen de maniobra, pero también apuestan por vías alternativas de resistencia. Es el caso de Elèctrica Pintó y Domini Ambiental, dos compañías familiares de Santpedor dedicadas al suministro, gestión y mantenimiento de servicios de agua potable y de energías renovables. “Nuestro objetivo es no destruir puestos de trabajo. Nos costó mucho construir la cohesión en el equipo después de la anterior crisis como para ahora dejarlo caer”, explica Esteve Pintó, consejero delegado de Grupo Aquacenter.

Aunque otras empresas de este grupo hidráulico sí han optado por aplicar ertes, las dos mencionadas lo descartan. Parte de su negocio se considera esencial, algo que no ha evitado que su facturación caiga en picado. Incluso pidiendo financiación, calculan que solo podrán aguantar así 40 días, por lo que piden a la administración pública catalana que no retrase sus pagos por contratos de obra pública y a la española que apliquen una moratoria fiscal temporal.

Por otro lado, la marca de ropa 198 también opta por proteger a sus empleados. Conocida por haber confeccionado una versión republicana de la camiseta de la selección española de fútbol pero especialmente porque el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesiasha utilizado algunas de sus prendas, este pequeño negocio textil comunicó el pasado 16 de marzo que no se ejecutará “ningún” ERTE y se dio libertad a sus trabajadoras para no acudir al centro de trabajo.

Mientras tanto, entre las más de 1,6 millones de personas afectadas por Ertes hay empleados de gigantes con beneficios anuales millonarios como Renault (2.900 millones), Ikea (1.817 millones), H&M (1.639 millones) o Inditex (3.638 millones), que lo aplicará el próximo 15 de abril. Como otras grandes empresas, podrían capear el temporal con sus ganancias, pero optaron por recortar los derechos laborales de sus trabajadores. Después de publicitar donaciones simbólicas de material sanitario, eso sí.