El FMI pide limitar el dividendo de los bancos españoles durante tres años

El organismo propone también empujar a las entidades a ampliar capital

Guindos aplaude a Lagarde, durante la reunión del FMI y el Banco Mundial en Washington.

Guindos aplaude a Lagarde, durante la reunión del FMI y el Banco Mundial en Washington. / EFE

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P. ALLENDESALAZAR / Madrid

El Fondo Monetario Internacional quiere que los bancos españoles aumenten sus niveles de capital ante los “importantes riesgos” que todavía los amenazan. Por ello, ha propuesto que el Banco de España amplíe la limitación que impuso a las entidades para pagar dividendos en metálico y que les empuje a ampliar capital en el mercado, según aparece recogido en su último informe sobre el rescate europeo a la banca española.

El organismo reconoce que todos los bancos del país están por encima del mínimo legal del 9% de capital de máxima calidad, salvo CEISS, que está en proceso de absorción por parte de Unicaja. Sin embargo, considera que sus colchones de capital sobre los mínimos legales “no son elevados”, lo que junto al “frágil entorno económico” hace necesario que amplíen su solvencia.

En esta línea, propone que el Banco de España amplíe al 2014 la limitación a que los bancos paguen un máximo del 25% de su beneficio como dividendo en metálico a los accionistas y pide que se den poderes al organismo gobernado por Luis María Linde para imponerlo, no solo para recomendarlo (aunque en la práctica ninguna entidad se desmarca de las sugerencias de la institución).

Canje por los activos fiscales

El FMI también reclama que se “anime” a los bancos a realizar ampliaciones de capital aprovechando las mejoras de los mercados y que se les empuje a seguir recortando los costes para ser más rentables. De hecho, la institución va más lejos y propone condicionar a estos requisitos la nueva legislación de los activos fiscales, que va a beneficiar particularmente a Bankia (suponen más del 65% de su capital) y el Sabadell (en torno al 62%).

Así, el documento apoya el plan del Gobierno para permitir que entre 18.000 y 31.000 millones de euros (de los 50.000 millones que tiene la banca en estos derechos al pago futuro de menores impuestos) se puedan convertir en capital aunque ello suponga un riesgo para el Estado en caso de quiebra de la entidad. A cambio, apuesta por “combinarlo con una legislación que requiera a los bancos emitir acciones o contener el pago de dividendos en metálico durante un periodo, por ejemplo, tres años”.

La institución dirigida por Christine Lagarde defiende que estas medidas para mejorar la solvencia son mejores que la otra alternativa: recortar el crédito. En este sentido, destaca que las entidades privadas están reduciendo los préstamos más de lo que habían anunciado al Banco de España, al contrario que las que han recibido ayudas. Por ello, propone una “revisión” y aplicación “flexible” de los planes de reestructuración de estas últimas para que no supongan una “innecesaria restricción en las condiciones crediticias”.

Más recomendaciones

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El FMI hace una valoración positiva del resultado del rescate a la banca, pero señala asuntos que deben mejorarse. Así, reclama que la nueva ley de cajas se apruebe cuanto antes y sin “diluciones significativas en sus objetivos clave” (entre los que destaca la incompatibilidad entre los puestos de gobierno de las entidades de ahorro y sus bancos).

También apuesta por dar aún más poderes de supervisión al Banco de España y apoya la iniciativa para ampliar el periodo de incompatibilidades de sus exdirectivos (impulsado tras el anuncio por parte de la AEB de su propósito de nombrar presidente a José María Roldán, exresponsable de regulación). Asimismo, aboga por ventajas fiscales (bajar el tipo de las transacciones inmobiliarias a cambio de subir los que gravan la propiedad) y aumentos de provisiones (particularmente en el crédito promotor) para que las entidades se deshagan de sus activos problemáticos.