Ir a contenido

LA COYUNTURA

La falta de un nuevo Gobierno español retrasa tomar medidas

España encara el deterioro exterior sin la posibilidad de adoptar un plan

Los indicadores adelantados de la economía nacional ya son preocupantes

Rosa María Sánchez

La ministra de Economía, Nadia Calviño, en una rueda de prensa tras una reunión del Consejo de Ministros, en marzo. 

La ministra de Economía, Nadia Calviño, en una rueda de prensa tras una reunión del Consejo de Ministros, en marzo.  / JOSÉ LUIS ROCA

La economía española no se salva de la tendencia a la desaceleración que afecta a todo el mundo pero, para sorpresa de la mayor parte de los analistas, el proceso está siendo mucho más suave de lo que se esperaba y, en lugar de revisiones a la baja del crecimiento –como sucede en otros países- lo que se está viendo es correcciones al alza.

El consenso de los analistas sitúa ahora en el 2,3% la previsión de crecimiento de la economía española para este año (desde el 2,6% del 2018), pero bajan al 1,9% cuando se refieren al año próximo.

Los vientos de cola (mínimos tipos de intéres y bajo precio del petróleo) siguen jugando a favor y ello está permitiendo a la economía española seguir tirando sin sufrimientos adicionales ni urgencias aparentes,  pese a la tardanza en la formación de un nuevo Gobierno y la ausencia de unos nuevos Presupuestos del Estado en el 2019.

Pero algunos indicadores adelantados son preocupantes.

Nubarrones en el horizonte

La cartera de pedidos de la industria está cayendo y, sobre todo, se pierden encargos provenientes de la zona euro (-6,9% en el mes de junio). El temor a los efectos sobre la industria de la guerra comercial de EEUU con sus socios también resta pedidos a los fabricantes españoles. El reconocido índice de gestores de compras (PMI, por su sigla en inglés) pone de manifiesto la mayor caída de los nuevos pedidos en la industria española en los seis últimos años, desde abril del 2013.

Hasta ahora, los efectos de la guerra comercial sobre la economía europea, en general, y la española, en particular, están resultando muy acotados.  Otra cosa muy diferente puede suceder si las negociaciones comerciales entre la UE y EEUU no avanzan en los próximos meses, y se materializa en noviembre la amenaza del presidente norteamericano Donald Trump de imponer un arancel del 25% a la compra de automóviles europeos. Esa medida sería la puntilla para la renqueante industria alemana y para el resto de los socios europeos, que sufrirían la reacción en cadena de su onda expansiva. 

También está sobre la mesa la amenza de nuevos aranceles de EEUU sobre alimentos de la Unión Europea.

Planes de estímulo

La ausencia de un nuevo Gobierno deja al panorama español  huérfano de anuncios como los que ya están lanzando otros países con medidas para estimular la actividad y capear la desaceleración y las consecuencias de un posible agravamiento de la guerra comercial en los próximos meses.

El 98% de los economistas de EEUU prevén que su país entrará en recesión en el 2020 o el 2021 y su Gobierno prepara  medidas.

Además, en la zona euro, el  banco central de Alemania ha advertido de que la economía germana puede entrar en recesión técnica a finales del tercer trimestre del año. Frente a esto, el Gobierno de Ángela Merkel ultima un plan de estímulo para impulsar la demanda interna y el crecimiento económico. Diversas fuentes cifran en unos 50.000 millones de euros la inyección de dinero público en la economía que estaría preparando el Gobierno de Merkel.

También China prepara planes de estímulo para detener la desaceleración de su economía

Lo cierto es que en Europa, pocos países además de Alemania se pueden permitir el lanzamiento de un plan de gasto público para impulsar la economía. Los estímulos se esperan del Banco Central  Europeo (BCE) que, a pesar de sus mínimos tipos de interés, ha anunciado la adopción de nuevas medidas, previsiblemente, a partir de septiembre.