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VÍNCULO ROTO

El padre biológico de Steve Jobs relata el desencuentro con su hijo

El sirioestadounidense Abdulfattah Jandali nunca logró verse con su vástago, cuya identidad conoció en el 2005

IDOYA NOAIN / Nueva York

El lazo de sangre nunca fue suficiente para unir a Abdulfattah Jandali, un sirioestadounidense de 80 años, y el más famoso de sus hijos: Steve Jobs. Y ahora, unos días después de la muerte del fundador de Apple el pasado miércoles a los 56 años, Jandali (que se enteró de la noticia por la llamada de un extraño para ofrecerle condolencias) ha hablado públicamente de esa falta de comunicación.

En unas declaraciones a The Wall Street Journal, Jandali, que fue profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Reno y actualmente es vicepresidente y gestor de un hotel casino en las afueras de la ciudad de Nevada, ha revelado que en el último año escribió varios correos electrónicos a Jobs. Eran mensajes simples para felicitarle el cumpleaños o interesarse por su estado de salud a los que, según Jandali, alguna vez su hijo contestó brevemente (aunque un allegado a la familia Jobs ha negado al rotativo que nunca contestara). El último, de hace solo seis semanas, era, conforme a Jandali, un escueto “gracias”.

“No sé por qué le mande los mensajes, imagino que porque me sentí mal cuando me enteré de su estado de salud”, ha declarado el padre biológico del fundador de Apple, que conoció la identidad de su hijo en el 2005. “Él tenía su vida y yo la mía y no estábamos en contacto. Si hubiera hablado con él, no sé qué le habría dicho”.

Las declaraciones públicas de Jandali, que asegura que durante años mantuvo en secreto la paternidad para que nadie pensara que intentaba aprovecharse del éxito económico de su hijo, han servido para poner de nuevo los focos sobre una complicada historia familiar.

Problemas familiares

Jandali nació en Homs (Siria) en 1931 y estudió en Beirut (Líbano). Viajó por primera vez a Estados Unidos en 1954 y, tras vivir en Nueva York con un pariente que era embajador de Siria ante las Naciones Unidas, se mudó a Wisconsin, donde conoció a Joanne Schieble, una estudiante con la que inició una relación. Cuando ella quedó embarazada, su padre, extremadamente conservador, se negó a que se casara con el inmigrante sirio y ella decidió irse a San Francisco, según Jandali, sin avisarle.

Allí Schieble puso al niño que tuvo en 1955 en adopción y, según contó el propio Jobs en su celebrado discurso de Stanford en el 2005 --en el que solo se refirió a su madre biológica y nunca a su padre--, accedió a que lo adoptaran Paul y Clara Jobs. Estos no eran graduados universitarios como requería la madre en un principio, pero se comprometieron a darle al bebé una educación superior.

Meses después murió el padre de Schieble y ella y Jandali volvieron a contactar y se casaron, un matrimonio del que nació Mona, la hermana de Jobs (con la que sí estableció después una relación). Pero Jandali se volvió a Siria; él y Schieble se divorciaron, y se rompió también la relación con su hija (que años más tarde escribió una novela centrada en esa relación de ausencia con su padre).

La relación de Jobs con su primera hija

El propio Jobs tuvo también su propia relación complicada con su primera hija. Lisa Brennan Jobs nació fruto de una relación con una novia del instituto en 1978 y al principio el fundador de Apple negó su paternidad, aunque acabó reconociéndola. Jobs se casó en 1991 con Lauren Powell, con quien tuvo otros tres hijos.

En otra entrevista que publicó The Sun en agosto (después de que el genio de la tecnología anunciara que abandonaba la dirección de la compañía para centrarse en su salud), Jandali (que siempre ha tenido ordenadores de Apple y ahora posee un iPhone y un iPad) aseguró que vivía “con la esperanza de que antes de que sea demasiado tarde” su hijo le buscaría. “Incluso tomarme un café con él solo una vez me haría un hombre muy feliz”. No pudo ser.