30 mar 2020

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Las seis diferencias entre Guindos y Varoufakis

Los ministros de Economía de España y Grecia muestran dos formas divergentes de entender el mundo

Eduardo López Alonso

SGuindos pone su brazo por encima de Varoufakis.

SGuindos pone su brazo por encima de Varoufakis. / YVES HERMAN (REUTERS)

El ministro de Economía español, Luis de Guindos, y el de Grecia, Yanis Varoufakis, ejemplifican estos días el tira y afloja en el seno de la política europea. Dos maneras aparentemente equidistantes de entender el mundo reflejadas en dos hombres relevantes pero de trayectorias objetiva mente distintas. Tras la simple foto de un abrazo (sobre estas líneas) se muestran dos visiones divergentes del mundo e intereses contrapuestos. Por el momento, Guindos parece tener el control de la situación, con ese brazo sólidamente apoyado sobre el hombro de Varoufakis, que pugna por hacer lo mismo. Estas son algunas diferencias fundamentales entre ambos personajes, por su acción y por su trayectoria.

1. UNO ESPAÑOL, OTRO GRIEGO

Parece baladí pero no lo es en absoluto. Luis de Guindos es español y se jacta de ello de manera continua. Es por ello que defiende la bolsa ante todo y el objetivo máximo de su acción política se centra, tanto por orden como por convencimiento, en la defensa del retorno de los préstamos concedidos. Si a Guindos se le colocase junto al conde duque de Olivares en una recreación histórica 'funcionaría' perfectamente.

Varoufakis es griego. No se sabe si por pasión o por oportunismo aprovecha cualquier ocasión para demostrar su prestigioso origen y aludir a su herencia cultural helenística. Su libro 'El minotauro global' es un ejemplo de ese esfuerzo por pasar por el tamiz griego la concepción del mundo actual.

2. COSAS DE EDUCACIÓN

Tanto Guindos como Varoufakis muestran formación de sobra para el papel asumido, pero proceden de tradiciones muy distintas.

El paso de Luis de Guindos por la universidad parece un mero trámite para objetivos posteriores. Varoufakis, por contra, decidió que el mundo universitario podría ser el marco de su desarrollo profesional. Luis de Guindos cursó estudios superiores en el prestigioso y elitista Colegio Universitario de Estudios Financieros (Cunef), una verdadera escuela de liderazgo de vocación aplicativa y el dinero en el punto de mira de sus estudiantes. Otro estudiante de la escuela, últimamente muy renombrado es el 'pequeño Nicolás', aunque algunas fuentes aseguran que este último solo aprobó cuatro asignaturas en tres cursos. A Guindos se presume que le fue bien.

Varoufakis se doctoró en la Universidad de Essex, prestigiosa y modernilla a la vez. Estilo británico para un griego con vocación internacional. La hiperformación de Varoufakis le llevó a tomar refugio en la universidad, ya que los díscolos tan formados suelen tener más dificultades en el ámbito empresarial privado. Así que se reenganchó en la universidad como profesor para aprovechar que era un hacha en matemáticas y estadística, algo que en el mundo económico a principios de los 90 era muy valorado.

3. TIENEN LA MISMA EDAD PERO...

En la política también la imagen cuenta. Guindos y Varoufakis tienen una edad similar, se llevan solo un año, pero parece que la vida les ha tratado de distinta manera. De familias acomodadas y ámbitos culturales equivalentes, Guindos cultivó su imagen madura desde sus años más jóvenes, mientras Varoufakis no ha eludido su aspecto casi metrosexual y postmodernez incluso cuando ya empieza a sufrir los achaques de la edad. 

Y es que el deporte para Guindos es cosa de tele y para Varoufakis las pesas deben ser rutina diaria, algo tampoco demasiado común en la erudición universitaria. Pero es que el contacto con los jóvenes marca y la etapa como profesor de la Universidad de Navarra de Guindos no parece haberle hecho mucha mella.

4. GUINDOS LO TIENE CLARO, VAROUFAKIS AMA EL CAMBIO

Guindos lo ha tenido claro a lo largo de su existencia. Su objetivo era labrarse un camino en la empresa privada y su trayectoria exitosa se labró precisamente en ese campo abonado de burbujas y crecimiento. Su afinidad política le llevó a la órbita del PP y los triunfos del partido le aproximaron al poder político. Tras la derrota electoral del 2004 pasó al banco de inversión Lehman Brothers.

Varoufakis no lo tuvo claro. Primero desarrolló su carrera en la universidad. Luego se pasó a la política de la mano de George Papandreu entre el 2004 y el 2006. Fue asesor económico. Pero años más tarde fue el más crítico con el mismo Papandreu. Se especializó en la teoría de juegos, una de las líneas de más éxito de la economía más teórica de los 90 pero volvió al materialismo histórico y al marxismo como concepción vital.

5. GUINDOS DEFIENDE EL MERCADO, VAROUFAKIS EL PODER DE LO PÚBLICO

El ministro de economía español ha defendido siempre la primacía de la iniciativa individual y del mercado en la economía. Ser miembro del consejo asesor del banco de inversión Lehman Brothers supone en la práctica formar parte del lobo del capitalismo, en el que el principal objetivo es maximizar el beneficio de los inversores.

Siempre se le achaca que era el responsable de Lehman Brothers en España hasta la quiebra del grupo por el escándalo de las subprime. Antes de ser nombrado ministro también fue responsable de la división financiera de Pricewaterhouscoopers.

Varoufakis ha estado más vinculado a la universidad que a la empresas, pero también cayó en el influjo de las burbujas. Su papel ha sido más de narrador de las crisis que protagonista de ellas. Tras su análisis defiende que el Estado debe convertirse en un regulador potente ante el creciente poder de los protagonistas de la economía que persiguen su beneficio.

6. GUINDOS DEFIENDE LA TESIS DE MERKEL, VAROUFAKIS NO

Guindos defiende la política económica del control del déficit de Merkel. El bloque defendido por España representa el 'establishment' conservador-neoliberal alemán que defiende los intereses económicos y financieros de los prestatarios, del sistema. En su opinión es la mejor manera de luchar contra el paro y reactivar el crecimiento económico.

Varoufakis representa a las fuerzas políticas que quieren terminar con la austeridad y que la factura de la deuda de los últimos años sea abonada por los países más ricos y financiada con medidas que compensen la crisis de la deuda, la crisis de las inversiones y, especialmente, la emergencia social. Defiende el gasto público como una vía para reactivar el consumo privado y reactivar así el crecimiento.