HISTORIAS MÍNIMAS

Cosmética natural con pasión

La firma de comercio electrónico Cocunat vende cosméticos libres de tóxicos y está a punto de levantar una nueva ronda de financiación de entre un y dos millones

Sara Werner, fundadora de Cocunat.  

Sara Werner, fundadora de Cocunat.   / DANNY CAMINAL

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Olga Grau
Olga Grau

Directora adjunta

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Cocunat es una start-up de comercio electrónico que se dedica a la producción y venta de productos cosméticos 100% saludables y libres de tóxicos. En el 2015 facturó su primer millón de euros, con una plantilla de 8 personas, y ahora se encuentra a punto de levantar una ronda de financiación con inversores internacionales de entre un millón y dos millones de euros. Su fundadora, Sara Werner, es en un ejemplo de superación y optimismo. Fue bailarina antes de emprendedora. Bailó profesionalmente en varias compañías de ballet de EEUU hasta que con poco más de veinte años se lesionó y tuvo que dejar su pasión. El esfuerzo, el sacrificio y las horas que había dedicado desde los cuatro años al ballet, sin vacaciones ni fines de semana, forjaron su espíritu emprendedor. Nacida en Aragón, pero afincada en Barcelona, pasó primero por el mundo de la empresa, dirigiendo el departamento de márqueting de varias compañías, entre ellas la de una firma de materiales de construcción de Alicante, donde impulsó la internacionalización y aprendió sobre consejos de administración. 

“Empecé a pensar que si había podido desarrollar con éxito negocios de otros podía levantar el mío propio”, explica. Estando en el paro, empezó a explorar posibilidades y viajó a Francia para asistir a una feria con una idea en mente. En pleno evento, tuvo que ser hospitalizada de urgencia por una infección de la sangre que casi le causó la muerte. Cuando despertó en España recibió tres malas noticias. La primera es que los 70.000 euros que había ahorrado para montar su empresa se habían esfumado en pagar a los médicos franceses. La Seguridad Social no le cubrió la hospitalización al estar en paro y no haber informado por desconocimiento que abandonaba España. La segunda es que le habían retirado el subsidio de desempleo. Y la tercera, que no sabía cuando saldría del hospital. “En en ese momento solo podía decidir entre seguir adelante o hundirme”, recuerda.

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Los seis meses de hospitalización los pasó pegada a un ordenador y una conexión a internet. De ahí nació el germen de lo que después cristalizó en Cocunat. De esos meses y del hecho de que su madre padece Sensibilidad Química Múltiple, una extraña sensibilidad a todos los tóxicos que merma la salud de las personas que padecen esta enfermedad. Sara Werner tiene como socio a Ignasi Faus, quien trabajó 10 años en Microsoft en EEUU, y con quien controla a partes iguales el 60% de Cocunat. El 40% del accionariado restante está en manos de diversos inversores como Luís Martín CabiedesElena Gómez del Pozuelo, presidenta de Adigital y cofundadora de Womenalia; Guillermo Gaspart, directivo de Husa; y el fondo PDG Invest

Con la nueva ronda que quieren cerrar la empresa prevé potenciar su expansión internacional con el foco en Italia, Francia y Gran Bretaña. El plan de negocio es ambicioso: lograr beneficios en el 2017 y alcanzar una facturación de 20 millones de euros en el 2019. Sara Werner se define como una emprendedora/activista. "Yo quiero cambiar el mundo", asegura. Su objetivo es concienciar del daño que causan los tóxicos en la salud y lograr que las marcas incorporen esta filosofía.