Gasto público bajo control

Cuando se fueron los hombres de negro, la desigualdad seguía ahí

En los últimos diez años ha aumentado en España el número de hogares en riesgo de pobreza y las ratios de desigualdad, aunque no así el poder adquisitivo

Manifestación contra los recortes en la Sanidad Pública, frente al Hospital Clínic y hasta el Sagrat Cor.

Manifestación contra los recortes en la Sanidad Pública, frente al Hospital Clínic y hasta el Sagrat Cor. / Albert Bertrán (El Periódico)

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Gabriel Ubieto

Cuando se fueron los hombres de negro, la desigualdad seguía ahí. Parafraseándo el relato más corto en lengua castellana, este miércoles Bruselas ha anunciado formalmente el fin de una década de estricta supervisión de las cuentas españolas, superada la cual España tiene la oportunidad y el margen para saldar muchas de las brechas sociales abiertas tras la crisis. 

A finales del año pasado 120 organizaciones sociales y sindicales agrupadas bajo el paraguas de la Cumbre Social Estatal conmemoraron los diez años del estallido de la crisis con la publicación de un informe que bautizaron como "Una década perdida. Análisis de 10 años de recortes". El término lo cogieron prestado del continente Latinoamericano, donde se fraguó a golpe de deudas externas impagables, grandes déficit fiscales e injerencias de terceros. 

En diez años algunos indicadores revelan que España todavía no ha salido del bache. El número de hogares en riesgo de pobreza pasó del 23,8%, en el 2008, al 26,6%, del 2017, últimos datos del INE disponibles; la desigualdad ha crecido en el mismo periodo, según el índice Gini, y los españoles han perdido 7,1 puntos de poder adquisitivo entre el 2008 y el 2018, según la encuesta de costes laborales; entre otros. Y en todo ello no ha sido indiferente la política de gasto público de los diferentes Gobiernos.

"La Unión Europea y España cometieron un error al reducir la inversión tras el estallido de la crisis. Es como si un piloto de avión, cuando se le funde un motor -gasto privado-, reacciona bajando una marcha al otro -gasto público-", explica el catedrático de economía de la Universidad de Barcelona (UB) Anton Costas.

"Se recortó el gasto público en protección social precisamente cuando más necesario era", coincide el economista de Funcas, Raymond Torres, lo que contribuyó a esas bolsas de pobreza. Así lo constatan los informes de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), según los cuales en el periodo 2011-2014, cuando en España vivió instalada por encima de la barrera de los cinco millones de parados, fue cuando mayores descensos se registraron en el ratio inversión pública y número de desempleados. En 2011 el Estado destinó un millón de euros por cada 156,8 desempleados y la ratio fue subiendo hasta los 233 parados del 2015.

Remendar los recortes

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"Necesitamos volver a tener unos presupuestos expansivos", reclama el secretario de política sindical de UGT, Gonzalo Pino; una de la entidades integrantes de la Cumbre Social Estatal. Temas que hoy están en la primera línea de debate todavía no cuentan con el financiamento que tenían antes de la crisis. España invirtió en el 2017 el 47,9% menos en vivienda que en el 2017, el 25% menos en ocio y cultura y el 6,4% menos en protección al medio ambiente, según datos de la IGAE. 

Aunque no todo pasa por invertir más, sino que Costas recuerda aquella cita de la ecologista alemana Petra Kelly que decía que "la mayor fuente de energía es el ahorro de energía". Esta misma semana la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) detectó ineficiencias en la bolsa de 14.000 millones en subvenciones que conceden las administraciones.

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