Ellen Page: "No podía seguir en el armario ni un minuto más"

La actriz es la pareja de Julianne Moore en la película 'Freeheld, un amor incondicional'

La protagonista de 'Juno', 'Origen' y la saga 'X-Men' habla sin tapujos de su homosexualidad

La actriz Ellen Page.

La actriz Ellen Page. / JAY L CLENDENIN / GETTY IMAGES

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Nando Salvà

Ellen Page (Halifax, Canadá, 1987) se dio a conocer gracias a su papel en el thriller psicológico 'Hard candy' (2005) y después, sobre todo, al protagonizar la comedia 'Juno' (2007). Luego ha participado en taquillazos como Origen (2010) y la saga 'X-Men', pero durante los últimos dos años se la identifica como uno de los últimos intérpretes de Hollywood en declarar su homosexualidad. Esa decisión hace que su trabajo en No sin ella, la película que estrena el próximo viernes, resulte particularmente relevante. Dirigida por Peter Sollett, recrea la historia real de la agente de policía Laurel Hester (Julianne Moore) y la lucha legal que mantuvo desde el 2005, tras serle diagnosticado un cáncer terminal, para lograr que su pareja de hecho, Stacie –interpretada por Page– fuera declarada beneficiaria de su pensión. 

¿Por qué decidió participar en esta película en este momento de su carrera? He sido parte del proyecto desde que tenía 21 años, mucho antes incluso de que se escribiera el guion. Sus productores, para implicarme, me enviaron un documental sobre el caso de Laurel Hester. No necesité acabar de ver la cinta para encontrarme sentada sobre la cama llorando como un bebé. Por eso acepté inmediatamente. No puedo ni imaginar qué debe de sentir una persona al ver morir a su pareja. Y Laurel y Stacie hicieron algo realmente increíble en un momento muy difícil. No podían casarse y, por tanto, carecían de derechos. Y su lucha permitió corregir esa injusticia. Así que No sin ella es una celebración de lo lejos que hemos llegado, sobre todo tras la reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, que legalizó los matrimonios del mismo sexo.

Algo interesante de 'No sin ella' es su deliberada ambigüedad respecto de la época en la que transcurre. Sí, mucha gente que ve el filme se siente confundida. Piensa que el caso sucedió en los años 80 porque es difícil asumir que pasó hace tan solo una década. Mi país, Canadá, ha necesitado demasiado tiempo para aceptar los matrimonios del mismo sexo. Y, por supuesto, en cuanto ocurren avances sociales masivos, tiende a haber una reacción violenta. Eso es lo que hemos experimentado ahora en Estados Unidos: los líderes conservadores trataron de sabotear la decisión de la Corte. Espero que la película muestre qué destructiva es la discriminación y qué importante es la igualdad.

Por supuesto, aún queda mucho por recorrer. Claro que sí. Hay muchos lugares en Estados Unidos donde pueden despedirte o negarte una vivienda simplemente por ser homosexual o transgénero. Para las mujeres transgénero negras, la esperanza de vida es de 35 años. El 40% de los jóvenes sin hogar son LGBT –lesbianas, gays, bisexuales o transgénero– y eso es una locura. Seguimos viviendo en una sociedad homofóbica, transfóbica y bifóbica. Muchas personas crecen sintiendo vergüenza de sí mismas. No puedo creer que la homosexualidad sea ilegal en muchas partes del mundo, y que muchas personas aún mueran por ser gais.

¿Qué es más importante, cambiar las leyes o las mentalidades? Primero hay que cambiar la mentalidad de la sociedad, porque eso es lo que afecta inmediatamente a las personas a nivel emocional, y en particular a los niños que están creciendo y averiguando qué tipo de seres humanos son. Y deben existir garantías legales básicas por la igualdad y contra la discriminación, porque sin ellas la gente se siente menos inclinada a vivir de manera abierta. Y cuanta menos gente vive de manera abierta, más intolerante es la sociedad. Así que es un círculo vicioso. Ser abierto y visible respecto de tu sexualidad hace que la gente incorpore a su discurso diario frases como: “Conozco a un gay y es un tipo genial”. O “tengo una amiga que se está cambiando de sexo”... Todo eso cambia actitudes.

¿Discrimina Hollywood a los homosexuales? Tradicionalmente existía la idea de que si un actor se declaraba gay tenía que asumir el final de su carrera. Y no hace mucho, incluso en los alrededores de Hollywood, un policía encubierto podía ligar con alguien en un bar y, si ese alguien respondía al flirteo, podía ser golpeado y encarcelado. En lo personal, me siento ofendida cuando oigo a gente que dice que un actor heterosexual que interpreta a un personaje gay es valiente. ¿Por qué valiente? ¿Consideramos que un actor homosexual es valiente si da vida a un personaje heterosexual? No, ¿verdad? Pero Hollywood está cambiando al compás de la sociedad, y seguirá haciéndolo. Vamos a ver más y más actores declarándose homosexuales en el futuro.

¿Y no es extraño que se nos pida que llevemos nuestra orientación sexual impresa en la frente? Por supuesto. ¿A quién le importa con quién se acuesta el vecino? La gente debería ser capaz de vivir su vida de la manera que le plazca, sin tener que rendir cuentas. Por otra parte, para la comunidad gay ser visible es necesario para cambiar las cosas. Así que, sí, yo soy gay, me enamoro de mujeres, y enamorarme de mujeres es parte esencial de lo que soy. Y voy a seguir dando entrevistas para hablar de ello, no importa lo ridícula que me pueda sentir haciéndolo.

¿Cree que Hollywood tiene una responsabilidad, por ejemplo en términos del tipo de historias que cuenta, para contribuir a promover el cambio social? Lo creo. Tenemos el deber de promover la idea de que la igualdad es mejor para todo el mundo, y la intolerancia tiene un catastrófico efecto dominó para todos. Y para ello es prioritario favorecer mayor diversidad entre quienes escriben, producen y dirigen. 

La razón por la que usted es conocida es su trabajo como actriz, pero últimamente se habla más de su sexualidad que de sus películas. ¿Le resulta frustrante? Sí, y ese es exactamente el motivo por el que algunos actores no quieren salir del armario. Pero yo no estaba dispuesta a quedarme ahí dentro ni un minuto más. Es un lugar horrible, y permanecer en él fue traumático para mí y para la gente que quiero. Así que decidí que era mejor salir y dedicarme a hablar de mi homosexualidad, y ser visible como portavoz de la causa. Y soy muy feliz siendo quien soy ahora mismo, y me siento agradecida por ser capaz de ayudar e inspirar a otras personas.

¿Y cómo ha cambiado su vida tras salir del armario? Radicalmente. Porque siento que puedo expresar mis emociones y el amor que siento, incluso en público y sin miedo alguno. Y eso hace no solo que tenga más ganas de vivir, sino que me sienta más inspirada a nivel creativo. 

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¿En qué sentido? Al haberme quitado este  peso de encima, puedo vivir sin estar permanentemente envuelta en un manto de tristeza. Y esto hace que ponerme frente a la cámara sea mucho más fácil para mí. Por primera vez en años tengo muchísimos proyectos, como actriz y como productora.

Hemos hablado de la desigualdad en Hollywood respecto de la sexualidad, pero ¿qué hay de la desigualdad de género? ¿Es Hollywood sexista? Obviamente, sí. La igualdad de género no será posible mientras no haya más papeles buenos para actrices y no haya más escritoras y más directoras. Hollywood sigue siendo un club de hombres. Pero si no hay suficientes papeles para las mujeres en el cine es simplemente porque no hay suficientes papeles para las mujeres en la vida real. Tan pronto como haya más juezas, más neurocirujanas y más presidentas de gobiernos, eso tendrá un reflejo en Hollywood. 

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