29 sep 2020

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CITA INDEPENDENTISTA

Los artesanos que arropan a Torra

Una comitiva de asiduos acompaña al 'president' hasta las puertas del TSJC entre elogios

Júlia Regué

Manifestantes que apoyan a Torra hacen la ’ola Tsunami’ frente al Tribunal Superior de Justícia de Catalunya. / FOTO Y VÍDEO: JORDI COTRINA

"Tengo cinco o seis: una ‘estelada’ gigante con el CAT de la matrícula, una cruz de Sant Jordi, una de independencia en japonés y en hebreo, otra de libertad en cinco idiomas, un símbolo pacifista envuelto en un lazo amarillo, la europea de los lazos amarillos y la de la libertad de expresión. ¡Ah! Y otra en contra del trasvase del Ebro súper guapa". Josep Camarasa es un lampista de Corbins (Lleida) pero dedica su tiempo libre a diseñar y tejer banderas de grandes dimensiones que luce en manifestaciones independentistas: "Todas hacen unos cinco metros por cuatro y medio. Alguna vez hago acoples con la ‘estelada’. Son transformables".

La elegida para el juicio al ‘president’ Quim Torra por un presunto delito de desobediencia fue "la de la libertad de expresión", con una máscara con la boca tachada rodeada por un círculo de lazos amarillos. Josep la apuntaló heroicamente en el suelo y la ondeó al paso del líder del Ejecutivo por el pasillo organizado por voluntarios de la ANC Òmnium Cultural, dispuestos a arroparle hasta las puertas del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC). 

Flanqueado por la plana mayor del independentismo, Torra saludó a unos 500 seguidores, que no escatimaron lemas a su paso. Incluso emularon aquel que tanto oyó dedicar a su predecesor, Carles Puigdemont, pero que este lunes pudo hacerse suyo: "Quim Torra el nostre president". La posconvergente Laura Borràs le agarraba fuerte del brazo y su esposa le apoyaba al otro costado. Sus tres hijos, pese a haber iniciado la caminata a primera fila, quedaron unos metros atrás adelantados por cargos de JxCat, ERC y CUP.

La dirigente de la ANC, Elisenda Paluzie, no quiso plantar a Puigdemont y se ausentó de los honores para asistir a una reunión del Consell per la República en Waterloo (Bélgica). Encomendó su abrazo al vicepresidente de la entidad, Pep Cruanyes, y dedicó unas palabras a Torra a través de Twitter.

Una incansable señora armada con un megáfono repetía los nombres de los independentistas encarcelados para que la masa correspondiera al unísono: "libertad". No se olvidó de los "jóvenes de Sabadell", los siete CDR en prisión. El clímax finiquitó cuando la comitiva se deshizo. Torra se sentó en el banquillo de los acusados y los cargos públicos se marcharon.

Manifestantes, ante el TSJC para arropar a Quim Torra. / FOTO Y VÍDEO: JORDI COTRINA

Pinturas y tenderetes

Para amenizar la larga espera, algunos manifestantes simularon una ola aludiendo al Tsunami Democràtic. Los carteles de este nuevo agitador independentista llamando al Sit and talk, es decir, al diálogo entre administraciones, decoraban la escena.

El pintor no quitó el ojo de su caballete. Tampoco frenó el trazo. Joan Bueno es asiduo de este tipo de citas, en las que inmortaliza las manifestaciones. En esta ocasión dibujó una vista panorámica de la fachada del TSJC con las siluetas de los manifestantes y un pie de nota: "Quim Torra". "Es pintor profesional y lleva muchos años yendo a las manifestaciones a dibujarlas. Él va haciendo lo suyo", comentó un allegado que admiraba su obra.

Tres tenderetes distraían a los más consumistas. Camisetas reivindicativas, banderas y pins abundaron en el escaparate callejero. "Mira, dame una rosa amarilla que es más llevadera y queda más disimulado que el lazo", lanzó una clienta a una de las vendedoras llamada Lourdes, de Castellfollit de Riubregós (Barcelona). Su trayectoria artesanal es amplia, lleva años diseñando material independentista y recibe encargos de la ANC y Òmnium Cultural. Su creación más preciada es la autodenominada "pulsera catalana", hecha con piel que compra en Igualada y metal de Montcada y Reixach. "Está fabricada con materiales de aquí", clarificó con talante. Los otros dos puntos de venta dedicaban parte de su oferta a merchandising para llenar la "caja de solidaridad" de otros colectivos que empujan el ‘procés’.   

El independentismo se acomodó a la cotidianidad del paseo de Lluís Companys de Barcelona desde las 8.00 horas de la mañana hasta que finalizó la vista oral. Fueron nuevos figurantes, pero no alteraron su cotidianidad. El payaso que regala globos no se movió de su sitio, los bailarines que ensayan nuevos temas urbanos, tampoco. La reunión de apoyo al ‘president’ no fue resultona y se diluyó con el paso de las horas. Torra volvió a agradecerles su fidelidad al salir del TSJC.