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CONSECUENCIAS DEL 'DIESELGATE'

Un estudio detecta que algunos coches consumen un 36% más de lo declarado

El gasto excesivo tiene un coste medio de 450 euros en carburante para un usuario, según un organismo de Berlín

Los fabricantes europeos piden a Bruselas que clarifique las nuevas pruebas con tráfico real

Antoni Fuentes

Prueba de emsiones de gases en un laboratorio de la agencia de protección del medio ambiente de EEUU.

Prueba de emsiones de gases en un laboratorio de la agencia de protección del medio ambiente de EEUU. / AP PHOTO / CARLOS OSORIO

El 'dieselgate' destapado a raíz del trucaje de los motores del grupo Volkswagen puede ser la punta del iceberg de un reguero de sorpresas en el sector del automóvil. Después del fraude de Volkswagen han aparecido los resultados de las pruebas llevadas a cabo en Francia que apuntan a que Renault y otras marcas también superan los niveles de emisiones de gases, aunque por motivos técnicos, no por una trampa instalada. Ahora, un estudio acaba de confirmar las sospechas de muchos conductores de que sus vehículos consumen más carburante de lo que la marca declaraba en el catálogo oficial del modelo cuando lo compró. 

La investigación se llevó a cabo por el Consejo Internacional del Transporte Limpio (ICCT en sus siglas en inglés), una entidad independiente con sede en Berlín que destapó el escándalo de Volkswagen. Entre sus autores se encuentra el ingeniero español Vicente Franco, que también intervino en los estudios sobre Volkswagen. Ha llegado a la conclusión de que el gasto medio en gasolina es un 36% superior al dato oficial resultante de las pruebas de homologación. Los 5,3 litros de carburante de consumo medio en el 2014 se convierten en 7,2 en las pruebas llevadas a cabo fuera del laboratorio, en condiciones de tráfico real. 

La investigación la ha hecho el Icct, una entidad que destapó el caso Volkswagen y del que forma parte el ingeniero españo Vicente Franco

El estudio del ICCT ha analizado las emisiones de 20 modelos de coches de los más vendidos en Alemania que representan el 40% de todas las ventas en el mercado de las marcas Audi, BMW, Ford, Mercedes, Opel, Peugeot, Skoda, Toyota y Volkswagen. Las discrepancias más exageradas entre los niveles oficiales y los reales llegan en algún caso al 51%.

SOBRECOSTE PARA EL USUARIO

En ocho modelos se ha detectado que el consumo es prácticamente igual que el que tenían en el 2009, cuando la normativa europea endureció las exigencias respecto a los niveles de emisiones de dióxido de carbono (CO2), algo que tenía que influir en un gasto más reducido del orden del 15% según los catálogos oficiales y que en la práctica se quedó en un 2%. El organismo estima que el impacto de la desviación en el consumo para un conductor medio alcanza los 450 euros al año.  

El ICCT advierte de que "prácticamente todos los modelos del mercado europeo muestran una creciente divergencia entre el consumo oficial y el de la carretera", algo que califica de "problema sistémico en toda la industria". Sin embargo, añade que "un examen individual de los modelos revela que la divergencia puede variar significativamente".

El estudio ha analizado 20 modelos de los más vendidos en Alemania y Europa de nueve marcas

Los motivos de las discrepancias entre el gasto oficial de gasolina o gasóleo y el real son variados y dependen de los propios coches y del sistema de medición. El estudio limita a un 7% la posible variación por la forma de conducción, si es más deportiva, que incrementa el consumo, o bien más pausada, que disminuye el gasto. Por tanto, las causas dependen de otros factores.

CONDICIONES IDEALES

Los vehículos se someten a pruebas de laboratorio en condiciones que, para el ICCT, no representan lo que el conductor se encuentra en una carretera o una calle de una ciudad. Los test de laboratorio se llevan a cabo con una temperatura entre 20 y 30 grados y con los sistemas de climatización y los navegadores desconectados, lo que reduce el consumo. Además, los fabricantes envían a esas pruebas coches preparados para obtener mejor nota, los 'golden cars' (coches de oro). Por último, los expertos independientes consideran que algunos sistemas de ahorro como el 'start-stop' tienen mejor rendimiento en el laboratorio que en el tráfico real.   

Las pruebas de laboratorio se llevan a cabo con el climatizador y el navegador desconectados

La solución a los consumos oficiales poco realistas pasa, según el ICCT, por aplicar un nuevo sistema de pruebas dinámicas en línea con el test que la Unión Europea pretende poner en marcha a partir del 2017, por substituir los coches de oro de las marcas por otros elegidos de forma aleatoria, así como por mejorar la información al consumidor de las posibles desviaciones entre el consumo oficial y el real. Los referentes son una página del Gobierno de Estados Unidos y otra de una entidad alemana en las que se cargan los datos de gasto real de los usuarios.    

Las revelaciones de entidades independientes como el ICCT, las investigaciones de la agencia de medio ambiente de EEUU y las que han empezado a realizar los gobiernos de la UE, incluido el de España, sobre las emisiones de gases, que son también un indicador del consumo, han forzado a los fabricantes de automóviles a mover ficha. El presidente de al Asociación Europea (Acea) y máximo dirigente de Daimler, Dieter Zetsche, aseguraba hace unos días que "no hay duda de que es necesario un nuevo ciclo de pruebas en Europa" y pedía armonizar el calendario de reducción de emisiones con los nuevos test.               

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