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Torra planta al Gobierno y a Foment por un asunto protocolario

El 'president' no asiste a la entrega de las medallas de honor de la patronal para no quedar relegado ante la ministra Calviño

La ministra Calviño defiende el diálogo "dentro de la ley" y carga contra quienes quieren "levantar fronteras"

Daniel G. Sastre

La foto oficial de Foment con Sánchez Llibre, tres ministras y la delegada del Gobierno y a la derecha, Aragonès y Calvet.

La foto oficial de Foment con Sánchez Llibre, tres ministras y la delegada del Gobierno y a la derecha, Aragonès y Calvet. / FERRAN NADEU

Quim Torra completó este lunes su jornada de desobediencia plantando al Gobierno en la entrega de las medallas de honor que otorga Foment del Treball. Estaba previsto que el 'president' encabezara la representación de la Generalitat en la gala; sin embargo, un enfrentamiento protocolario hizo que finalmente delegara en Pere Aragonès.

Torra renunció a acudir a la cita tras acusar al Gobierno español de "invocar una cláusula en la delegación del presidente en funciones, Pedro Sánchez, para imponer" que la ministra de Economía, Nadia Calviño, "pasara por delante protocolariamente" del jefe del Ejecutivo catalán. El 'president', que había pasado la jornada frente al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya acusado de desobediencia, escenificó así de nuevo por la noche su malestar absoluto con las instituciones españolas.

El encuentro tenía su morbo, porque se produjo en plenas negociaciones para la formación del nuevo Gobierno, y las formaciones independentistas vuelven a tener un papel capital. El plante de Torra dejó la representación de la Generalitat en manos de Aragonès, ‘vicepresident’ y hombre fuerte de ERC, el partido hacia el que se han girado todas las miradas desde que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias anunciaron su preacuerdo.

Desde el Govern también se pidió a Foment que "respetase" el papel de Torra como "máxima autoridad en Catalunya". Las mismas fuentes de Presidència también afirmaban que esa "cláusula" para que el representante del Gobierno español tuviera preeminencia ante el presidente de la Generalitat solo había sido invocada antes por Mariano Rajoy "en un acto similar" al de anoche.

El precedente de Mas

Aludían al precedente que se produjo en el mismo acto, el de entregas de las medallas de honor de Foment, en el año 2013. En aquella ocasión, el entonces 'president' Artur Mas fue quien alegó cuestiones de protocolo para no asistir a la entrega de premios, y no quedar relegado ante la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. El entonces presidente de Foment, Joaquim Gay de Montellà, decidió dejar vacía la silla que debía ocupar Mas para evidenciar el plante.

Torra perdió la oportunidad de compartir mesa con una nutrida representación del Gobierno español, encabezada por la ministra Calviño. Sánchez ya ha anunciado que tendrá rango de vicepresidenta en el próximo Ejecutivo, si logra su objetivo de ser investido. Con todos los ojos puestos en ella, la ministra fue clara durante su discurso e insistió en los dos argumentos principales con los que el PSOE trata de presionar a los independentistas: que la "estabilidad" es fundamental y que todos los partidos de "progreso", incluso los soberanistas, deben "asumir su responsabilidad cuanto antes" en las negociaciones sobre la investidura de Sánchez.

Calviño y las fronteras

También insistió en la premisa de que los socialistas plantean un "diálogo dentro de la ley". "Los principales retos de futuro son globales. España tiene un papel importante que jugar en este terreno, liderando la respuesta proeuropea frente a los que quieren levantar fronteras", añadió a modo de aviso.

También antes de que el principal premiado de la noche, el presidente de Seat Luca de Meo -reconocido como empresario del año- tomara la palabra, Aragonès sentó la doctrina de su partido. Con el campo de juego libre por la ausencia de Torra -que, según otras fuentes consultadas, ya conocía el "problema protocolario" horas antes de anunciar que no asistía-, el vicepresidente de la Generalitat insistió en recuperar la declaración de Pedralbes como punto de partida para unas negociaciones.

"Es una base, insuficiente y ambigua, para empezar a avanzar. Al menos reconocía que había un conflicto, que la solución pasaba por la política, y que si hacía falta el diálogo se acompañaría de terceros", afirmó Aragonès.

La ministra Calviño estuvo acompañada por otras dos miembros del Ejecutivo en funciones de Sánchez: María Jesús Montero (Hacienda) y Margarita Robles (Defensa). Además de por Aragonès, el Govern estuvo representado por la 'consellera' Àngels Chacón (Empresa), el 'conseller' de Treball, Chakir El Homrani y el de Territori, Damià Calvet. También asistieron la delegada del Gobierno, Teresa Cunillera, y el presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig. Todos se sentaron en la mesa de honor junto al presidente de Foment, y los líderes de los sindicatos UGT y CCOO, Camil Ros y Javier Pacheco, entre otros.